Urbanismo
“Aquí se ha perdido más de un millón de euros”: el edificio juvenil de Ciudad Alta que lleva una década cerrado
La Asociación de Vecinos Barrio Atlántico denuncia también la larga espera para reabrir el salón de actos del centro cívico La Ballena, que presenta daños desde finales de 2025 tras varios episodios de lluvias

La Provincia

El presidente de la Asociación de Vecinos de Barrio Atlántico, Miguel Pérez, reclama la recuperación de la Casa de la Juventud, el inmueble construido en el barrio de Ciudad Alta en 2011 y cuyo objetivo era contribuir a la dinamización de la población juvenil de Las Palmas de Gran Canaria.
El espacio solo estuvo operativo los primeros tres años de vida. Desde entonces, más de una década después continúa cerrado y en estado de abandono. El portavoz vecinal pide al Consistorio avances para definir si finalmente el inmueble puede ser rehabilitado o demolido debido a las condiciones en las que se encuentra.
Miguel señala cada uno de los problemas, visibles desde cualquier ángulo. Grietas en las paredes, gran cantidad de escombros amontonados, huecos que se han tenido que tapar y vallas instaladas para evitar actos vandálicos.
Pese a que la capital grancanaria cuenta con el espacio juvenil La Grada, en el antiguo Estadio Insular, el barrio exige respuestas sobre el futuro de este inmueble. "¿A dónde van los jóvenes si la Casa de la Juventud está prácticamente en ruinas? Este edificio se concibió para ser uno de los más grandes de Canarias destinada a esta población", subraya al mismo tiempo que enumera las cantidades económicas invertidas en el proyecto.
"Aquí se ha perdido más de un millón de euros"
A los 900.000 euros iniciales presupuestados para su construcción y financiados a través del Plan Zapatero, se añadieron 300.000 euros en 2015 para obras de rehabilitación, que tampoco resultaron suficientes para garantizar que el espacio continuara abierto.
En 2019, un dictamen pericial encargado por el área de Urbanismo apuntó a errores en el estudio geotécnico previo a la construcción del edificio y a posibles deficiencias en la ejecución de la obra. En 2020, los servicios jurídicos municipales solicitaron también un informe más sobre posibles vicios ocultos.
La última evaluación, recibida por el Ayuntamiento en 2022, concluyó que el centro no podía considerarse en ruina en aquel momento. Esa conclusión impedía avanzar hacia un derribo si no se daban las condiciones legales necesarias. El entonces concejal de Urbanismo, Javier Doreste, era partidario de esa opción, aunque el coste estimado para garantizar la seguridad, estabilidad y consolidación estructural del inmueble rondaba los 380.000 euros, el 42,7% del coste de la obra original.
Desde entonces, el edificio ha seguido deteriorándose. Parte del vallado instalado para impedir el acceso está dañado y con evidentes actos vandálicos. Sin embargo, pese a esa apariencia de abandono, la situación administrativa del inmueble sigue abierta: el Ayuntamiento no ha concluido todavía el informe actualizado que debe determinar si la Casa de la Juventud puede ser declarada formalmente en ruina.
El Ayuntamiento no ha concluido aun el informe que debe determinar si el inmueble puede ser declarado formalmente en ruina
Pérez recuerda que el edificio fue levantado sobre un antiguo vertedero y escombrera, una circunstancia que los peritajes posteriores de evaluación sobre sus desperfectos vincularon a problemas de asentamiento. Los más recientes señalaban que uno de los pilotes apenas tiene un asentamiento de 13 centímetros.
¿Demolerlo o reformarlo?
A juicio del líder vecinal, la eterna espera para contar de nuevo con un centro para la población joven de la capital es un ejemplo de "dejadez y abandono" municipal. Además, hace hincapié en que mantener unas instalaciones cerradas "también generan gasto". Pérez lo tiene claro, "con lo que ya se ha gastado sería mejor demolerlo".
Con lo que ya se ha gastado sería mejor demolerlo
El centro cívico La Ballena, también espera
Pero no es la única queja sobre la falta de espacios sociales para los ciudadanos. A menos de 800 metros se encuentra el centro cívico La Ballena, cuyo salón de actos con capacidad para casi 300 personas también está cerrado, éste desde finales de 2025.
"Tiene el techo de pladur dañado después de las últimas lluvias". Aunque el resto de las instalaciones sí están operativas, ese espacio es "la joya de la corona", matiza. Un espacio alternativo al que acudían, no solo los residentes del barrio cuyo padrón asciende a 20.000 personas, sino los procedentes de otros términos municipales. "Hasta de Telde han asistido a actos culturales de todo tipo, como obras de teatro".
Desde el Consistorio destacan que, en este caso, es necesario hacer un proyecto antes de modificar la cubierta.
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