Abandono y desidia: la historia de Las Palmas de Gran Canaria se cae a trozos
El deterioro de monumentos como el castillo de San Francisco y las baterías de San Juan, en Las Palmas de Gran Canaria, pone en duda la efectividad de la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC)

José Carlos Guerra

Muros desmoronándose, basura acumulada en cualquier rincón, carreras de motos y gente pernoctando en su interior sin ningún control. ¿La declaración de un edificio histórico como Bien de Interés Cultural (BIC) es garantía de su conservación? A la vista está del estado en el que se encuentran las Baterías de San Juan, las Cuevas de los Canarios o la Casa del Niño, en Las Palmas de Gran Canaria, la respuesta da que pensar.
La capital cuenta en este momentos con un total de 31 lugares declarados BIC, entre los que se cuentan monumentos, conjuntos históricos, yacimientos arqueológicos y un bien mueble -el balandro Tirma, embarcación que fue precursora de la náutica en la Isla a principios del siglo XX-. De todos estos, hay un puñado de espacios cuyo estado de conservación es francamente deficiente.
Castillo de San Francisco
Este es el caso del castillo de San Francisco, que data del siglo XVII y fue declarado BIC en 1949. Situado en lo alto del Risco de San Nicolás, fue adquirido por el Ayuntamiento capitalino al Ministerio de Defensa en 2004. Desde entonces han pasado dos décadas en las que ha habido gobiernos de distinto color político y en las que poco se ha hecho. El inmueble hoy presenta zonas en mal estado.
El Ayuntamiento capitalino, en colaboración con el Gobierno de Canarias, ha hecho en los últimos años una primera fase de limpieza del entorno -donde se acumulaba todo tipo de desperdicios- y un estudio arqueológico preliminar. A continuación habrá que profundizar en las tareas de redescubrimiento de esta fortificación -por ejemplo, los anclajes de uno de los dos obuses que datan de la Guerra de Cuba siguen sepultados bajo una capa de sedimentos-.
Baterías de San Juan y Mesas de San Juan
El concejal de Cultura, Josué Íñiguez, apuntó en el último pleno que hay un millón de euros reservados para la conservación de esta fortaleza histórica. El área que dirige también ha dado los primeros pasos para rescatar otro enclave de la capital que lleva décadas deteriorándose, pasto de los actos vandálicos y la desidia institucional: las baterías de San Juan y Mesas de San Juan, en el risco homónimo y con una espectacular atalaya sobre el Cono Sur capitalino.
Esta fortaleza, construida en tiempos de la Guerra de Cuba, fue declarada BIC en 2018. El propósito de esta construcción era servir de complemento al castillo de San Francisco, de tal manera que pudiera cubrir el flanco sur de la bahía capitalina en caso de producirse un ataque por vía marítima. Además, durante la II Guerra Mundial el complejo defensivo fue ampliado con un refugio antiaéreo para preparar la defensa en caso de que entrara España en la contienda en el lado fascista.
El complejo quedó completamente abandonado a finales del siglo XX. Desde entonces, los muros han ido desmoronándose, los techos se han derrumbado en varios puntos, los rabos de gatos se cuelan por cualquier rincón, los grafitis han inundado todas y cada una de las paredes y la suciedad se ha multiplicado por quienes utilizan este lugar para hacer fiestas o practicar motocross.
El área de Urbanismo hizo en noviembre de 2020 una limpieza integral del recinto. Retiraron 19.000 kilos de residuos entre escombros, colchones, chasis de motos y tierra acumulada durante años. Posteriormente, la presencia de personas sin hogar utilizando el recinto para pernoctar -llegaron a poner tablones a modo de puertas en varias dependencias- obligó a restringir algunas zonas.
Con todo, la fortaleza sigue desmoronándose. El Ayuntamiento encargó la elaboración de un plan director que permita hacer una rehabilitación integral y darle uso, pero por el momento no ha salido a la luz -está vinculado a la candidatura de Capital Europea de la Cultura 2031-. En cualquier caso, el de las baterías no es el único lugar histórico declarado BIC con un proyecto en cola.
Punta de Diamante
En 2018 comenzaron los trabajos de restauración de la Punta de Diamante para convertir este enclave fortificado en un mirador. Las excavaciones arqueológicas permitieron sacar a la luz nuevos restos, por lo que fue necesario negociar con Defensa la compra una parcela adyacente. Este proceso duró seis años. Dos años después, el proyecto está en cola para salir a licitación. Mientras tanto, la basura cubre parte de esta infraestructura, culmen de lo que resta de la antigua muralla norte capitalina, declarada BIC en 1997 y en cuyos lienzos hay grafitis, además de todo tipo de desperdicios.
La Casa del Niño
Pero no todo es patrimonio histórico defensivo en peligro. La Casa del Niño, en Zárate, fue declarada BIC en 2017 en la categoría de monumento. Pese a alcanzar el grado máximo de protección, el edificio se está desmoronando. Obra cumbre racionalista de Miguel Martín Fernández de la Torre, este gran hospicio para huérfanos fue construido en 1939 en lo que entonces era la entrada sur de la ciudad. Las instalaciones dejaron de utilizarse a principios de los años 90 y desde entonces ha permanecido abandonado.

Pabellón sur de la Casa del Niño, en avanzado estado de deterioro. / J. Pérez Curbelo
El estado en el que se encuentra el inmueble es deplorable. Las carpinterías han desaparecido de puertas y ventanas. La basura se multiplica por todos sus rincones y en el interior se ha producido al menos un incendio de consideración en los últimos años. Además, hay personas sin hogar que están pernoctando en el edificio; estos han hecho cerramientos y pequeñas modificaciones.
Por el momento, la Delegación del Gobierno -propietarios del complejo a través de un patronato donde están representadas distintas administraciones- encargaron a principios de año un informe de evaluación al Gobierno de Canarias para ver qué medidas se pueden tomar y la viabilidad para rehabilitarlo. Los vecinos del Cono Sur llevan años reclamando convertir la Casa del Niño en un centro cultural y sociosanitario.
Cuevas de los Canarios
Los lugares históricos previos a la conquista castellana tampoco están corriendo mejor suerte. Las Cuevas de los Canarios, en El Confital, han sido desalojadas en varias ocasiones. En este conjunto prehispánico, conformado por un grupo de cuevas-vivienda y un silo o granero, las verjas colocadas por el Cabildo para impedir el paso al interior de las cavidades han sido forzadas o parcialmente retiradas. En estas hay basura y hay personas sin hogar haciendo uso del espacio arqueológico.
Las cuevas de San Gregorio, en Ciudad del Campo, también presentan un estado descuidado y a merced de los vándalos. En este caso, el expediente para convertir este espacio en BIC comenzó a caminar en 1995 y en 2020 el Gobierno canario lo dio por caducado al no haber caminado desde hace años. Mientras tanto, el techo del granero se derrumbó con las lluvias de Hermine en 2022. En cualquier caso, el proyecto para rehabilitar este yacimiento prehispánico sigue en los cajones del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Suscríbete para seguir leyendo
- Todos los barrios de Las Palmas de Gran Canaria por donde pasará el punto limpio móvil en febrero
- Una canaria tras superar las oposiciones al Registro de la Propiedad: 'Cuando vi que tenía la plaza, sentí que respiraba otra vez
- Desalojo en el campus de Tafira de la ULPGC tras el envío de un correo con amenazas terroristas
- El 70048 llega a Las Palmas de Gran Canaria: cuatro trabajadoras de una firma de moda pellizcan el segundo premio de la Lotería de Navidad en Mesa y López
- “Nunca pensé tener un local tan rápido”: la joven repostera que endulza Las Palmas de Gran Canaria abre su segundo establecimiento
- Captado en video: un hombre paseando a su perro en la arena de Las Canteras
- Las escuelas públicas de Las Palmas de Gran Canaria deniegan la matrícula a tres niños por ser sordos
- La humedad nos come': Las lluvias agravan la situación de unas viviendas en La Isleta a la espera de su reforma

