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Memoria democrática

Torres se compromete a estudiar la exhumación del Cementerio de Vegueta para localizar a víctimas de la Guerra Civil

El ministro de Política Territorial de Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, mantuvo una reunión con descendientes de fusilados cuyos familiares podrían yacer en la fosa común

Reunión de Torres con la Agrupación de Familiares de la Fosa Común del Cementerio de Vegueta

La Provincia

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Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Las Palmas de Gran Canaria

La memoria democrática da un paso decisivo en Las Palmas de Gran Canaria. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática –que dirige Ángel Víctor Torres– se ha comprometido a estudiar la exhumación del Cementerio de Vegueta para localizar a fusilados de la Guerra Civil que podrían yacer en el camposanto. El ministro mantuvo una reunión este lunes con integrantes de la Agrupación de Familiares de la Fosa Común del Cementerio de Vegueta, donde explicó que se iniciará de inmediato el estudio documental y las catas arqueológicas en busca de los restos.

Esta iniciativa responde a un nuevo informe que identifica con nombres y apellidos a un centenar de represaliados de la Guerra, entre los que se incluyen el que fue alcalde de San Lorenzo, Juan Santana Vega, y el jefe de la Policía Local, Manuel Hernández Toledo. Basándose en distintas evidencias documentales, señala las altas posibilidades de que estén enterrados en el enclave capitalino, que también fue utilizado durante muchos años como fosa de caridad.

Predisposición del Gobierno

La plataforma de familiares lleva más de una década reclamando la exhumación como una medida urgente que "no puede dejar pasar otra generación". Ya en 2018 se iniciaron los trabajos para hacer una excavación, pero quedó paralizada y no llegó a profundizar en la búsqueda de los restos.

En esta ocasión, aunque se declaran "moderadamente cautelosos", aseguran que ha habido "una gran receptividad, predisposición y mucha empatía", por lo que especulan que en pocos meses podrían comenzar las investigaciones sobre el terreno, que se gestionarán con fondos estatales.

"Le hemos expuesto que esto es urgente y saben que las familias están muriendo. Ya tenemos contacto directo para solicitarnos lo que haga falta para la investigación. Creemos que nos van a escuchar y parece que va a ser en tiempo récord", detallan.

La asociación de familiares va a continuar localizando a descendientes de represaliados para ampliar el banco de ADN

Por lo pronto, la asociación va a continuar buscando a las familias de las víctimas que podrían estar enterradas en la fosa común con el objetivo de ampliar el banco de ADN que ya existe. De este modo, pretenden facilitar el trabajo de identificación de los restos, entre los que también prevén encontrar los efectos personales que llevaban las víctimas cuando fueron fusiladas.

Matizan que podría haber problemas para identificar a los soldados venidos de la Península, por lo que también están poniéndose en contacto con los ayuntamientos de determinadas ciudades para que puedan hacer las pruebas de ADN pertinentes. "Lo importante es que se haga con una empresa especializada, pero todavía no sabemos los detalles. Hoy hemos salido con la firmeza de un compromiso y la predisposición de que no se va a alargar en el tiempo", subrayan.

"No podemos dejar que otra generación siga falleciendo con esa herida abierta. No puede ser que nuestros hijos continúen con esta lucha"

Víctor Martínez Perera, miembro de la asociación y autor del informe que aporta nuevas evidencias sobre la fosa común, desgrana la importancia de este paso: "Estas personas no son nombres y apellidos en una lista. Tienen una historia y tienen unos familiares. Hay que cerrar esa herida".

En el caso de Soledad Pérez López, vicepresidenta de la asociación, esa herida tiene el nombre de su bisabuelo Manuel. "Pienso en lo contento que estaría mi abuelo, que falleció justo en 2016, en sus cuatro hermanos y su madre. Todavía sigue emocionando que exista esa pequeña posibilidad de darle una digna sepultura. Mi madre tiene 72 años. No podemos dejar que otra generación siga falleciendo con esa herida abierta. No puede ser que nuestros hijos continúen con esta lucha", relata.

La iniciativa de la agrupación cuenta con el apoyo de más de 30 colectivos, incluyendo sindicatos, asociaciones culturales o partidos políticos, entre otros. Además de la exhumación, piden que se dignifique el lugar con las señalizaciones pertinentes y un reconocimiento público en honor a las víctimas del franquismo y la Guerra Civil.

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