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Carolina Darias apela a una ciudad abierta al mundo que aspira a ser Capital Europea de la Cultura 2031

Carolina Darias apela a la condición de región ultraperiférica para defender la singularidad y el papel de la capital grancanaria en el proyecto europeo

Discurso de Carolina Darias en el acto de Honores y Distinciones de Las Palmas de Gran Canaria

La Provincia

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Adzubenam Villullas

Adzubenam Villullas

Las Palmas de Gran Canaria

Una ciudad abierta "y llamada, desde su origen, a convertir las orillas en puentes que unen". Carolina Darias apeló este martes en su discurso del acto de Honores y Distinciones al carácter europeo pero al mismo tiempo tricontinental de Las Palmas de Gran Canaria. Una urbe que ha sabido adaptarse al terreno y que es puerto de acogida. Y es que estas son algunas de las premisas de la candidatura que abandera la ciudad para convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031, eje y aspiración central de las palabras que pronunció la alcaldesa con motivo de la celebración del 548 aniversario de su fundación.

La alcaldesa entregó durante el acto central de las Fiestas Fundacionales los Honores y Distinciones a cuatro hijos e hijas predilectas, cuatro adoptivos y ocho medallas de oro. Con un Auditorio Alfredo Kraus repleto, Darias describió la capital grancanaria como una ciudad que se abre "a quienes llegan, a quienes se marchan, a quienes esperan, a quienes recuerdan y a quienes todavía no encuentran su lugar". Un carácter que da forma a ese lema de la capitalidad europea: Rebelión de la Geografía.

Región ultraperiférica

Darias hizo énfasis en una ciudad que comparte con otras urbes de la Unión Europea "una condición singular: la de pertenecer a una región ultraperiférica". La alcaldesa subrayó que "somos territorios que hemos de ser diferenciados y atendidos en esas singularidades. Pero, además, somos territorios que tenemos que ser comprendidos como parte esencial del porvenir europeo".

"No somos un borde lejano del proyecto común, sino uno de los lugares desde los que ese proyecto puede renovarse", precisó Darias. Una motivación que ha llevado a Las Palmas de Gran Canaria a presentarse a Capital Europea de la Cultura en 2031, cuya decisión se conocerá a final de año. "La historia europea se construye también desde sus bordes atlánticos", subrayó.

Para la alcaldesa, la capital representa "una oportunidad para el presente y el futuro de la Unión Europea, porque ampliamos, en todos los sentidos, el alcance real del proyecto europeo". Al tiempo que afirmó que siendo la periferia del proyecto europeo en un sentido geográfico "sobre todo, somos, en un sentido político y social, una de las expresiones más avanzadas de la Unión".

Principios de igualdad, cohesión y solidaridad

Puso así en valor los principios de igualdad, cohesión, solidaridad, sostenibilidad, diversidad y justicia territorial. Para la alcaldesa, la capital "encarna de manera ejemplar esa realidad". Es más, a la "plena conciencia de pertenencia" que la ciudad tiene con respecto a Europa, añade que esta "al mismo tiempo mira a África, dialoga con América, acoge a una amplia comunidad asiática y comprende, desde su propia experiencia, que el futuro europeo no puede construirse de espaldas al océano, ni de espaldas a sus fronteras vivas".

Para Darias la cohesión europea "no consiste únicamente en acercar la periferia al centro, sino también en reconocer que hay periferias que redefinen el propio sentido del centro". De ahí ese lema de Rebelión de la Geografía. Alabó el carácter tricontinental del Archipiélago y subrayó que la capital tiene "una resonancia particular". Y es que la ciudad "es uno de esos lugares donde la distancia obliga a pensar mejor y donde la vulnerabilidad exige gobernar con más responsabilidad".

"Derecho a la ciudad"

Darias habló del espacio público como lugar de convivencia, de la vivienda como base de la dignidad y del "derecho a la ciudad" como un mismo contrato en el que están la rehabilitación urbana, la accesibilidad, la movilidad sostenible, la cercanía de los servicios, la relación con el mar, la protección del paisaje o la calidad de los barrios. En definitiva, un desafío "que proyecte la ilusión colectiva de un mundo mejor y en paz, en la que nos reconozcamos nuestra común humanidad".

En todo este mar de periferias, Las Palmas de Gran Canaria sería "una ciudad que sabe que la apertura al mundo no está reñida con la defensa de la identidad", es más, al contrario, "sabemos que la fortaleza está en unir tradición y modernidad". Con todo, Darias aclaró que esta quiere estar "a la altura de este momento histórico" y contribuir a que la Unión Europea "sea más sostenible, más justa, más bella y más cohesionada".

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