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"No se puede permitir": vecinos de Lomo Blanco exigen cambios en la parada de guaguas de la rotonda

Residentes del barrio reclaman una reubicación de la parada de Guaguas Municipales por obstaculizar el tráfico y carecer de servicios básicos como marquesina

Parada de guagua en la rotonda de Lomo Blanco.

Parada de guagua en la rotonda de Lomo Blanco. / LP/DLP

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

Los vecinos de Lomo Blanco están cansados de reclamar cambios en la parada de Guaguas Municipales situada junto a la rotonda del barrio. Denuncian que su ubicación obstaculiza la circulación y provoca retenciones en un punto de gran tránsito de la ciudad. Además, critican que la parada no cuenta con marquesina ni asientos, lo que dificulta la espera, especialmente para las personas mayores.

En esta parada se detienen las líneas 26, que conecta con Santa Catalina y el Campus Universitario a través de Siete Palmas, y la 48, que cubre el trayecto entre Escaleritas y el Campus Universitario. El presidente de la asociación de vecinos Nuevo Lomo Blanco, Rafael Hernández, ha solicitado en varias ocasiones a la empresa pública de transportes la retirada o reubicación de la parada. Reconoce que la línea 26 no puede acceder al interior del barrio por las dimensiones de sus vehículos, pero sostiene que la 48, al ser más pequeña, sí podría hacerlo sin problemas.

Hernández recuerda que, hasta hace unos siete años, la línea 48 circulaba por el interior de Lomo Blanco, hasta que se modificó su recorrido. Desde entonces, los vecinos reclaman que vuelva a entrar en las calles del barrio para mejorar la comodidad de los usuarios. En la actualidad, las guaguas que sí acceden al interior son las de Global, en concreto las líneas 327 y 313. El representante vecinal considera que, entre todas, cubren las necesidades de movilidad de la zona, pero insiste en que la parada de la rotonda se encuentra en unas condiciones «inhumanas». «Está expuesta a la lluvia, al viento, al sol, a todo. Ahí no hay asiento ni marquesina, no hay nada. No se puede permitir», denuncia.

Uno de los principales problemas, según Hernández, es el colapso que provoca la parada en la rotonda. «En las horas punta, sobre todo a la salida del instituto y de la universidad, es cuando la situación se complica más», afirma. La rotonda ha sido tradicionalmente uno de los puntos más conflictivos del tráfico en la capital grancanaria. Para reducir los atascos, el Cabildo construyó un carril de acceso directo al Campus Universitario de Tafira, una actuación que agilizó la entrada a la GC-112 y se completó con el ensanchamiento de las paradas de guaguas situadas a la altura del instituto Felo Monzón. Sin embargo, la asociación vecinal sostiene que la parada de Guaguas Municipales sigue ralentizando la circulación en la zona.

Parada preferente

Fuentes de Guaguas Municipales aseguran que se han reunido con la asociación vecinal siempre que esta lo ha solicitado. En esos encuentros, la empresa ha trasladado que no es viable que la línea 26 acceda al interior del barrio, ya que «incrementaría el tiempo de recorrido de la línea y, por tanto, la frecuencia de paso se vería afectada». Asimismo, detallan que se ha propuesto al Cabildo la creación de una parada preferente junto a la rotonda para acercar esta línea al barrio. En cuanto a la petición de que la 48 entre al barrio, la empresa no se ha posicionado.

Por su parte, Hernández discrepa de esta explicación. «De Siete Palmas a la rotonda solo tarda un minuto y medio. Si entra al barrio, tardará como mucho cinco minutos», valora. Además, denuncia que no existen pasos de peatones en el entorno de la parada, lo que lleva a algunos usuarios a cruzar por la carretera o por los accesos a la rotonda para ahorrar tiempo, con el consiguiente riesgo para la seguridad vial. «Si hay un accidente, vamos a ver quién tiene la culpa», advierte.

Medianoche

Por otra parte, el presidente vecinal señala que el barrio se queda sin servicio de transporte público a medianoche, pese a que muchos residentes trabajan en el Puerto, en la hostelería o en otros sectores con horarios nocturnos. «Tienen que volver en taxi y eso supone un gasto muy grande», lamenta.

Por ello, la asociación propone que las líneas L1, L2 o L3 accedan a la rotonda de Lomo Blanco cuando lleguen a Siete Palmas. Según Hernández, esta modificación apenas añadiría «dos o tres minutos» al trayecto habitual y permitiría mejorar la conexión del barrio durante la noche.

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