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Marginalidad

Rafael Viñes, exconcejal de La Palmas de Gran Canaria sobre el proyecto para personas sin hogar: «Ni gueto ni ciudad para pobres»

A sus 92 años, el antiguo edil del PP defiende su proyecto de ciudad de acogida para rescatar a la gente que vive en la calle en los noventa y que se quedó en el cajón por la polémica y oposición que suscitó

Rafael Viñes, exconcejal de Las Palmas de Gran Canaria

Rafael Viñes, exconcejal de Las Palmas de Gran Canaria / José Pérez Curbelo

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Las Palmas de Gran Canaria

Con la serenidad y sabiduría que imponen los 92 años, el exconcejal del PP del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria Rafael Viñes (1995-1999) defiende en una entrevista con LA PROVINCIA/DLP la propuesta que planteó en los noventa de crear una ciudad de acogida para las personas sin hogar, y que ha vuelto al debate público tras una noticia publicada en este diario. El apelativo de ‘Ciudad de los pobres’, como se calificó en la prensa de entonces, dio al traste con la idea en el mandato de José Manuel Soria. Viñes dice que el proyecto «no fue entendido» por la oposición ni por sus colegas de partido.

Navarro de nacimiento e ingeniero técnico de profesión, Rafael Viñes llegó a Gran Canaria a principios de los setenta e invirtió en terrenos. La política no le era ajena ya que algunos miembros de su familia desempeñaban cargos institucionales y de la mano de José Miguel Bravo de Laguna entró en la Alcaldía para acompañar a José Manuel Soria en su primer mandato.

Los populares habían llegado a la Alcaldía con una ajustada mayoría (15 ediles) frente a una oposición configurada por socialistas (5), nacionalistas (5), Izquierda Unida (2) y el Partido de Gran Canaria (1). A Rafael Viñes le hubiera gustado la concejalía de Cultura pero le tocó la del Distrito III, que albergaba los barrios de La Feria y Arenales. Una concejalía conformada entonces por el propio edil, una secretaria y una coordinadora.

Una ciudad de acogida para las personas sin hogar

Durante su trabajo como edil planteó a la Corporación la creación de un espacio para asistir a las personas que estaban en la calle o en situación de necesidad dada la cantidad de personas que vivían en la marginalidad. Viñes señala que el proyecto nunca se llamó ‘Ciudad de los pobres’, sino ‘Ciudad de acogida’. «Ese apelativo lo pusieron los demás. Cómo íbamos a poner un nombre tan horrible. Pobre tiene una connotación negativa», dice.

Rafael Viñez, que fue concejal de Las Palmas de Gran Canaria entre 1995 y 1999

Rafael Viñez, que fue concejal de Las Palmas de Gran Canaria entre 1995 y 1999 / José Pérez Curbelo

La polémica que suscitó su idea de crear un centro de atención inmediata para todas aquellas personas que vivían en la calle, bien por pobreza, problemas con las drogas o que, por diversas circunstancias, se hubieran quedado sin hogar llevó al traste a la iniciativa.

Viñes aclara que su idea no era crear un gueto, sino un establecimiento asistencial en unas naves del Puerto de los militares que se habían quedado vacías a imagen y semejanza de los centros municipales que hay hoy en día en muchas ciudades para que las personas puedan pernoctar, comer, ducharse, ser asistidos por médicos o psicólogos y recibir ayudar. «Nosotros queríamos recoger a la gente, convencerla de que fuera a comer;por lo menos», recalca. El centro se haría con dinero público y privado.

La marginalidad en Las Palmas de Gran Canaria en los años noventa

El exconcejal popular recuerda que la situación de marginalidad que había en Las Palmas de Gran Canaria en los noventa era muy grande, especialmente por la droga. «En la plaza del Ayuntamiento había gente que dormía por la noche», relata. Lo mismo ocurría en la playa de Las Canteras, en el parque Santa Catalina, puntos especialmente turísticos de la ciudad. Sin contar con los buscavidas que se movían en la zona portuaria. En una entrevista al Diario de Las Palmas, en 1999, manifestaba que su idea se pondría en marcha tarde o temprano. «Creo que antes o después se hará y lo único que espero es que me inviten a la inauguración», subrayó.

La oposición al proyecto de Rafael Viñes

Rafael Viñes no comprende por qué la oposición se opuso al proyecto que planteó. «Yo respetaba al socialismo !al teórico¡. Eso de que todos somos iguales», apunta Viñes desde su filosofía de vida humanista y cristiana.

«En Santa Ana y otros lugares de la ciudad dormía entonces mucha gente en la calle»

Su compañero entonces en el Consistorio y amigo Tino Montenegro, que le acompaña en la entrevista, confiesa que la idea que planteó Rafael Viñes ya se había puesto en marcha en Pamplona y solo trataba de dar refugio y atención a mendigos, personas que deambulaban por la ciudad o que habían sufrido algún siniestro y se encontraban sin vivienda, pero que fue mal entendida en su momento. «Rafael quiso traer el proyecto que había puesto en marcha un primo suyo en Pamplona, pero uno de los ediles socialistas que estaba en la Corporación manifestó que esa era una labor de ellos y no de la derecha. ¡Imagina la mentalidad de entonces¡. Ello provocó una campaña en contra del proyecto, al que calificaron de ‘los pobres’», cuenta Montenegro, que añade que la Corporación no defendió la propuesta de Viñes cuando incluso ya habían apalabrado con médicos, enfermeros y otras personas para colaborar en el centro de acogida.

Las discrepancias con José Manuel Soria

Las crónicas del momento hablan de la existencia de discrepancias entre el alcalde José Manuel Soria y algunos de sus ediles. Entre ellos, Rafael Viñes y Tino Montenegro, lo que llevó a que Soria no respaldara el proyecto de la ciudad de acogida como debiera y hasta casi prohibirle hablar de él. No en vano, el Consistorio estaba metido de lleno en el debate del Plan de Ordenación Urbanística de la ciudad.

La retirada de Rafael Viñes de la política

José Manuel Soria volvió a presentarse a las elecciones municipales, las cuales ganó, pero ya no contaría con Viñes ni con Montenegro para su segundo mandato. Para Viñes su estancia en el Consistorio fue suficiente y no volvió a la política. «No me gustaba cómo funcionaba la política. El político decía lo que le decía el partido y creo que cuando te eligen como concejal lo que debes de hacer es defender a tu ciudad y no al partido», explica mientras argumenta que aceptó ser concejal por la responsabilidad que conlleva y no «por los beneficios», en clara referencia a los políticos de antes y de ahora que no trabajan como verdaderos servidores públicos.

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