Cuatro horas de la tarde para ver de cerca la grandeza cotidiana de Las Palmas de Gran Canaria
La tarde condensa despedidas, tráfico, creación y arraigo en una capital que cumple 548 años sin dejar de transformarse

Adolfo Rodríguez
La tarde abre en Las Palmas de Gran Canaria un territorio de contrastes. Entre las cuatro y las siete, la ciudad de 548 años acompaña despedidas, ordena el tráfico de la hora punta, convierte la memoria en canciones y recibe a quienes han llegado buscando otra forma de vivir. Son horas en las que la capital se tensa, se emociona y se reinventa: en la serenidad de un último adiós, en las pantallas que vigilan los atascos, en una voz que toma forma en Vegueta y Triana o en un paseo por Las Canteras al caer el día. La ciudad muestra entonces su condición más humana: la de un lugar que duele, cuida, crea y acoge.

Técnico de cremación, Federico Rodríguez. / José Pérez Curbelo
16:00 | Federico Rodríguez, el respeto como vocación para el último adiós
Federico Rodríguez lleva cuatro años en el sector funerario como técnico de cremación en el Tanatorio Albia San Miguel. Lo suyo fue vocacional, quería que su trabajo le permitiera ayudar a la gente y en el crematorio encontró un lugar donde acompañar a las familias a despedir a sus seres queridos. «Me tomo mi trabajo con mucha responsabilidad porque se trata un proceso delicado, técnico y humano a la vez. Sabemos que cada detalle cuenta», opina. El respeto, la calma, la empatía, la seriedad o la atención al detalle son para él cualidades esenciales para conseguir que el último adiós no sea un recuerdo negativo.
Rodríguez niega que sea un trabajo oscuro o triste. Desde su perspectiva considera que es un trabajo esencial para la sociedad en el que puede ayudar a las familias en el «peor momento de sus vidas». El objetivo es poder normalizar la muerte a través de la transparencia de todo el proceso a través de la confianza y la tranquilidad. De hecho, Rodríguez ha percibido que ahora se habla del final de la vida de una forma más natural que hace años, e incluso, dialogan sobre cómo quieren ser despedidos. A las cuatro de la tarde Rodríguez suele estar afanado en su trabajo, y una de las partes esenciales de este es el trato con los familiares. «Lo importante es garantizar que todos los procesos se realicen con la máxima seguridad y el respeto, escuchar a la familia, ofrecer un trato cercano y empático con ellos», afirma.
Cada persona tiene su manera de llevar el duelo y en el tanatorio buscan la manera de hacer el acompañamiento sin meterse en las relaciones personales, pero estando siempre presente cuando lo necesiten. La cremación cada vez gana más terreno respecto al enterramiento, Rodríguez detalla que en 2024 el porcentaje de incineraciones en España fue de 50,11%, superando por primera vez a los entierros. «Lo importante es facilitar una despedida digna y respetar los deseos de cada persona y cada familia», destaca.

Alberto Pulido, subinspector de tráfico. / Andrés Cruz
17:00 | Alberto Pulido, el subinspector de Tráfico que resuelve atascos
Las Palmas de Gran Canaria puede llegar a ser una ciudad caótica a eso de las cinco de la tarde. «Es una hora crítica», subraya Alberto Pulido, subinspector responsable de la unidad de Tráfico y Atestados de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria. Desde la sede del Cemelpa, en La Paterna, intentan cada tarde resolver los atascos que salpican las calles de la capital en hora punta. «En ese momento todos los recursos están activos para atender todos los incidentes que vayan surgiendo», precisa. La avenida marítima entre Belén María y Torre Las Palmas y las entradas a Tamaraceite y Siete Palmas son auténticos puntos negros en cuanto a retenciones se refiere, de ahí que desplieguen unidades en lo que ellos llaman «puntos estratégicos» para intentar mejorar la circulación.
Con 30 años en la profesión, Pulido aclara que dividen la ciudad «en sectores», además de tener en cuenta circunstancias excepcionales, como eventos u obras que hayan obligado a cerrar calles. «Cada día hacemos un análisis para poder saber cómo movemos los recursos», expone. A esa hora las pantallas que circundan toda la sala de tráfico del Cemelpa están mostrando cada uno de esos puntos conflictivos -a los que se pueden añadir otros como la rotonda de La Ballena o el entorno de Hoya de la Plata-. La prioridad es asistir en los accidentes y hacer fluir la circulación en una ciudad con un tráfico complejo.
Y es que en momentos «críticos» como las cinco de la tarde puede llegar a multiplicarse . Pulido indica que los más comunes son por alcance, aunque también son comunes las retenciones por vehículos averiados, «y sobre todo el efecto mirón, que es lo que más intentamos evitar», aclara. Cuando reciben la alarma se activan todas las alarmas e intentan aplicar todas las medidas necesarias para restablecer la normalidad a las calles de la ciudad. Y es que las cinco de la tarde no es una hora cualquiera para quien está al volante.

Daniela Garsal, cantante urbana. / Andrés Cruz
18:00 | Daniela Garsal, la cantante urbana que se inspira en el corazón de la ciudad
En una ciudad que vibra con los ritmos de culturas diversas es inevitable que nazcan voces cargadas de versatilidad. La escena de la música urbana crece en la capital grancanaria como la espuma que estalla contra las rocas de la playa, afianzándose con artistas cuya mochila contiene una amalgama de géneros. Sin lugar a dudas es el caso de Daniela Garsal, una cantante que aglutina influencias canarias y anglosajonas al haberse criado entre las idas y venidas desde Irlanda. Su vida se ha enhebrado en distintos puntos del mapa, pero tiene muy claro que el lugar donde más logra inspirarse es el casco antiguo de Vegueta y Triana, en el corazón de la ciudad que la vio nacer y crecer: «Lo siento muy adentro. Tiene un montón de historia y de vida, pero también hay muchas cosas que han cambiado. Eso es lo que más sentimiento me da».
Las tardes son, a nivel creativo, su mejor momento del día. Es entonces cuando ha podido ordenar los pensamientos, sacar ideas con el productor en el estudio y probar las melodías que mejor encajan con su proyecto. Hacia las seis de la tarde ya se escucha entre los cristales cómo las canciones van «cogiendo color y forma» con letras basadas en sus experiencias vitales, aunque sus creaciones más recientes han colectivizado el relato con «cosas que nos han pasado a todas», un estilo desenfadado y algún que otro juego sarcástico. «Estoy pasándolo bien escribiendo», resume.
La comunidad es muy importante para Daniela más allá de las canciones, dado que considera que «se podría hacer más» por generar espacios para las mujeres en el panorama musical: «Hay muchas que son increíbles pero no se les está dando visibilidad». En cualquier caso, su percepción de la escena actual es muy positiva, no solo por la calidad de lo que se está creando, sino por el apoyo que hay entre unos artistas «que son maravillosos».

José Galán, extremeño recién llegado a Las Palmas de Gran Canaria. / José Pérez Curbelo
19:00 | José Galán, un recién llegado enamorado de la ciudad
El salitre que flota en el aire, agitado por el viento de la costa, es uno de los rasgos que hacen a la playa de Las Canteras uno de los lugares favoritos del extremeño José Galán. Tal y como cuenta, se trata de un lugar idóneo para hacer mil y un planes, desde tomarse una copa sentado en una terraza hasta comerse un bocadillo sobre una toalla en la arena, esperando a que llegue la puesta de sol. Por eso no es de extrañar encontrarlo sobre las siete de la tarde, después de su jornada laboral, disfrutando de las vistas de «una de las mejores playas urbanas» que ha tenido la oportunidad de conocer.
Hace menos de un año que José se convirtió en ciudadano de Las Palmas de Gran Canaria, donde aterrizó en busca de una mejora en su calidad de vida. «Estaba viviendo en Madrid y quería trabajar en algún sitio con playa porque me da mucha vida. Me salió una oferta de una productora aquí, me entrevistaron, me cogieron y me vine para acá el 3 de octubre», rememora. Desde entonces ha tenido muy claro lo importante que es «hacer barrio», integrarse en el ecosistema cultural y conocer a fondo la ciudad, en la que ya había estado de visita en varias ocasiones. De ellas destaca el Festival Internacional de Cine, al que acudió por primera vez hace más de 15 años.
Los cambios, aunque sean deseados, nunca son fáciles. En el caso de José, la mudanza implicó alejarse de la que considera su «familia política de Madrid», esas amistadas de las que estuvo rodeado durante 20 años, y volver a empezar en un sitio distinto. Pero la ciudad lo ayudó a adaptarse en poco tiempo: «Fue llegar y sentirme acogido. La ciudad es muy amable, todo brota con muchísima facilidad. Estoy agradecidísimo a Las Palmas de Gran Canaria». Con esas reflexiones en mente, el Atlántico de fondo y la brisa marina en la piel, se siente afortunado por vivir en la ciudad donde lo ha llevado el viento.
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