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La cultura coreana toma Las Palmas de Gran Canaria para celebrar el 60 aniversario de su llegada a la ciudad

La celebración ha contado con la presencia de autoridades y ha ofrecido actividades culturales como talleres de pintura y exhibiciones de cocina

Celebración del Gran Fest, en conmemoración del 60 aniversario del asentamiento de la comunidad coreana en Las Palmas de Gran Canaria

José Pérez Curbelo

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

La cultura coreana está de moda. La música, el cine, las series y la cosmética triunfan en todo el mundo, y Canarias no es una excepción. Sin embargo, mucho antes de que surgiera el fenómeno fan en torno a la cultura de este país asiático, Las Palmas de Gran Canaria ya mantenía una estrecha relación con Corea del Sur gracias a la llegada de miles de barcos pesqueros al Puerto de La Luz. En este marco, el Gran Fest celebró ayer el 60 aniversario del asentamiento de la comunidad coreana en la capital grancanaria.

La cita, inaugurada por una amplia representación institucional, reunió actividades culturales, talleres y conciertos en la plaza de Canarias, junto a la escultura Greetingman, donada por el Gobierno de Corea a la ciudad como símbolo de la amistad nacida al abrigo de la pesca de altura.

Primer barco en el Puerto de Las Palmas

El primer navío surcoreano que llegó al Puerto de Las Palmas fue el Ganghwa 601, en mayo de 1966. A partir de entonces, muchos otros buques arribaron en la capital grancanaria. Aquella actividad comercial favoreció que una nutrida comunidad surcoreana se asentara en la ciudad. Hoy, sus segundas y terceras generaciones han crecido en Canarias.

Taller de Minhwa en el Gran Fest en conmemoración del 60 aniversario del asentamiento de la comunidad coreana en Las Palmas de Gran Canaria

La Provincia

A lo largo de la jornada, los asistentes pudieron participar en talleres de minhwa, un tipo de pintura tradicional coreana; exhibiciones de cocina; actuaciones musicales; un club de K-Drama y sesiones fotográficas con hanbok, la vestimenta tradicional coreana.

Las amigas Taina Padovan, Mairi Padovan, Paola Curbelo y Atteneri Ángeles, seguidoras de la cultura coreana, no faltaron y participaron en todos los talleres. «Me encantaría ganar la lotería y llevarlas a todas a Corea», bromeó Padovan con sus amigas. Aunque ya estaban inmersas en esta cultura a través de las series, la música y las clases de idioma, el evento les permitió conocer una parte de la historia del país que desconocían.

Un centenar de fotografías

A través de 120 fotografías procedentes de los archivos de una veintena de familias coreanas, los visitantes pudieron acercarse al pasado de esta comunidad. Entre las imágenes expuestas se podían observar escenas de actividad en el Muelle Pesquero de La Luz, la llegada de buques de guerra de la República de Corea o la visita del expresidente Chun Doo-hwan.

Al acto asistieron el embajador de Corea del Sur en España, Lim Soosuk; la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada; la subdelegada del Gobierno en Las Palmas, Teresa Mayans; el presidente de la comunidad coreana en Las Palmas de Gran Canaria, Choi Ki-Hwan; la alcaldesa de la capital, Carolina Darias; y el cónsul Koh Moon-Hee.

Cooperación internacional

El embajador dedicó unas palabras a sus compatriotas asentados en la ciudad para agradecer su trabajo y dedicación durante la época de la pesca en los años sesenta. También expresó su gratitud al pueblo canario por su cálida acogida. «Gracias a la amistad que floreció en esta tierra, Corea y España se han convertido en amigos inseparables. Hoy, nuestros dos países amplían su cooperación estratégica en prácticamente todos los ámbitos, como las infraestructuras, la logística o los vehículos eléctricos», afirmó Lim Soosuk.

Aunque en la actualidad Corea del Sur atraviesa una etapa de fortaleza económica, en la década de los sesenta necesitaba con urgencia divisas para impulsar su desarrollo. Los marinos que llegaron a Las Palmas de Gran Canaria fueron clave en ese proceso: entre 1966 y 1987 remitieron a su país 870 millones de dólares.

La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, destacó la unión de ambos pueblos a través del mar. «Todavía recordamos las imágenes de aquel muelle pesquero lleno de barcos de la flota coreana», rememoró. En 1971, la industria pesquera surcoreana, con sus operaciones en Canarias, llegó a representar hasta un 5% de las exportaciones totales de Corea.

Una relación profunda

La subdelegada del Gobierno en Las Palmas, Teresa Mayans, se remontó a los inicios de esta relación. «Aquel momento, que podía parecer un episodio más de nuestra historia portuaria, marcó en realidad el inicio de una relación profunda y duradera entre dos pueblos muy lejanos geográficamente, pero cercanos en valores como el esfuerzo, la constancia y la voluntad de cooperación», señaló. También destacó que el impulso de las 40 empresas coreanas y de más de 200 buques fue decisivo para convertir a Canarias en una base estratégica para la pesca en el Atlántico.

El presidente de la comunidad coreana en Las Palmas de Gran Canaria, Choi Ki-Hwan, vinculó la actividad pesquera en Canarias con el crecimiento económico de Corea del Sur. Asimismo, recordó a los compatriotas enterrados en el cementerio de San Lázaro: «Gracias a su entrega, nuestra comunidad puede existir hoy».

Cementerio

En 1979 se creó en el camposanto un espacio destinado a los 177 pescadores coreanos enterrados allí. Actualmente permanecen 83 urnas de aquellos cuyos restos no han podido ser repatriados. En 2002, estos restos fueron reunidos en un osario común con un monumento, al tiempo que se iniciaron los trámites para su traslado a Corea del Sur.

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, subrayó que la celebración no solo reconoce una presencia geográfica ni una relación económica nacida al abrigo del mar, sino también una «historia humana; la de una comunidad que llegó vinculada a la actividad pesquera y que, con el paso del tiempo, convirtió esta ciudad en hogar, memoria y pertenencia».

Un ejemplo de esa historia es Clara Li, canaria de segunda generación, que acudió al festival acompañada por sus abuelos. En la actualidad ya no viajan al país de sus raíces con la misma frecuencia que antes, por lo que asistir a eventos sobre Corea le permite acercarse a su segundo hogar. «He vivido entre estas dos culturas, por eso me gusta venir a estas actividades», explicó.

Visita institucional

Darias también hizo referencia a la visita institucional realizada en 2025 a la República de Corea, invitada por la Korea Foundation, con el objetivo de reforzar las relaciones económicas, comerciales, culturales e institucionales entre ambos territorios. «Fue un gesto de reconocimiento y reciprocidad hacia una comunidad que forma parte de la historia viva de Las Palmas de Gran Canaria», afirmó.

La influencia coreana también ha dado lugar a familias internacionales, como la de Beatriz Velázquez, que conoció a su marido a través de una aplicación de intercambio lingüístico. Aunque su familia no está relacionada con la actividad pesquera, la pareja acudió al festival con su hijo de cuatro años y con los abuelos para celebrar la unión de culturas. «Los abuelos le trajeron ayer de Corea el hanbok», contó Velázquez mientras tomaba la mano de su pequeño, Eduardo Jiho.

Por su parte, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, manifestó que aquel primer barco no solo traía tripulación y aparejos de pesca, sino también el anhelo de «prosperar lejos de su tierra y contribuir al desarrollo de su nación en tiempos difíciles». Al finalizar su intervención, Morales entregó una placa conmemorativa a la comunidad coreana en Gran Canaria.

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