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Día de Canarias

Schamann se viste con trajes artesanales y come croquetas caseras en el III Baile de Taifas

La plaza de Don Benito acogió a un millar de personas en el tercer Baile de Taifas de Las Palmas de Gran Canaria, que celebró las raíces y la identidad canaria con música, danza y gastronomía tradicional

III Baile de Taifas

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Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Las Palmas de Gran Canaria

La víspera del Día de Canarias suena a música de timple y chácaras. Por tercer año consecutivo, Las Palmas de Gran Canaria dio la bienvenida al día especial del archipiélago con un Baile de Taifas que reunió a un millar de personas en la plaza de Don Benito, ubicada en el barrio de Schamann. Con una ambientación protagonizada por el folclore y la gastronomía canaria, la cita de este viernes acompasó los bailes tradicionales bajo la luz de los farolillos, que hicieron brillar una noche repleta de memoria, identidad y raíces.

Ataviados con trajes tradicionales y cargados con calderos de papas, los vecinos y vecinas que acudieron al encuentro pudieron disfrutar de las actuaciones musicales de Los Gofiones, La Parranda de Teror y La Agrupación Folklórica Los Poliguanches. A ellos se sumaron los cuerpos de baile de la Asociación Cultural Dragos y Laurel y de la Universidad Popular Juan Rodríguez Doreste, que amenizaron la noche con la destreza de sus movimientos al interpretar isas, folías y malagueñas.

Trajes inspirados en César Manrique y Néstor de la Torre

Algunos de los asistentes que se tomaron más en serio esta celebración son la familia Déniz, que no se dejaron en casa ni el mantel de tela tradicional. Sobre la mesa dispusieron un naife, un arreglo floral con la bandera de Canarias y una cesta confeccionada por un artesano de Santa Lucía de Tirajana, municipio del que provienen. Pero si algo destacaba de Víctor, Reyes, Trinidad y Bienve son sus preciosos trajes hechos a mano, cada uno con una temática muy cuidada.

Tal y como cuenta Víctor, detrás de cada traje hubo todo un proceso de investigación: una maga tinerfeña de La Orotava con un bordado de su suegra; una graciosera basada en un cartel de César Manrique; y una grancanaria de domingo basada en una postal, incluyendo los escapularios artesanales de la Virgen del Pino y un collar con motivos guanches. Y Víctor, que es un artista, elaboró su traje en homenaje a Néstor de la Torre, utilizando los diseños del pintor que desafían los roles de género. "Estoy muy contento porque ya han empezado las obras para reabrir el museo", subrayó.

El sabor de estar en casa

Pata de cochino asado, queso de la tierra, papas arrugadas y quesadilla herreña son algunas de las comidas que eligieron para compartir la noche entre bailes y música, teniendo muy presente el arraigo a la tierra. "He vivido mucho tiempo fuera y uno empieza apreciar y echar mucho de menos lo que tenemos aquí", subrayó Víctor, a lo que añadió unas notas críticas: "Sin ponerle coto al turismo masivo, no va a haber Canarias para celebrar en el futuro".

La programación festiva arrancó a las 20:00 horas y se extendió hasta casi la medianoche, tiempo en que los asistentes también tuvieron la oportunidad de degustar la oferta gastronómica de los ventorrillos colocados para la ocasión. Como no podía ser de otra forma, no faltaron los platos tradicionales: pata de cochino, papas arrugadas, garbanzada, queso con pan bizcochado, pella de gofio con huevo duro y aceitunas del país.

Tierra de acogida

Pero el grupo de Antonio, Patricia y compañía ya venía tan bien surtido que hasta bromeaban con ser haberse traído un comedor solidario. A juzgar por su hospitalidad, podría ser así: sobre su mesa tenían para "dar y regalar" y no dudaban en ofrecer a la gente, mostrando esa amabilidad canaria de la que Patricia fue testigo cuando llegó desde Colombia hace 28 años. Después de todo ese tiempo, ya considera la cultura canaria como una parte fundamental de sí misma. "La gente me ha acogido como si fuera mi familia. El canario acoge muy bien al emigrante. Hasta me contrataron una vez para ir a Ibiza a representar a Canarias", relata.

Antonio, por otro lado, es del barrio de toda la vida. Estuvo 23 años bailando con Los Poliguanches, aunque ahora, ya jubilado, solo pretende disfrutar, tomar alguna copa de vino y compartir su receta de croquetas caseras con queso majorero, de la que el ingrediente principal no es tangible: "Está hecho con cariño, que es como salen bien las cosas. Cuando yo me reúno con los amigos, le pongo muchísimo cariño".

Croquetas de queso y dientes de leche

Además de sus deliciosas croquetas, su mesa lucía tres tipos de quesos, truchas de Moya, membrillo, galletas, papas, chocolatinas, pan con chorizo de Teror, turrón, queque, pan bizcochado, plátanos, aceitunas con mojo, vino de Tejeda y algunas exquisiteces más. Pero también hubo quienes, a falta de dientes, solo pudieron tomar leche. Es el caso del pequeño Airam, que con apenas unos meses ya lucía su primer traje típico junto a sus padres Damara y Juan.

El Baile de Taifas capitalino pretende erigirse como una tradición en honor a la memoria isleña. A través de un ambiente familiar y una decoración inspirada en las fiestas de antaño, su objetivo es traer al presente algunas de las costumbres más arraigadas a la historia festiva de Canarias: compartir las comidas de toda la vida alrededor de una mesa y bailar al son de la música tradicional.

Recuperar el patrimonio

La alcaldesa de la ciudad, Carolina Darias, explicó que esta iniciativa pretende "celebrar la canariedad y nuestras tradiciones en torno a grandes mesas" para "compartir la gastronomía, las costumbres y el folclore". En esa misma línea se expresó el coordinador del Instituto Canario de las Tradiciones, David Naranjo, quien indicó que esta cita, además de celebrar el Día de Canarias, busca "poner en valor el patrimonio danzístico, textil y musical".

Por su parte, el concejal de Cultura, Josué Íñiguez, indicó que "Las Palmas de Gran Canaria mira al futuro, pero con los pies enraizados en sus tradiciones como parte de la ciudad que se presenta a Capital Europea de la Cultura en 2031". Por ese motivo, remató: "Es una tradición recuperada por el Ayuntamiento que ha venido para quedarse".

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