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Retienen un barco en Las Palmas de Gran Canaria tras dar positivo por alcohol el capitán antes de zarpar

El capitán superó el límite permitido de 0,25 miligramos por litro de aire espirado, provocando la paralización del buque y la apertura de un expediente sancionador

Buque retenido por la Capitanía Marítima de Las Palmas tras control de alcoholemia

Buque retenido por la Capitanía Marítima de Las Palmas tras control de alcoholemia / LP / DLP

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Un buque de bandera neerlandesa ha quedado retenido en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria después de que su capitán diera positivo en un control de alcoholemia realizado antes de zarpar. La Capitanía Marítima ha abierto un expediente sancionador, ha impuesto una garantía de 50.000 euros al armador y mantiene inmovilizada la embarcación hasta que finalicen las inspecciones y toda la tripulación supere una nueva prueba de alcohol.

Retenido cuando estaba listo para abandonar el puerto

Los hechos ocurrieron cuando el buque Marietje Deborah, con bandera de Países Bajos, se encontraba preparado para abandonar el puerto de Las Palmas. Fue la propia Administración Marítima neerlandesa la que alertó a la Capitanía Marítima de un posible estado de embriaguez de uno de los miembros de la tripulación.

Tras recibir el aviso, el capitán marítimo de Las Palmas de Gran Canaria, Ignacio Gallego, ordenó impedir la salida del barco y solicitó la colaboración de la Guardia Civil para realizar un control de alcoholemia a todos los tripulantes.

Según ha informado el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, únicamente el capitán del buque superó el límite máximo permitido por la normativa nacional e internacional, fijado en 0,25 miligramos por litro de aire espirado. Como consecuencia, la Capitanía Marítima inició de inmediato un expediente sancionador y ordenó la inmovilización del barco.

Garantía de 50.000 euros y nuevas inspecciones

Además de la apertura del expediente, la Administración Marítima ha exigido al armador el depósito de una garantía de 50.000 euros antes de que el buque pueda volver a hacerse a la mar.

La embarcación permanecerá retenida mientras se completa una inspección MoU, el procedimiento que se realiza a buques extranjeros para comprobar que cumplen toda la normativa internacional de seguridad y navegación y descartar posibles deficiencias adicionales.

Antes de autorizar la salida del barco, la Capitanía Marítima también ha ordenado que toda la tripulación vuelva a someterse a un nuevo control de alcoholemia, con el objetivo de garantizar que la navegación pueda realizarse en condiciones de total seguridad.

La actuación ha sido coordinada entre la Capitanía Marítima de Las Palmas de Gran Canaria, dependiente de la Dirección General de la Marina Mercante, la Guardia Civil y la Administración Marítima de los Países Bajos, que fue quien dio la voz de alarma antes de que el buque abandonara el puerto.

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