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Marta y Virginia Santana: las dos hermanas de Gran Canaria que cantarán al papa León XIV en su visita a Canarias

Las canarias, tras una vida entera actuando juntas, son las elegidas para cantarle al pontífice en la vigilia de Madrid, aunque una de ellas tuvo que rechazarlo por su embarazo

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Daniel Valle

Daniel Valle

Las Palmas de Gran Canaria

Virginia y Marta Santana no sólo comparten apellido: también un talento musical que, en menos de veinte días, será disfrutado por el mundo entero. Las hermanas siempre han prestado su voz para cultivar su fe y han colaborado con multitud de parroquias de Gran Canaria, hasta recoger el mayor fruto que podría florecer: actuar para el papa León XIV.

Las cantantes grancanarias son solistas en el coro formado para la ocasión, a partir de voces de distintas agrupaciones diocesanas de la provincia. Su talento, sin embargo, las llevó a ser elegidas para representar a su Isla y cantar en la vigilia de Madrid el 6 de junio. Cosas de la vida, el regalo más bonito que podría esperar Virginia, el nacimiento de su sobrino, obligó a Marta a rechazar la oferta y, por una vez, dejar a su hermana caminar por su cuenta. «Pierdo a mi patita izquierda, pero es una oportunidad, a la vez que una responsabilidad, muy bonita», asegura la cantante.

Así ensaya el coro que cantará para el papa: primeras imágenes del himno

La Provincia

«Todavía no somos conscientes de lo que estamos preparando y viviendo. De a quién vamos a ver en persona y a poder cantar», cuenta Virginia, quién opta por no darle un lugar estable en sus pensamientos al histórico acontecimiento del que va a ser protagonista: «No quiero pensarlo mucho, porque ahí sí que me van a dar nervios».

No es una tarea sencilla. Exige mucha preparación y conlleva la gran responsabilidad de formar parte activa en un itinerario histórico. A pesar de esto, la emoción es el sentimiento predominante en el corazón de las hermanas. «Lo vivimos con la ilusión de que el día sea lo más bonito y acogedor posible», relata Marta.

El coro incluye cien voces agrupadas específicamente para la ocasión, lo que entraña la dificultad añadida de compaginarse con un grupo completamente nuevo para una actuación de este calibre. «Es complicado llegar a un coro completamente nuevo, con un director que no conoces y sin estar aclimatados unos con las voces de los otros, pero siempre hay que adaptarse a todas las opciones», explica Marta, que al igual que su hermana, conciben esta oportunidad como parte de su «rutina del día a día». «Es como cuando te llaman para cantar en San Juan de Telde, pero con una dimensión diferente», añade.

Marta y Virginia Santana, las hermanas solistas del coro que cantará para el papa León XIV

José Pérez Curbelo

Para las hermanas, representar a su tierra en un evento con tanta repercusión internacional es un gran orgullo: En palabras de Marta, Canarias siempre ha sido «un pueblo de acogida y cercano», valores que «transmite el himno», por lo que se tienen que «sentir orgullosas de poder interpretarlo».

Eduardo García, director del coro, esta actuación supone a todos los participantes «una oportunidad de vivir un momento trascendental a nivel espiritual y social» que acarrea una gran responsabilidad «por la trascendencia que tiene para todos nosotros». Aunque el catálogo musical sigue siendo un secreto, el director revela que se trata de un «repertorio litúrgico, de unas siete u ocho piezas, muy adecuado para el evento de la Catedral de Santa Ana».

El orgullo de ser canario

Esta actuación, la más importante a la que se ha enfrentado el experimentado director, le produce una «preocupación jubilosa» en la que priman más las ganas de vivir y experimentar la ocasión. Para García, el objetivo es que el pontífice «recuerde todo el amor y afecto que tiene el pueblo canario por todo lo que hacemos aquí, y que nos sentimos muy orgullosos de nuestra tierra e identidad».

La voz, «el DNI del alma» en palabras de García, es uno de los mayores chivatos emocionales al no poder ocultar los matices provocados por la parte sentimental. El director prepara a sus voces concienciándoles de lo importante que es y que «no es solamente cantar», si no «sentir la espiritualidad». «Somos cristianos, creyentes, y a veces se nos olvida en este tipo de eventos. No hay que perder el norte», sentencia García, instantes antes de comenzar un nuevo ensayo. Cada vez quedan menos días y más expectación por la llegada del pontífice el 11 de junio.

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