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Cuatro meses después de Therese: las capas fósiles de Las Canteras siguen al descubierto tras desaparecer la arena

La borrasca Therese destapó capas fósiles de hasta 15.000 años y restos industriales en la playa capitalina, que sigue a la espera de Costas para ver si es posible restaurar el arenal

Las capas fósiles de Las Canteras, al descubierto

José Pérez Curbelo

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Adzubenam Villullas

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Las Palmas de Gran Canaria

La borrasca Therese dejó el pasado mes de marzo récords de precipitaciones en Canarias, numerosos daños materiales y, además, cambió la fisonomía de algunos lugares, especialmente en el litoral de Las Palmas de Gran Canaria. Tras varios días de intenso oleaje, el temporal se llevó toneladas de arena de Las Canteras -en algunos puntos ha desaparecido más de un metro de espesor- y puso al descubierto las capas fósiles de la playa. Suelos de arcilla y dunas petrificadas con miles de años de antigüedad han salido a la luz junto a restos del pasado industrial de la zona.

La playa de Las Canteras, además de acuario natural, es un auténtico libro abierto de la historia geológica de Gran Canaria. Al menos de los últimos 15.000 años. Las capas fósiles del arenal capitalino son visibles habitualmente entre Playa Chica y Punta Brava, pero el oleaje de las sucesivas borrascas del último invierno han dejado al descubierto otras estructuras naturales -y otras que no lo son tanto- hasta prácticamente la pasarela de La Cícer. Sin contar con los miles de callaos que ahora tapizan la arena hasta el Auditorio.

Incomodidad al pasear

El aspecto con el que ha quedado Las Canteras desde el pasado marzo quizá no sea el más idóneo para el bañista local o algunos de los miles de turistas que visitan la ciudad anualmente, por la incomodidad para pasear al no haber arena o por el aspecto deteriorado que da a la playa, pero son una buena muestra de que este es un espacio natural sujeto a condiciones que se escapan de la actividad humana. De hecho, el Ayuntamiento -encargado del mantenimiento del arenal- poco puede hacer al estar pendiente del permiso de Costas para hacer cambios en el medio natural.

Normalmente, a medida que los vientos alisios ganan en intensidad a partir del mes de abril, la playa recupera la arena que pierde con los temporales del invierno. Este año la recuperación ha sido mínima y a pesar de estar ya en pleno verano, en esta zona de Las Canteras la arena apenas ha retornado. La continua sucesión de temporales del pasado invierno y especialmente la virulencia de la borrasca Therese hicieron mella sobre la zona. La concejalía de Ciudad de Mar ha enviado a Costas los resultados de un estudio del fondo marino para ver qué se puede hacer.

La escalera que da acceso a la playa a la altura de la calle Gravina lleva desde marzo en el aire y precintada por motivos de seguridad. Las borrascas, especialmente Therese, se llevaron por delante más de un metro de espesor de arena de esta zona, dejando al descubierto los cimientos del paseo. Pero, quizá lo más sorprendente sea el suelo de arcilla que ahora se expande a los pies del muro, especialmente visible cuando hay marea baja. Salpicado, eso sí, por trozos de roca que también forman parte de ese pasado geológico.

Las tres capas fósiles de Las Canteras

Esta arcilla -más de un bañista ha aprovechado estos meses para restregársela por brazos y pecho- es una de las tres capas fósiles de Las Canteras. Según un estudio realizado por la ULPGC, en la playa capitalina se pueden observar los restos de una antigua playa de roca -o beachrock-, un arenal de hace 13.000 años que quedó petrificado por cambios ambientales y en el nivel del mar; suelos de lodo, huella de una antigua laguna de aguas salobres de hace 6.600 años; y dunas cementadas con unos 3.000 años, de una época en la que la orilla estaba más alejada.

Entre Peña la Vieja y La Cícer estas capas normalmente están total o parcialmente sepultadas bajo la arena. Al desaparecer esta, han quedado al descubierto. El tapiz de arcilla ahora se ve salpicado por trozos de dunas cementadas y de playa fósil, muchos de ellos arrancados del fondo marino por la fuerza que alcanzaron las olas durante los días que duró la tempestad Therese. Junto al muro se acumulan ahora muchos de estos restos fósiles, como si de una pedrera se tratara.

Estructura industrial semienterrada

Más allá, a la altura de Churruca, la fuerza del mar ha dejado al aire una estructura circular que poco tiene que ver con el pasado geológico de la playa. Hasta finales del siglo XX en este tramo de la playa hubo cierta actividad industrial. Caso de la antigua casa de telégrafos de Italcable, antiguamente situada donde el actual edificio de apartamentos homónimo, y de la vieja central eléctrica de La Cícer, donde hoy se encuentra el gimnasio y la pasarela. El mar saca a la luz cada año diversas infraestructuras que han permanecido cubiertas por la arena.

Los técnicos de mantenimiento de playas retiraron el mes pasado una de estas estructuras, de hormigón y con elementos metálicos totalmente oxidados. Al ser un elemento no natural y suponer un riesgo para los bañistas pudo ser retirada. En el caso de la poceta de mampostería rellena de arena que ha aparecido junto a la calle Churruca, esta no ha sido retirada al permanecer semienterrada en la arena, por lo que sería necesario excavar primero para poder demolerla y desechar después los escombros resultantes.

Escuelas de surf

Para hacer cualquiera de estas modificaciones, ya sea retirar elementos constructivos enterrados en la arena o mover materiales naturales de un lado a otro -trasvases de arena o retirar callaos y otros tipos de piedras-, es necesario contar con un permiso de Costas del Gobierno de Canarias. Ante las quejas de las escuelas de surf por la dificultad para practicar este deporte en La Cícer desde el pasado mes de marzo, la concejalía encargó estudios, pero siguen pendientes de una respuesta del Gobierno.

En cualquier caso, los expertos de la ULPGC han advertido que se deben respetar los ciclos naturales y lo mejor es dejar que la naturaleza haga su trabajo y sea ella la que restaure la playa. Por el momento, la arena ha ido apareciendo de manera tímida -y desapareciendo- con las mareas, por lo que sigue lejos de la imagen que suele presentar en esta época.

En cuanto al paseo a la altura del Muro Marrero, el concejal del área, Pedro Quevedo, indicó esta semana en Comisión de Pleno que está «feo» pero que no precisa de una urgencia inmediata pese a los daños provocados por las últimas borrascas, «la inspección visual deja claro que los materiales sufren obsolescencia pero se descartan daños estructurales».

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