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"La carretera podría servir de cortafuego, pero si no está limpia pierde esa función": vecinos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Brígida advierten del abandono de esta vía

La vegetación seca invade un tramo de seis kilómetros de doble sentido del camino agrícola que une la carretera de Llanos María Rivera y La Milagrosa reduciendo la visibilidad y obligando a los conductores a extremar la precaución

Vecinos denuncian el abandono del tramo carretero que va de Llanos María Rivera a La Milagrosa

José Pérez Curbelo

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Laura de Pablo

Laura de Pablo

Las Palmas de Gran Canaria

«Cada día nos preocupa más pasar por aquí». De esa manera resume un grupo de vecinos de Santa Brígida la situación que, aseguran, se vive a diario en la carretera que conecta Llanos de María Rivera (GC-323) con la subida a La Milagrosa (GC-381). Un recorrido de unos seis kilómetros en el que la vegetación ha ido ganando terreno hasta estrechar en algunos puntos una vía que, aunque mantiene apariencia de carretera es en realidad un camino agrícola bajo titularidad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Un trazado muy frecuentado no solo por los residentes de los barrios de ambos municipios, sino por conductores que se dirigen, especialmente en verano, a ver los fuegos de San Lorenzo. Sin embargo, la falta de mantenimiento en los márgenes ha provocado que la maleza invada parte de la calzada, reduzca la visibilidad y obligue a extremar la precaución a quienes circulan por ella. La preocupación aumenta durante los meses de verano, con mayor riesgo de incendios forestales.

"Es imposible que pasen dos coches"

Ruth G. Velázquez es una de las vecinas que reclama una actuación urgente. Extiende sus brazos para mostrar el reducido espacio que queda libre en algunos puntos de la carretera. «A simple vista parece una carretera de doble sentido, pero si yo estiro los brazos se ve que es imposible que dos vehículos pasen por aquí», explica mientras señala cómo las ramas han ido ocupando parte del asfalto.

Esta residente de Santa Brígida lleva cuatro años utilizando la vía a diario para ir a trabajar, por ese motivo se ha unido a otros vecinos para reclamar 'in situ' una intervención municipal que permita transitar con "tranquilidad" y "seguridad".

La vecina cuestiona la exigencia que desde las administraciones se traslada a los ciudadanos y que, a su juicio, las propias instituciones no asumen la parte que les toca. «A la ciudadanía se nos pide que mantengamos limpias las zonas próximas a las viviendas como medida de protección, pero las autoridades también tienen que asumir su propia responsabilidad», sostiene Ruth.

A los ciudadanos se nos pide que mantengamos limpias los alrededores de las viviendas, pero las autoridades también tienen que asumir su responsabilidad

Ruth G.

— Usuaria de la vía

José Guillermo Santana comparte esa preocupación y señala que el principal problema es la pérdida progresiva de espacio útil en la carretera. «Se nos está estrechando porque no mandan a nadie a limpiar las orillas. La maleza ya no solo invade los límites del asfalto, también tapa las zanjas que puede haber y si no las vemos podemos acabar cayendo ahí», advierte.

Nieves Viera y Bernardo Díaz apartan ramas a su paso por la vía mientras en el carril contrario circula un vehículo.

Nieves Viera y Bernardo Díaz apartan ramas a su paso por la vía mientras en el carril contrario circula un vehículo. / José Pérez Curbelo

El matrimonio formado por Nieves Viera y Bernardo Díaz recuerda que se trata de una ruta «muy transitada», especialmente durante las fiestas de San Lorenzo, cuando numerosos vecinos acuden a zonas próximas como Lomo de Andújar para contemplar los fuegos artificiales. "Por aquí también sube mucha gente caminando a Teror", añaden.

El temor a un incendio

Los vecinos insisten en que la limpieza de los márgenes no solo es una cuestión de comodidad o seguridad vial, sino de prevención frente a posibles incendios. «Esta carretera podría servir como cortafuego, pero si no está limpia pierde esa función», explican.

Advierten además del riesgo que suponen las pavesas desplazadas por el viento en caso de fuego. «Si saltan por el viento esto se puede convertir además en una encerrona», señalan. A ese peligro añaden la imprudencia que algunos conductores puden tener al tirar colillas encendida desde el vehículo.

Desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria destacan que esta semana comenzarán con la limpieza de la zona

A esta situación se suman los daños que ya presentan sus vehículos. "Tenemos los coches absolutamente rayados", explica una vecina mientras aparta varias de ella al caminar por un sentido de la calzada.

Un detalle de cómo la maleza invade la vía.

Un detalle de cómo la maleza invade la vía. / J.PEREZ CURBELO

Aseguran que la ubicación de la carretera, en una zona limítrofe entre varios municipios, ha provocado que las responsabilidades pasen de una administración a otra. «Se echan la pelota unos a otros: el Ayuntamiento de Santa Brígida al de Las Palmas de Gran Canaria y, a su vez, al Cabildo», subraya Ruth. Desde el Consistorio capitalino confirman, no solo que la vía es de titularidad municipal, sino que a partir de este miércoles acudirán a la zona para comenzar con el desbroce y mantenimiento de la calzada.

La zona pertenece al distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya, uno de los distritos considerado por los propios técnicos municipales zona de alto riesgo de incendios. "Es el que se encuentra principalmente en la zona ZARI, es decir, de alto riesgo forestal" subrayaba hace escasos días a este periódico Aaron Martín, técnico de Seguridad del Consistorio. El municipio alcanza la cota de los 700 metros en la zona de La Milagrosa, donde "hay alguna masa forestal que, unida a la zona de interfaz urbana forestal por mala prevención puede dar un susto".

Los vecinos insisten: «Queremos que las autoridades vengan y hagan su trabajo, no pedimos más».

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