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Ni Francia ni Italia: la cocina de Canarias conquista Turquía en el Gastro Erasmus 2026

Cuatro estudiantes del ciclo medio de Cocina y Gastronomía del CIFP San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, consiguen tres medallas individuales y el oro por equipos en una competición internacional con un menú lleno de producto de las Islas

Ainhoa Santana, medalla de oro por equipos y de bronce en la modalidad de postres en Gastro Erasmus 2026.

Ainhoa Santana, medalla de oro por equipos y de bronce en la modalidad de postres en Gastro Erasmus 2026. / ANDRES CRUZ

Daniel Valle

Daniel Valle

Las Palmas de Gran Canaria

Las abuelas canarias pueden retirarse tranquilas: la gastronomía de su tierra está en buenas manos. Un grupo de cuatro estudiantes del ciclo medio de Cocina y Gastronomía del CIFP San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, conquistó Turquía en el Gastro Erasmus 2026, un concurso internacional en el que 26 equipos de 14 países diferentes compiten por demostrar sus habilidades en los fogones.

La maleta de los canarios volvió a las Islas cargando cuatro medallas: dos platas en la categoría de plato individual, un bronce en postres y el oro en la categoría por equipos. «Fue una experiencia inolvidable, no me esperaba la dimensión del concurso y estoy súper feliz con el resultado», cuenta Ainhoa Santana, la repostera del equipo, nacida en la capital de Gran Canaria.

Innovación desde la tradición

La expedición del Archipiélago, única representante nacional, se enfrentó a la valoración de un jurado internacional en cinco categorías: cuatro individuales, en las modalidades de carne, pescado, pasta y postre, y una de equipo, consistente en la elaboración de un menú con un primer plato, un segundo y un tercero. Ravioli relleno de higo y carne de cabra, pollo crujiente con una maceración de especias y una crema de mojo rojo o una transformación del polvito uruguayo en una pavlova son tres de los platos que conformaron una propuesta basada en la innovación, pero sin dejar de mirar hacia el producto y la tradición canaria.

A partir de unas directrices especificadas por la organización, los cuatro alumnos seleccionados para el equipo tuvieron el trabajo añadido de preparar durante el curso un menú competitivo con el que sorprender al jurado, sin renunciar al resto de tareas incluidas en la formación. Desde el comienzo del año lectivo, analizaron junto a sus docentes las distintas opciones disponibles, bajo un criterio que engloba tanto el impacto del plato como la presteza en su elaboración -los concursantes disponían de 3 horas para cocinar toda la propuesta-.

Fuensanta Barrera, profesora de los alumnos y jefa del departamento de Hostelería del CIFP San Cristobal, pone en valor el gran trabajo que hay detrás de este triunfo. «No es llegar y ponerte a cocinar: hay que elaborar las recetas, el pedido, planificar la orden de trabajo para que sea rápido y, a la vez, esté bien hecho y bien emplatado», comenta la docente.

Un postre de medalla

Santana ganó el bronce con un postre típico del Archipiélago al que le puso su impronta personal: huevos mole con un crujiente de queso y un coral de tuno indio. «Para representar a Canarias, quería elaborar algo propio de nuestra tierra», cuenta la alumna, que logró sobreponerse a los nervios iniciales y a la presión de trabajar contra el paso del cronómetro y la atenta mirada del público: «Empecé con muchísimos nervios, pero a medida que pasó el tiempo me fui soltando. Lo gestioné muy bien gracias a mis compañeros y profesores», revela la futura cocinera, que «no podía creer el resultado» por tener que competir, entre otros, con pasteleros profesionales.

La joven estudiante siente que la cultura gastronómica canaria se está perdiendo, por lo que considera especialmente relevante que la propuesta que llevaron a Turquía esté marcadas por las raíces de la tierra de la que procede. «Es súper importante llevar las tradiciones de toda la vida a las futuras generaciones», remarca la futura cocinera, que se lleva de esta experiencia conocimientos adquiridos de la gastronomía otomana, como el baklava.

Las medallas de oro y bronce son el premio a una vida orientada al calor de los fogones. Santana cuenta que su pasión por la cocina viene desde pequeña, a raíz de cocinar en casa con sus padres. Al contrario que muchos jóvenes del Archipiélago, ella siempre tuvo claro que «ninguna otra profesión me llenaba tanto como la cocina» y que es a lo que quiere dedicar su vida laboral para «crear nuevos platos, innovando y motivando a futuros cocineros».

Contratación del talento

Actualmente, está realizando sus prácticas en La Bodega de la Avenida, un restaurante de Las Palmas de Gran Canaria en el que realiza elaboraciones en caliente y frías. Es un entorno en el que puede dar rienda suelta a su creatividad, debido a que cuenta con menús degustación en los que van valorando «qué le gusta a la gente e innovando platos». Ella no es la única que está feliz de realizar sus prácticas ahí: Santana revela que ya le han propuesto, para cuando cumpla la mayoría de edad, volver con un contrato laboral.

Sus amigos y familiares tienen la suerte de disfrutar los frutos de su talento. «A mis padres les suelo cocinar, vamos rotando, y a mis amigos, que están haciendo bachiller y preparándose la prueba de acceso a la universidad, les sorprendo con algún postre», cuenta Santana, la cuál, a día de hoy, no se plantea montar su propio restaurante por las complicaciones que conlleva, pero tampoco lo descarta en un futuro.

Cuatro años de lucha

Conseguir que estos estudiantes pudieran participar en el Gastro Erasmus no ha sido sencillo. Barrera estuvo cuatro años luchando para poder llevarlo a cabo, hasta que este año, finalmente, lo consiguió tras una reunión de internacionalización llevada a cabo por la Consejería de Educación. «Le han dado la oportunidad a los chicos de relacionarse con otros de toda Europa, a nivel gastronómico y otros niveles: un regalazo que teníamos que aprovechar», cuenta la docente del centro.

Una vez allí, el excelente resultado obtenido nunca fue el objetivo con el que viajaron. Barrera asegura que lo único que perseguían era aprender, disfrutar y que los alumnos conozcan y se abran a la gastronomía de otros países para buscar ideas que puedan transportarse a Canarias para, posteriormente, transformarlas e incluirlas en la cocina de las Islas.

Los canarios pensamos que somos chiquititos, pero no, somos grandes, capaces de hacer más de lo que pensamos y grandes cosas

Fuensanta Barrera

— Profesora y jefa del departamento de Hostelería del CIFP San Cristóbal

A día de hoy, desde el departamento de Hostelería ya están trabajando para poder asistir a la próxima edición del concurso gastronómico. Barrera está actuando «de observadora», en búsqueda de los posibles alumnos que puedan participar el año que viene. «Hay que hacer una selección y tenerlo bastante claro, porque no se trata solamente de que los chicos quieran, sino también tener el perfil adecuado para trabajar bajo presión y asumir las tareas extra durante el curso», explica la profesora.

Para la jefa del departamento de Hostelería, este tipo de proyectos son fundamentales para la educación canaria, al ser «la manera de impulsar lo que se está haciendo» y una reivindicación respecto a las capacidades del Archipiélago: «Los canarios pensamos que somos chiquititos, pero no, somos grandes, capaces de hacer más de lo que pensamos y grandes cosas». Bajo esta premisa, Barrera cuenta que «hay canarios en todos lados» y que se es capaz de alcanzar grandes cotas «a través de la ilusión y el cariño por lo que se hace». Una reflexión que se sostiene en el desempeño de los cuatro futuros cocineros que llevaron la bandera de Canarias, una vez más, a la escena internacional.

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