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El destino del 'Juguete del Viento' original: entre el almacenamiento y la destrucción

El Servicio de Mobiliario Urbano evaluará el deterioro de las 52 piezas de la escultura de César Manrique para valorar su conservación o eliminación

El ‘Juguete del Viento’ original, en la plaza de La Puntilla en julio de 2012.

El ‘Juguete del Viento’ original, en la plaza de La Puntilla en julio de 2012. / LP/DLP

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

En los almacenes municipales de La Favorita descansa el Juguete del Viento original retirado en 2016. El mal estado de sus piezas obligó a que el Ayuntamiento capitalino lo desarmara, en principio, para su reparación, aunque luego un estudio determinó que el daño era irreparable. De esta forma, quedó olvidado en las dependencias municipales mientras su degradación continuaba y la plaza de La Puntilla seguía desnuda. A principios de este mes el monumento regresó a su emplazamiento a través de la construcción de una réplica. Con la nueva escultura se abre una pregunta: ¿Qué pasará con la antigua?

Fuentes del Ayuntamiento capitalino informan de que el Servicio de Mobiliario Urbano redactará un informe para conocer el estado individual de cada una de las piezas y "valorar el nivel de deterioro". Aquellas que se encuentren en mejor estado serán almacenadas para tener un repositorio, que se utilizará como modelo para copiar dimensiones y geometría para la réplica actual. El resto será destruido en un centro autorizado. "Las piezas en ningún caso servirían para reponer una pieza en el actual Juguete del Viento porque las nuevas son de mayor calidad y cuentan con un tratamiento especial para aumentar su vida útil frente al óxido", advierten las mismas fuentes.

Piezas para documentación

En este sentido, la Fundación de César Manrique recomienda que se conserve "algún elemento suelto que documente los materiales utilizados". La Fundación explica que no reconoce fragmentos de una escultura, sino el conjunto de la pieza, por lo que los elementos por separado dejarán de ser valoradas como parte de la creación del artista. Desde el gobierno municipal destacan que las piezas están aseguradas por un año, por lo que cualquier signo de problema o desgaste por la marisma será la empresa que construyó la nueva escultura la encargada de su reparación.

La Fundación ya había adelantado que la réplica "una vez fabricada la nueva pieza, la anterior desaparece". La entidad que vela por el bienestar de las obras del artista lanzaroteño afirmó que han sido varias las esculturas móviles de Manrique, que al estar emplazadas en espacios públicos, habían sufrido un deterioro irreversible, por lo que cuentan con experiencia en este aspecto. En este sentido, la entidad incidió que debía "desaparecer o inutilizarse" porque se conciben como piezas producidas dentro de ediciones limitadas, no como obras únicas.

Trabajos para la construcción de la réplica del 'Juguete del Viento'.

Trabajos para la construcción de la réplica del 'Juguete del Viento'. / José Carlos Guerra

Desde el Consistorio capitalino recuerdan que las piezas no fueron talladas por el propio César Manrique, sino que se encargó a una empresa su construcción a raíz del diseño que elaboró el artista. Y por parte de la Fundación ponen como ejemplo que existe otra pieza en Montaña Blanca, en Lanzarote, instalada en 1992, que es igual a la de La Puntilla. "En las obras escultóricas de fundido, se suelen reconocer convencionalmente hasta ocho piezas como originales", expresan.

Burocracia

La historia del Juguete del Viento ha tenido muchos obstáculos. Una vez retirado se descubrió que era necesario elaborar un nuevo monumento porque un estudio atestiguó que el óxido había afectado al 60% de sus piezas. El documento puso sobre la mesa que los cambios de temperatura y humedad, la insolación, la contaminación urbana, la lluvia ácida, e incluso, los insectos fueron determinantes para su rotura, así como la falta de mantenimiento.

Tras descubrir que era imposible su arreglo fue necesario formalizar un nuevo convenio con la Fundación César Manrique para la construcción de la réplica. Sin embargo, la burocracia dilató el papeleo necesario y durante tres años el proceso quedó estancado. En enero de este año comenzaron las obras, cuya primera actuación fue una cata para comprobar el estado del hormigón de la base. Al confirmar que se encontraba en buen estado, la empresa Isidro Hernández e Hijos comenzó la construcción pieza por pieza. Una obra de ingeniería que aunó la artesanía con las técnicas industriales. A través de una chapa plana de tres milímetros se realizaron los pliegos para dar forma a las 52 piezas que giran al ritmo de los vientos alisios. La empresa estimó que la vida útil de este nuevo 'Juguete del Viento' será entre unos 20 y 25 años sin necesidad de mantenimiento.

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