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La Catedral de Canarias se une al dolor de Venezuela tras el terremoto

El obispo José Mazuelos presidió una Eucaristía en memoria de las víctimas y trasladó un mensaje de cercanía a la comunidad venezolana residente en las Islas

La Catedral de Canarias se une al dolor de Venezuela tras el terremoto

La Catedral de Canarias se une al dolor de Venezuela tras el terremoto / Diócesis de Canarias

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Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

La Catedral de Canarias acogió en la tarde de este miércoles una Eucaristía en memoria de las víctimas del terremoto que ha sacudido Venezuela. La celebración estuvo presidida por el obispo de Canarias, mons. José Mazuelos, y reunió a representantes de instituciones civiles y militares, del cuerpo consular, de la comunidad venezolana residente en las Islas y a numerosos fieles.

Durante la homilía, el obispo recordó que la Iglesia se reunía para “presentar al Señor el dolor de un pueblo hermano” y encomendar a Dios a las personas fallecidas, a los heridos, a los desaparecidos y a quienes trabajan para aliviar el sufrimiento provocado por la catástrofe.

Mazuelos invitó a mirar esta tragedia desde la luz de la Palabra de Dios y señaló que acontecimientos de esta magnitud muestran la fragilidad de la vida humana. “Basta un instante para que cambie la vida de miles de personas. Se derrumban edificios, proyectos, seguridades y planes”, afirmó.

El obispo subrayó que el sufrimiento no debe interpretarse como un castigo de Dios, sino como una llamada a volver el corazón hacia Él y a vivir sembrando justicia, misericordia y fraternidad.

“Hoy ese dolor es también nuestro dolor”

Uno de los momentos centrales de la homilía llegó cuando Mazuelos recordó los profundos lazos que unen a Canarias y Venezuela. “Canarias y Venezuela no son dos tierras extrañas entre sí. Nos unen siglos de historia, familias compartidas, caminos de ida y vuelta, afectos profundos y una misma fe”, expresó.

El obispo recordó que Venezuela acogió durante décadas a miles de emigrantes canarios que buscaban un futuro mejor y señaló que ahora corresponde a las Islas responder con cercanía, oración y solidaridad. “Hoy ese dolor es también nuestro dolor”, afirmó.

Mazuelos recordó además que, en Jesucristo, Dios ha querido entrar de lleno en el dolor humano y que, desde la esperanza cristiana, “la muerte nunca tiene la última palabra”.

Oración y ayuda concreta

El obispo animó a que la oración se traduzca también en gestos concretos de ayuda. Al recordar las palabras del profeta Oseas “Sembrad justicia y recogeréis misericordia”, invitó a la comunidad cristiana a hacerse presente allí donde hay sufrimiento.

“No basta con conmovernos; estamos llamados a compartir, acompañar y sostener a quienes lo han perdido todo. La caridad cristiana es el rostro visible de la esperanza”, señaló.

Mazuelos agradeció públicamente la labor de los equipos de rescate, el personal sanitario, los voluntarios, las fuerzas de seguridad y todas las personas que trabajan para asistir a los damnificados.

También encomendó esta misión a la intercesión del beato José Gregorio Hernández, pidiendo fortaleza para quienes cuidan de los supervivientes.

Mensaje a la comunidad venezolana

En la parte final de la celebración, el obispo dirigió un mensaje de cercanía a la comunidad venezolana presente en Canarias. “No están solos. Esta es vuestra casa. La Iglesia que peregrina en Canarias reza con ustedes y por ustedes. Compartimos su dolor y renovamos nuestro compromiso de caminar juntos”, afirmó.

La Eucaristía concluyó con una oración por las víctimas, sus familias y todo el pueblo venezolano, confiando su sufrimiento a la misericordia de Dios y poniendo bajo la protección de la Virgen del Pino y de Nuestra Señora de Coromoto la esperanza de quienes atraviesan este momento de dolor.

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