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La endocrinología, aliada clave para entender y tratar la obesidad en HPS

La doctora Amal Al-Hiraki de la Nuez explica por qué el peso es una cuestión de salud metabólica, el papel de las hormonas, los medicamentos de moda y cómo construir hábitos sostenibles más allá de las dietas

Doctora Amal Al Hikari de la Nuez

Doctora Amal Al Hikari de la Nuez / La Provincia

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El sobrepeso y la obesidad han dejado de entenderse como una simple cuestión estética para convertirse en uno de los grandes retos de salud del siglo XXI. Detrás del aumento de peso intervienen múltiples factores —hormonales, metabólicos, genéticos y de estilo de vida— que requieren un abordaje integral y personalizado. La doctora Amal Al-Hiraki de la Nuez, especialista en Endocrinología y Nutrición de Hospital Perpetuo Socorro (HPS), analiza el papel fundamental de la endocrinología en la salud metabólica, desmonta mitos frecuentes, habla de los riesgos de los medicamentos de moda para adelgazar y ofrece claves realistas para lograr un cambio duradero.

¿Qué papel juega la endocrinología en el control del peso y la salud metabólica?

La endocrinología es clave, al menos es interesante acudir a una primera consulta para hacer una evaluación inicial, ver los niveles de colesterol, calcular el riesgo cardiovascular, descartar diabetes, descartar hipertensión…y sobre todo descartar causas secundarias de obesidad de cara a iniciar el cambio hacia hábitos de vida saludable.

Las hormonas influyen directamente en el metabolismo, el apetito, la saciedad y el almacenamiento de grasa. Trastornos tan frecuentes como el hipotiroidismo, el síndrome de ovario poliquístico o la resistencia a la insulina pueden dificultar el control del peso. Además de descartar patologías algo menos frecuentes como el exceso del tan famoso cortisol o de hormona de crecimiento. Con una simple analítica se puede averiguar todo esto.

El sobrepeso y la obesidad son considerados enfermedades y no solo un tema estético.

Son condiciones médicas crónicas que aumentan el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares tipo infartos o ictus, hígado graso e incluso algunos tipos de cáncer. Sin mencionar las alteraciones asociadas como dolencias osteomusculares o apneas nocturnas.

No es raro ver pacientes que entran en “una espiral de violencia”. Uno de los pacientes tipo típico es el que ha cogido unos kilos de más, comienza con dolencias articulares típicamente dolor de rodilla o espalda, que hacen que tengan una vida más sedentaria para evitar el dolor, empeorando su estado con mayor estrés ante la impotencia de la situación, generalmente aumentando ingesta y empeorando el problema secundariamente. No se trata solo de apariencia, sino de salud global.

Me gustaría hacer hincapié en el hígado graso, esteatosis hepática o ahora llamado MASLD: Metabolic Dysfunction–Associated Steatotic Liver Disease

(en español: enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica). Si no la manejamos adecuadamente tiende a evolucionar a cirrosis. No es baladí, posiblemente en un futuro se convierta en la primera causa de trasplante hepático, una vez erradicada la cirrosis por virus de hepatitis C.

Parece banal, pero ha de saberse que aumenta más de seis veces el riesgo de padecer diabetes, el doble de riesgo de enfermedad hepática tipo cirrosis como hemos comentado, y en general aumenta el riesgo de padecer cáncer, de enfermedad cardiovascular, y de muerte por todas las causas.

En los últimos años han ganado mucha popularidad ciertos medicamentos para adelgazar. ¿Cómo funcionan estos tratamientos en el organismo?

Existen fármacos que actúan sobre la saciedad y el apetito (como agonistas GLP-1), otros que reducen la absorción de grasa, y algunos que actúan a nivel del sistema nervioso central regulando el hambre, pero definitivamente el grupo de los agonistas del GLP1 han marcado un antes y un después en el manejo de estos pacientes. Donde antes sólo había frustración ahora hay luz al final del túnel.

Actúan modulando señales hormonales y neurológicas que controlan el hambre y la saciedad, ayudando a reducir la ingesta calórica. Son candidatos ideales personas con obesidad (IMC ≥30) o sobrepeso con enfermedades asociadas, siempre bajo supervisión médica.

¿Qué riesgos o efectos secundarios hay que tener en cuenta?

Pueden producir náuseas, molestias gastrointestinales, pérdida de masa muscular si no se acompaña de dieta adecuada y actividad física a ser posible de fuerza, y otros efectos según el fármaco.

Con los agonistas del receptor GLP-1, como grupo farmacológico, existe una advertencia derivada de estudios preclínicos en roedores en los que se observó un aumento de la incidencia de carcinoma medular de tiroides. Sin embargo, este hallazgo no se ha confirmado en humanos y, a día de hoy, no disponemos de evidencia sólida que demuestre un incremento del riesgo de carcinoma medular de tiroides asociado al uso de estos fármacos en práctica clínica. A pesar de ello, y siguiendo un criterio de prudencia clínica, habitualmente se evita su utilización en pacientes con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o de neoplasia endocrina múltiple tipo 2, dado que son poblaciones con un riesgo basal elevado.

En relación con la litiasis biliar, sí se ha descrito un aumento de la incidencia de colelitiasis en pacientes tratados con agonistas GLP-1. No obstante, la evidencia sugiere que este fenómeno está más relacionado con la pérdida ponderal —especialmente cuando es rápida o significativa— que con un efecto tóxico directo del fármaco sobre la vesícula biliar. De hecho, este mismo incremento del riesgo se observa también en otros contextos de pérdida intensa de peso, como ocurre tras la cirugía bariátrica

¿Cuándo debería una persona acudir a un endocrino?

Cuando existe dificultad para perder peso, sospecha de alteraciones hormonales, diabetes, dislipemia o problemas tiroideos. En Hospital Perpetuo Socorro integramos el manejo global del paciente metabólico junto con nutrición y otros especialistas si es necesario.

¿Cuáles son los principales mitos sobre la pérdida de peso que te encuentras en consulta?

“Comer poco es suficiente”, “los carbohidratos engordan siempre”, “hay alimentos que queman grasa” o “el metabolismo no se puede cambiar”. Todos ellos son incorrectos o simplificados.

Si tuvieras que dar un solo consejo clave sobre el control del peso y la salud metabólica, ¿cuál sería?

No buscar soluciones rápidas: construir hábitos sostenibles en alimentación, movimiento y descanso es lo que realmente cambia la salud a largo plazo. Insistir en dieta equilibrada haciendo hincapié en un adecuado aporte de proteínas y actividad física de fuerza para no perder masa muscular durante el proceso de pérdida de peso, y minimizar las posibilidades de efecto rebote una vez conseguido el objetivo.

“Mi receta de la abuela” particular para intentar evitar visitar a un médico se basa en alimentación saludable con nuestra maravillosa comida mediterránea (la mejor en el mundo, sin duda), realizar actividad física, dormir adecuadamente y manejar el estrés.

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