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Un año de cárcel por intentar violar a una joven al salir de una guagua en Las Palmas de Gran Canaria

El acusado acechó a la víctima durante el trayecto y se apeó en la misma parada con la intención de agredirla, pero desistió cuando ella empezó a grabarle con el móvil

Carteles en una manifestación contra las agresiones sexuales y la violencia machista.

Carteles en una manifestación contra las agresiones sexuales y la violencia machista. / EFE

Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado la condena de un año de cárcel para un hombre que en octubre de 2023 acechó a una joven que viajaba en su misma guagua en Las Palmas de Gran Canaria, se bajó en la parada en la que ella se apeó e intentó agredirla sexualmente. El individuo, ya condenado por violación en 2008, cesó en su intento cuando la víctima se resistió y logró grabarle con el teléfono móvil.

La sentencia, dictada el 27 de marzo, recoge que la joven se subió en la estación de guaguas de San Telmo a la línea 303 de Global y se sentó en uno de los asientos de la zona central para dirigirse a su domicilio, situado en Tafira Alta. El acusado accedió minutos después al vehículo en la parada de El Monopol y ocupó uno de los sitios del final.

Alrededor de las 12.45 horas, el varón observó que la denunciante se levantaba y pulsó, casi de inmediato, el botón de parada. Una vez se detuvo el vehículo, en Las Torneras, el acusado salió de forma apresurada de la guagua y se bajó el primero pese a que estaba sentado en la última fila.

La inmovilizó cuando se dirigía a su casa

En la calle, el penado empezó a caminar delante y por la acera de enfrente a la que se encontraba la joven, quien estaba escuchando música en sus auriculares, y en varias ocasiones miró hacia ella pese a que la calle en la que se encontraban estaba vacía. En un momento dado, él le preguntó donde se encontraba y la víctima se lo explicó, para a continuación proseguir con su camino en dirección a su domicilio.

Al poco tiempo, la perjudicada se giró y vio que el encausado se encontraba de nuevo a escasa distancia. Instantes después, según el fallo, el agresor se acercó por detrás y le tapó la boca mientras le decía que se callara y le inmovilizaba el cuerpo con el otro brazo, sin intención de sustraer cualquier objeto que pudiera llevar y con la única finalidad de satisfacer sus deseos sexuales.

La Sala niega que la intención del acusado fuera robarle porque no trató de llevarse ninguna pertenencia

La víctima en todo momento forcejeó para intentar impedir la violación y fue así como logró situarse cara a cara con el acusado. Aunque no logró golpearlo, sí consiguió zafarse e intentó grabarle con su móvil, lo que llevó a que desistiese en su intento. Como consecuencia, la joven sufrió varios arañazos en el brazo y en la zona de la clavícula.

El autor de la agresión ya fue condenado en 2008 por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas a cumplir una condena de 12 años de prisión por una violación y un delito de amenazas hacia otra mujer, que terminó de cumplir en febrero de 2019.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJC confirma la pena impuesta, que incluye el pago de una indemnización de 15.000 euros y una orden de alejamiento durante cinco años. La defensa del acusado cuestionó que su intención fuera la de agredir sexualmente a la joven, pero el fallo determina que la acción se ve "acreditada" con los hechos anteriores y posteriores al suceso.

Desmiente las afirmaciones del penado

El tribunal cita varios indicios de que se trataba de un delito sexual y no de un robo porque no se llevó el bolso, no le quitó los auriculares, no le pidió dinero ni le sustrajo ninguna de las pertenencias que llevaba. "Si la causa de su acción hubiera sido el robo, la operación hubiera sido quitarle el bolso o cualquier otra posesión de la víctima, y salir corriendo, máxime cuando la víctima se encontraba ajena, en un primer momento, a la situación, pues estaba escuchando música", asevera.

Por otro lado, considera que la declaración del acusado "deja entrever sus intenciones" porque aseguró que conocía a la chica de la guagua porque "intentó ligar con él", una afirmación que se ve desmentida por la grabación del interior del vehículo. También dijo que la joven se le había insinuado en el parque Santa Catalina, pero tampoco se corresponde con lo practicado porque cada uno se subió a la línea en paradas diferentes.

El fallo es susceptible de recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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