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Así iba a ser la primera granja comercial de pulpos del mundo: tentáculos y polémicas por 3.000 toneladas anuales

El complejo, con una inversión de más de 50 millones de euros, se topó con dudas éticas y de viabilidad técnica desde el primer momento, aunque Nueva Pescanova achaca su renuncia a la lentitud de los trámites administrativos y a las dudas sobre los condicionantes del procedimiento ambiental

Pulpo de acuicultura de Nueva Pescanova con 95 días de edad.

Pulpo de acuicultura de Nueva Pescanova con 95 días de edad. / Nueva Pescanova

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Jacobo Corujeira

Jacobo Corujeira

Las Palmas de Gran Canaria

Al principio sonaba tan ambicioso como controvertido, pero finalmente nunca existirá, al menos en el Puerto de Las Palmas. Nueva Pescanova ha renunciado a construir la primera granja de pulpos del mundo, un proyecto pionero que se topó en el principio con dudas sobre la viabilidad de industrializar un proceso de laboratorio y cuestiones éticas acerca del cultivo de cefalópodos en cautividad. La multinacional pesquera no atribuye la decisión a dificultades para reproducir o desarrollar los ejemplares ni a problemas de reputación en la opinión pública, sino a la evolución del procedimiento administrativo y a los nuevos requerimientos ambientales y regulatorios para un proyecto que aún defienden.

La compañía considera que esos requerimientos modificaron de forma sustancial las condiciones, los plazos, el alcance y las exigencias del proyecto presentado en 2021. También precisa que la retirada no supone admitir que la instalación fuera ambientalmente inviable ni descarta que puedan estudiarse en el futuro otras soluciones técnicas, ambientales o de ubicación.

La inversión prevista superaba los 50 millones de euros. La granja ocuparía una parcela de 52.691 metros cuadrados en la dársena de África, con una superficie construida de 62.079 metros cuadrados al distribuirse parte de las instalaciones en dos alturas. El complejo estaría formado por dos grandes edificios: uno para la reproducción, la cría y el engorde y otro para el procesado y el almacenamiento.

Los reproductores permanecerían en espacios con poca luz y condiciones estables para favorecer la puesta de huevos. Las crías pasarían después por tanques de distintos tamaños durante un periodo de entre ocho y quince meses, condicionado por la temperatura del agua, la alimentación y la evolución de los animales.

Una explotación discutida antes de abrir

El proyecto despertó desde sus primeras fases un debate científico y social sobre el bienestar de los pulpos en cautividad. Las críticas se centraban en las dificultades de criar a gran escala una especie solitaria, inteligente y con comportamientos complejos.

Larva de pulpo de acuicultura. foto nueva pescanova.

Larva de pulpo de acuicultura. foto nueva pescanova. / Larva de pulpo de acuicultura. foto nueva pescanova. | Foto volcada por Jacobo Corujeira el 13/02/2022 14:18

La organización Compassion in World Farming calificó al pulpo como una especie «fundamentalmente inadecuada» para la acuicultura. Su informe advertía del riesgo de agresiones, territorialismo y canibalismo en cultivos de alta densidad y señalaba las dudas existentes sobre su bienestar y sobre los métodos de sacrificio.

Los detractores reclamaban además entornos que permitieran a los animales explorar, manipular objetos y mantener cierto control sobre el espacio. Otra de las objeciones afectaba a la alimentación, al tratarse de una especie carnívora cuyo cultivo dependería, al menos inicialmente, del consumo de pescado.

El agua, la principal ventaja de La Esfinge

La elección del Puerto de Las Palmas estuvo condicionada por las dimensiones de la parcela y por la posibilidad de captar agua marina cerca de las instalaciones. La granja necesitaría unos 150.000 metros cúbicos al año.

El punto de captación se situaría a unos 260 metros al norte del dique de La Esfinge y a 16 metros de profundidad. El agua llegaría a tierra mediante un pozo de bombeo y circularía después por los tanques. Antes de regresar al mar sería microfiltrada y conducida hasta un punto de descarga en el interior de la dársena, a unos 280 metros de la terminal de Naviera Armas.

La tramitación ambiental debía determinar las condiciones de ese sistema y del conjunto de la actividad. Durante el procedimiento, distintos órganos sectoriales formularon observaciones y condicionantes, mientras la Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental exigió que la instalación se sometiera a evaluación ordinaria ante la posible existencia de efectos que requerían un análisis adicional.

Nueva Pesacanova considera que los requerimientos modificaron de forma sustancial las condiciones del proyecto presentado en 2021

La empresa insiste en que estas circunstancias no acreditaban la inviabilidad ambiental del proyecto. Sí alteraban, según su versión, el marco sobre el que se había diseñado inicialmente y obligaban a reconsiderar sus plazos y requisitos.

Nueva Pescanova había estudiado otras ubicaciones. En Castillo del Romeral, los terrenos disponibles estaban separados por una carretera, una disposición poco práctica para el movimiento de mercancías. La zona quedaba además alejada de las terminales de contenedores desde las que debía salir buena parte de la producción.

El Puerto de Santa Cruz de Tenerife tampoco ofrecía una parcela continua. El suelo se repartía entre tres fincas y presentaba mayores dificultades para el suministro de agua y energía. También se señaló entonces la proximidad de un emisario de aguas residuales.

Dársena de África en el Puerto de Las Palmas donde Nueva Pescanova quiere instalar una gran explotación comercial dedicada al pulpo de acuicultura | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Dársena de África en el Puerto de Las Palmas donde Nueva Pescanova quería instalar una gran explotación comercial dedicada al pulpo de acuicultura | | JOSÉ CARLOS GUERRA / Jacobo Corujeira

Galicia resultaba más barata para construir, pero más cara para producir. La temperatura del mar habría obligado a calentar el agua antes de introducirla en los tanques, con el consiguiente aumento del consumo eléctrico. Las condiciones naturales de Canarias reducían ese coste.

La Esfinge reunía más de cinco hectáreas continuas, acceso próximo al mar y cercanía a las terminales portuarias. El aeropuerto permitía además contemplar el envío de pulpo fresco a mercados de mayor valor.

De los tanques al mercado

Tras completar el engorde, los pulpos pasarían a la planta de procesado. Allí se realizarían la limpieza, el eviscerado, la clasificación, el envasado y la congelación.

La organización Compassion in World Farming calificó al pulpo como una especie «fundamentalmente inadecuada» para la acuicultura

De las 3.000 toneladas brutas previstas quedarían unas 2.400 toneladas de producto terminado. El destino principal serían la Unión Europea, Estados Unidos y el Sudeste Asiático. La mayor parte viajaría congelada en contenedores, aunque la empresa estudiaba también la distribución aérea de producto fresco y su venta en canales gourmet y turísticos de Canarias.

La facturación anual prevista superaba los 20 millones de euros solo con el pulpo envasado y congelado. La compañía calculaba entre 125 y 150 puestos directos, en su mayoría técnicos, y otros 300 empleos indirectos, sin incluir la construcción. El consumo eléctrico rondaría los 22.900 megavatios hora anuales. Una instalación fotovoltaica sobre las cubiertas aportaría alrededor del 7% de esa energía.

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