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Vuelve el mejor bocadillo de pata de la capital grancanaria

El Bar Correos reabre en Las Palmas de Gran Canaria y recupera uno de esos clásicos de barra, café y bocadillo que nunca se fueron del todo

Vuelve el mejor bocadillo de pata de la capital grancanaria, con la reapertura del Piscolabis bar Correos

Vuelve el mejor bocadillo de pata de la capital grancanaria, con la reapertura del Piscolabis bar Correos / La Provincia

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Eva de León

Eva de León

Las Palmas de Gran Canaria

El Bar Correos vuelve a levantar la persiana y en Las Palmas de Gran Canaria la noticia sabe a pan recién abierto, café de mañana y bocadillo de pata de los de toda la vida. El histórico local de la avenida Primero de Mayo, 64 recupera su actividad después de varios meses cerrado por motivos personales de su propietaria. Y no, no es solo que vuelva un bar. Vuelve una parada fija para mucha gente. Vuelve ese sitio donde uno entra casi en automático, pide lo de siempre y se encuentra con una barra que forma parte del paisaje diario de la ciudad.

El regreso se nota desde primera hora. Vuelve el movimiento detrás del mostrador, vuelven los clientes de siempre y vuelve Delia, una de esas caras que ya son parte de la historia del local. Para muchos vecinos, trabajadores y habituales de la zona, el cierre temporal dejó una sensación rara: faltaba algo en la rutina. Ahora, con la reapertura, el barrio recupera uno de sus puntos de encuentro más reconocibles.

Un clásico que no necesita postureo

Hay bares que se pasan la vida intentando reinventarse. Y luego está el Bar Correos, que ha hecho justo lo contrario: mantenerse fiel a lo suyo. Sin grandes campañas, sin fuegos artificiales y sin vender humo. Aquí manda lo de siempre: producto bueno, trato cercano y una clientela que ha ido pasando el dato de boca en boca durante años.

El bocadillo de pata que conquista en Gran Canaria

El bocadillo de pata que conquista en Gran Canaria / Instagram

Ese es parte del encanto. El local no necesita parecer moderno para seguir funcionando. Su fuerza está en lo sencillo: una barra con vida, desayunos con ritmo y esa sensación de entrar en un sitio donde la gente se conoce. En una ciudad donde muchos negocios históricos han ido desapareciendo o cambiando de piel, que el Bar Correos siga en pie es casi una pequeña victoria de barrio.

El bocadillo de pata vuelve a su sitio

Hablar del Bar Correos en Las Palmas es hablar de su estrella absoluta: el bocadillo de pata asada. Ese clásico que muchos colocan directamente entre los mejores de la capital grancanaria vuelve a estar en la barra, preparado como siempre y sin perder el punto que lo hizo famoso.

La pata se corta en el momento, como manda la tradición del local. Esa es una de las claves. La carne llega tierna, jugosa, con el punto justo de sal y con esa corteza fina y crujiente que para muchos es casi sagrada. Porque aquí el detalle importa: ese trocito de corteza que corona el bocadillo no es decoración, es parte del ritual.

El cliente puede pedirlo en formato pulga o en bocadillo más grande. También se le puede sumar queso o alioli, dos combinaciones que ya son territorio conocido para quienes repiten visita una y otra vez. Pero incluso sin extras, el bocadillo se defiende solo. Pan, pata y oficio. No hace falta mucho más.

Delia y una historia de familia detrás de la barra

El Piscolabis Bar Correos no es un negocio cualquiera. Tiene detrás una historia familiar que explica buena parte del cariño que despierta. Antes de que Delia tomara las riendas, fue su padre quien estuvo al frente durante más de medio siglo. Después, ella continuó el camino para ayudar a su madre y mantener viva una tradición que ya forma parte de la memoria gastronómica de la ciudad.

Por eso el cierre temporal levantó tantas preguntas. Los clientes no solo echaban de menos el bocadillo. Echaban de menos el trato, la conversación y esa normalidad que se crea cuando un bar forma parte de tu día a día. Durante esos meses, más de uno lo dijo claro: el Bar Correos no podía cerrar.

El Piscolabis Bar Correos no es un negocio cualquiera, detrás hay una historia familiar.

El Piscolabis Bar Correos no es un negocio cualquiera, detrás hay una historia familiar. / La Provincia

Ahora la preocupación queda atrás. El local vuelve a abrir y con él regresa también una forma de hacer hostelería que se sostiene en algo muy simple: conocer a la gente, cuidar el producto y no perder la esencia.

Desayunos de siempre y cocina casera

Aunque el bocadillo de pata se lleva casi todos los focos, el Bar Correos también recupera sus desayunos, sus cafés de primera hora y su propuesta de cocina casera. Es ese tipo de sitio al que se va por un bocadillo y se termina volviendo por costumbre.

La fórmula no tiene misterio, pero funciona: comida sencilla, ambiente cercano y trato familiar. Para muchos trabajadores de la zona, estudiantes o vecinos, pasar por el local es parte de la mañana. Un café rápido, un desayuno con calma o una pausa a media jornada. Cada uno tiene su momento, pero todos comparten el mismo punto de encuentro.

Una barra donde todavía pasan cosas

Hay bares donde solo se come. Y hay bares donde también se charla, se saluda, se pregunta por alguien y se arregla un poco el mundo entre café y café. El Bar Correos juega en esa segunda liga.

Su barra ha sido durante décadas escenario de conversaciones improvisadas, encuentros entre compañeros de trabajo y clientes que casi tienen su sitio reservado sin necesidad de cartel. Esa familiaridad es una de las razones por las que el local sigue teniendo tirón.

Aunque el bocadillo de pata se lleva casi todos los focos, el Bar Correos también recupera sus desayunos, sus cafés de primera hora y su propuesta de cocina casera.

Aunque el bocadillo de pata se lleva casi todos los focos, el Bar Correos también recupera sus desayunos, sus cafés de primera hora y su propuesta de cocina casera. / La Provincia

Delia conoce a buena parte de quienes entran por la puerta. Sabe cómo les gusta el café, qué suelen pedir y cuándo vienen con prisa. Ese trato, que parece pequeño, es justo lo que convierte a un bar en algo más que un negocio.

El local mantiene además la opción de encargar raciones de pata o incluso una pata entera para llevar. Una alternativa muy buscada para reuniones familiares, celebraciones o comidas en casa con sabor de bar clásico.

Así, el producto que ha hecho famoso al Bar Correos también sale de la barra y llega a otras mesas, pero con la misma base: la pata asada que tantos clientes llevan años pidiendo.

Dónde está y cuándo abre

El Piscolabis Bar Correos está en la avenida Primero de Mayo, 64, en Las Palmas de Gran Canaria. Su ubicación lo convierte en una parada cómoda para trabajadores, vecinos y personas que se mueven a diario por una de las vías más transitadas de la capital.

El horario de apertura es de lunes a viernes, de 08:30 a 15:00 horas. Los sábados y domingos permanece cerrado por descanso del personal.

El establecimiento cuenta además con una valoración de 4,3 estrellas en Google, donde muchos clientes destacan tanto la calidad del producto como el trato recibido.

Muchas valoraciones lo consideran uno de los mejores bocadillos de pata de la capital

Muchas valoraciones lo consideran uno de los mejores bocadillos de pata de la capital / La Provincia

La reapertura del Bar Correos es una buena noticia para quienes defienden esos bares de siempre que no necesitan disfrazarse de nada. Locales con historia, con clientela fiel y con una receta clara: hacer bien lo que llevan años haciendo.

En Las Palmas de Gran Canaria vuelve a estar disponible uno de sus bocadillos más reconocibles. Pero también vuelve algo más difícil de medir: la rutina compartida, el saludo de la mañana, la charla en la barra y ese aroma a pata asada que para muchos ya era parte del barrio.

Porque algunos sitios no pasan de moda. Simplemente se echan de menos cuando no están. Y el Bar Correos acaba de volver con su clásico más esperado: el bocadillo de pata que nunca dejó de ser leyenda.

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