Tardarías 2000 años en comerte todos los chicles rascados del suelo de Las Palmas de Gran Canaria
El servicio municipal de limpieza retiró 720.000 chicles de la vía pública solo en los tres primeros meses del año

Nayra Bajo de Vera

Pisar un chicle por accidente que te deje los zapatos pegajosos no es una sensación agradable. Aunque es algo que le ha ocurrido a casi todo el mundo, todavía hay mucha gente que sigue tirándolos al suelo, sin pensar en las personas o animales que pueden ir detrás. Los datos han mejorado en Las Palmas de Gran Canaria, pero aún quedan muchos chicles por rascar: en los tres primeros meses del año, el Servicio Municipal de Limpieza retiró 720.000 chicles de la vía pública. Si una persona mascase uno a diario, tardaría casi 2.000 años en consumirlos todos.
Alejandro Olarte Suárez es jefe de grupo de las unidades técnicas que integran el servicio de limpieza viaria y residuos sólidos urbanos. Tal y como cuenta, el equipo que se encarga de realizar este trabajo cuenta con diez efectivos que combinan una labor manual con un repaso mecanizado. Haciendo uso de unos rascadores, los operarios pican la goma cristalizada que después se limpia con fregadoras de alta resistencia, permitiendo "refrescar y recuperar el estado de los pavimentos dañados".
¿Dónde se están retirando los chicles?
El primer paso antes de picar la goma es hacer una inspección de las zonas con alta densidad peatonal, ya que son esos los puntos donde más suelen encontrarse los chicles pegados al suelo. Algunos de ellos son las ramblas de Mesa y López, la Plaza de España, el paseo de Triana, el casco histórico de Vegueta o la zona del Puerto. También desarrollan trabajos homólogos en Siete Palmas, Tamaraceite, Lomo los Frailes y, próximamente, tienen prevista una intervención en el barrio de Arenales y los alrededores del instituto Tomás Morales.
"Solamente tiene sentido hacerlo en lugares donde hay mucho tránsito de peatones, que es donde se arrojan los chicles. A mayor densidad poblacional, mayor es el número de incidencias en materia de limpieza. Es verdad que cada vez hay más colaboración ciudadana y cada vez nos encontramos muchos más tramos libres de este tipo de vertido. Antes encontrábamos muchísimos más, lo podemos ver en cualquier pavimento de la ciudad. La gente se va concienciando de que entre todos podemos tener una ciudad cada día más digna", relata Olarte.
La viscosidad del verano
Este servicio realiza una campaña de invierno y otra de verano, ambas con una duración de seis meses. Con la llegada del calor, los trabajos se concentran en las zonas próximas a la costa, dado que son las más frecuentadas. En su rango de actuaciones se encuentra el paseo de Las Canteras, Alcaravaneras o el barrio de San Cristóbal.
Al tratarse de periodos en que la gente socializa más en la calle, no es raro que se encuentren una mayor cantidad de chicles. Además, el aumento de las temperaturas impide que cristalicen con la misma facilidad, presentándose con un efecto derretido. Por ese motivo, las acciones en periodo veraniego también requieren de hidrolimpiadoras con calderas de agua caliente que ayudan a despegar el chicle del pavimento.
Hasta 20 años para degradarse
El concejal de Limpieza de Las Palmas de Gran Canaria, Héctor Alemán, cuenta que estas labores también incorporan una campaña de concienciación. "El año pasado hicimos la primera edición de 'Aceras sin chicle' y este año lo hemos vuelto a repetir con la misma motivación: seguir mejorando el estado de la ciudad", asegura.
La nueva iniciativa de este año, 'El poder de un gesto', está enfocada en concienciar a la ciudadanía sobre los efectos negativos medioambientales que tiene la goma de mascar para evitar que la gente la arroje en la vía pública. "Estamos haciendo hincapié en que tirar el chicle a la papelera es un gesto pequeño y muy sencillo", desgrana Alemán, sobre todo teniendo en cuenta que "un chicle tarda entre cinco y 20 años en desintegrarse y desaparecer".
'El poder de un gesto'
En esa línea, el concejal añade: "La motivación que estamos teniendo es mejorar los espacios públicos, aparte de las actuaciones ordinarias de limpieza vial que se realizan en el día a día para tener un espacio más cuidado".
Las acciones de concienciación de la campaña 'El poder de un gesto' incluyen la realización de talleres en centros educativos y el trabajo conjunto con colectivos vecinales. Asimismo, se ha colocado cartelería en distintas ubicaciones de la ciudad para recordar de qué manera influyen las conductas diarias de la población en el estado de las calles, plazas y espacios comunes.
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