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Del contenedor verde al casco de un buque militar: la técnica pionera que nace en el Puerto de Las Palmas

El astillero de Zamakona reutiliza el 75% del vidrio desechado en Canarias para limpiar cascos de barcos y convierte al 'Tornado' en el primer buque militar del mundo en probar esta tecnología innovadora

El BAM 'Tornado' es sometido a una innovadora técnica de limpieza del casco con chorros a presión de cristal reciclado molido en el Puerto de Las Palmas

Esther Medina Álvarez

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Esther Medina Álvarez

Esther Medina Álvarez

Las Palmas de Gran Canaria

El Tornado es el primer barco militar del mundo que es sometido a una innovadora técnica de abrasión con cristal reciclado que por ahora solo se realiza en el Puerto de Las Palmas, concretamente en las instalaciones de Zamakona, pero que comenzará a utilizarse en otros recintos españoles y europeos que ya han mostrado su interés en implantar el mismo sistema.

Enrique Gómez Blanco, gerente del proyecto Ecogrit de Zamakona, explica que esta innovadora técnica nace de la reutilización del vidrio desechado en Canarias para convertirlo en un abrasivo industrial que se utiliza para la limpieza de los cascos de los barcos. De esta manera, el astillero se apoya en la economía circular con la colaboradora de la planta Recicladora de Vidrio de Canarias (Revica), que recoge el vidrio de los contenedores verdes de las islas, que les entrega la parte que “ellos no son capaces de reciclar”. De las 15.000 toneladas de vidrio que les suministran anualmente, Ecogrit reaprovecha el 75%, aproximadamente.

El proceso industrial desarrollado por Zamakona es complejo y mucho más preciso que el reciclaje convencional. Gómez Blanco explica que el vidrio recibido contiene “corchos, mecheros, restos de comida, trozos de cristal con etiquetas”, por lo que primero debe limpiarse y separarse todo aquello que no es aprovechable. Después, el material se tritura y se clasifica según distintas granulometrías, dependiendo del uso final que vaya a tener. “En función de qué es lo que queremos sacar, pues sacamos diferentes granulometrías en el proceso”, aunque de media tienen un diámetro de entre 0,4 y 2,3 milímetros.

Una alternativa sostenible a la granalla tradicional

El CEO de Zamakona en Canarias, Álvaro Garaygordóbil, recuerda que la idea original del proyecto surgió durante la pandemia de Covid-19, cuando el equipo comenzó a reflexionar sobre alternativas más sostenibles a la granalla tradicional utilizada en los astilleros. “La granalla tiene ciertos elementos pesados, tiene cobre, plomo, arsénico”. Esa situación llevó a prever que, tarde o temprano, el uso de esos materiales acabaría restringiéndose por motivos ambientales. “El tiempo nos dio la razón, porque a fecha de hoy está prohibido llevar ese residuo a vertedero”, destaca.

Entre las alternativas estudiadas figuraba también el sistema water jetting, basado en agua a presión. Sin embargo, Zamakona descartó esa opción por el elevado consumo hídrico que exige. “Un proceso que sea muy intensivo en agua, en un contexto como son las Islas Canarias, que es un recurso muy preciado, no nos parecía el camino adecuado”, explica el gerente del proyecto. Frente a ello, el abrasivo de vidrio ofrecía ventajas medioambientales y de salud laboral, ya que “los organismos internacionales de salud laboral recomiendan el uso del abrasivo de vidrio frente a cualquier otro abrasivo”.

Enrique Gómez muestra los gránulos de vidrio reciclado que se usa para la limpieza de los cascos de los barcos

Enrique Gómez muestra los gránulos de vidrio reciclado que se usa para la limpieza de los cascos de los barcos / José Pérez Curbelo

Una tercera vida para el vidrio reciclado

Los chorros de vidrio a presión se utilizan desde hace años en el sector de la reparación naval y como filtrantes de piscinas, pero hasta ahora nunca se había hecho con material reciclado. Pero además, este proyecto de Zamakona da una vuelta a la tuerca y le da una tercera vida a este vidrio. Gómez precisa que los residuos generados tras el proceso, que ya tienen textura de arena, vuelven a reutilizarse para fabricar pavimentos ecológicos, convirtiendo el proyecto Ecogrit en un ejemplo práctico de innovación sostenible aplicada a la industria naval.

150 toneladas de vidrio para tratar el casco del 'Tornado'

En el caso concreto del Tornado, que tiene una eslora de 94 metros, una manga de 14,3 y un calado de 4,25 metros, es necesario el empleo de 150 toneladas de vidrio triturado que se proyecta con una presión uniforme de ocho kilos por centímetro cuadrado, lo que genera un "chorro abrasivo de alta energía cinética concentrado en miles de microimpactos sobre la superficie", apunta Gómez. Sin embargo, esta no es una medida estándar; la cantidad precisa para cada barco depende no solo de sus medidas sino también del estado del casco y el tipo de tratamiento requerido.

Más adherencia y menos residuos

Uno de los principales beneficios que ofrece esta técnica es la mejora en la adherencia de la pintura sobre el metal. Según el gerente del proyecto Ecogrit, el tratamiento no solo elimina óxido y restos de pintura, sino que deja la superficie en mejores condiciones para el nuevo recubrimiento. “La pintura agarra muy bien con el tratamiento con el vidrio”, lo que permite espaciar los ciclos de mantenimiento de los barcos, reduciendo tanto el consumo de pintura como el uso de disolventes y la generación de residuos.

Aunque el proceso pueda parecer sencillo, Enrique Gómez insiste en que detrás existe una importante complejidad técnica. Tras el chorreo, inspectores especializados revisan el perfil de la chapa y miden el grosor exacto de la pintura aplicada para garantizar la calidad del trabajo, una precisión técnica que unida a los beneficios ambientales y económicos ha hecho que muchos clientes valoren muy positivamente el sistema desarrollado por Zamakona y pidan incluso que otros astilleros adopten procesos similares.

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