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Ni La Barra ni Playa Chica: así nació uno de los muros más famosos de la playa de Las Canteras

Ni La Barra ni Playa Chica: así nació uno de los nombres más famosos de Las Canteras

Paseo de Las Canteras

Paseo de Las Canteras / SANTI BLANCO

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Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Hay nombres que sobreviven incluso cuando el lugar físico ya no existe. Espacios que desaparecen bajo el cemento, cambian de forma o quedan enterrados por nuevas obras, pero que continúan pronunciándose generación tras generación como si el tiempo no hubiera pasado.

Eso ocurre en la playa de Las Canteras con el conocido Muro Marrero, uno de los enclaves más populares junto a Playa Chica y cuyo origen ha vuelto a despertar curiosidad gracias al historiador Luis Cabrera, creador de la cuenta divulgativa @historiaparagandules.

Quienes frecuentan Las Canteras probablemente han escuchado alguna vez aquello de “quedamos en el Muro Marrero”. Lo curioso es que gran parte de quienes usan hoy ese nombre desconocen que el muro original ya no existe desde hace décadas.

Según explica Luis Cabrera, el origen del nombre se remonta a principios del siglo XX, cuando buena parte del litoral todavía no tenía el aspecto actual y muchas de las construcciones cercanas a la playa eran viviendas de veraneo.

Un muro para frenar el mar

“A principios del siglo XX, había algunas viviendas (la mayoría de veraneo) cuyos propietarios construyeron sus propios muros para frenar el oleaje. Antonio Marrero levantó uno robusto y alto frente a su casa en 1920”, relata el historiador.

Aquel muro, construido para proteger la vivienda de la fuerza del mar, terminó convirtiéndose sin quererlo en uno de los puntos más reconocibles de la playa capitalina porque con el paso de los años dejó de ser solo una barrera contra el oleaje y pasó a formar parte de la vida social de Las Canteras.

El lugar desde donde todos saltaban al agua

“El Muro Marrero se popularizó puesto que, con la marea alta, la gente solía saltar desde allí al agua”, explica Cabrera.

Durante décadas, el lugar se convirtió en un improvisado trampolín natural para bañistas y jóvenes que acudían a la zona atraídos por la adrenalina de lanzarse al mar desde el muro. Sin embargo, aquella costumbre comenzó a desaparecer con el tiempo debido a varios accidentes graves ocurridos en el entorno.

La transformación definitiva llegó con la construcción del paseo de Las Canteras. “Con la construcción del paseo de Las Canteras, el Muro Marrero acabó sepultado. A pesar de ello, se sigue conociendo a este popular enclave por ese nombre”, recuerda el historiador.

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