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Gastronomía

Amelia, la ganadera más joven de Gran Canaria, con 19 años: "Quiero retomar la tradición de hacer queso artesanal"

A pesar de las dificultades económicas y la dureza del trabajo, la ganadera se muestra decidida a retomar la tradición quesera que le transmitieron sus padres: "Lo traigo en las raíces"

Elaboración de queso artesanal en la feria 'El Sabor del Queso' en Tamaraceite

Andrés Cruz

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Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Las Palmas de Gran Canaria

Hay oficios que se llevan adentro, como esas tradiciones arraigadas a la tierra que se transmiten de generación en generación. El lado romántico de la ganadería no quita que se trata de un trabajo muy duro, pero esa es una parte que Amelia Alonso García está más que dispuesta a asumir. A sus 19 años, la ganadera más joven de Gran Canaria tiene el objetivo de recuperar el legado que le transmitieron sus padres y crear su propia quesería, con la que pretende poner en el centro una de las mayores delicias que tiene la gastronomía canaria.

La constancia es una de las virtudes de Amelia, que desde hace un año tiene vacas, corderas y algunas cabras a su nombre. Mientras trabaja como camarera para pagar el mantenimiento de los animales, continúa perfeccionando su técnica para elaborar quesos artesanales y enseñando los métodos en diversos encuentros y romerías. Con esa motivación acudió este domingo a la feria El Sabor del Queso en Tamaraceite, donde pudo "repartir cultura rural por la ciudad" junto a su padre Juan.

La transmisión del conocimiento

Gracias a él, que también es ganadero, aprendió desde pequeña a elaborar quesos y cuidar animales. De hecho, los padres de Amelia tenían una quesería hace años, pero tuvo que cerrar por las dificultades que enfrenta este sector. "El conocimiento me lo siguió transmitiendo igual", asegura la joven, mientras tiene las manos metidas en el suero para dar forma a la cuajada.

"Yo estoy empezando de cero y está costando bastante, pero lo sigo intentando, a ver si en algún momento puedo retomar la tradición y el negocio de mis padres", añade convencida, sin pasar por alto el riesgo y los costes que ello supone: "Las cabras adultas están muy caras para lo que eran antes. Los baifos y las baifas se regalaban incluso".

Desde el municipio del queso

Amalia resume su empeño desde las entrañas, tirando de aquello que le causa emoción y le gusta hacer. "Es un sentimiento. Yo lo traigo en las raíces, muy adentro, el tema de hacer queso. Sobre todo porque vengo de Guía, que es el municipio del queso. Empecé con la rutina de echarle de comer a los animales todos los días, por la mañana y por la noche. Hay que dedicarle muchas horas, asistir a los partos, echarle macho a las vacas... Ahora estoy haciendo queso, pero lo hago para mí y no lo vendo, porque todavía no tengo marca", relata.

Con la mirada puesta en su generación, reflexiona que es complicado que la juventud reconecte con los oficios tradicionales, si bien ha notado que hay quienes, poco a poco, van gestando mayor interés por el sector: "Hay esperanza en que la juventud vuelva a lo de antes, pero mejorado".

"Es un trabajo muy tradicional y no a cualquiera le gusta"

Matiza que este es "un trabajo muy tradicional y no a cualquiera le gusta", puesto que va ligado a la dureza del trabajo, tanto físico como mental, "y no importa el clima que haga". Así lo explica: "Da igual si está lloviendo, si hace sol o si hay una tormenta; tú tienes que estar ahí y, desde luego, no puedes tener las uñas de porcelana ni un bronceado precioso".

Lo que sí se puede tener, y está claro que Amelia lo tiene, es una gran pasión por el campo. Ese campo que, desde hace siglos, ha construido un gran pedazo de la identidad canaria.

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