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La «parcela maldita» de La Esfinge suma otro proyecto fallido

La principal bolsa de suelo del Puerto de Las Palmas acumula en poco más de una década cuatro grandes propuestas industriales que no han pasado del papel

Dársena de África en el Puerto de Las Palmas donde Nueva Pescanova quiere instalar una gran explotación comercial dedicada al pulpo de acuicultura | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Dársena de África en el Puerto de Las Palmas donde Nueva Pescanova quiere instalar una gran explotación comercial dedicada al pulpo de acuicultura | | JOSÉ CARLOS GUERRA / Jacobo Corujeira

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Jacobo Corujeira

Jacobo Corujeira

Las Palmas de Gran Canaria

La renuncia de Nueva Pescanova a construir su granja de pulpos en el Puerto de Las Palmas añade un nuevo capítulo a la accidentada historia de una gran parcela de la dársena de África -La Esfinge- por la que han pasado varios proyectos industriales sin que ninguno haya terminado por consolidarse. Antes de la propuesta de instalación acuícola estuvieron la de la central de biomasa de Ence, la de una fábrica de proteínas y aceites de pescado y la de una base logística para el negocio offshore.

La compañía gallega ha comunicado a la Autoridad Portuaria de Las Palmas que desiste de la solicitud de concesión presentada en 2021 para ocupar más de 52.000 metros cuadrados de suelo portuario. El proyecto preveía levantar las primeras instalaciones del mundo para la cría comercial de pulpos, una iniciativa que finalmente no seguirá adelante.

Con el desistimiento, el Puerto tendrá que buscar un nuevo uso para unos terrenos que, con distintos perímetros y superficies según cada expediente, han acumulado durante los últimos años sucesivas propuestas empresariales. La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, señaló que se analizará qué actividades pueden resultar convenientes para el recinto una vez archivada la solicitud de Nueva Pescanova. «Haremos un análisis y veremos qué actividades pueden ser buenas para el Puerto», indicó.

La parcela, además de ser la mayor bolsa de suelo disponible en La Esfinge, empieza a ganarse la fama de «maldita»: atrae grandes inversiones sobre el papel, pero los proyectos se atascan, se retiran o no llegan a ejecutarse.

Nueva Pescanova ha comunicado a la Autoridad Portuaria de Las Palmas que desiste de la solicitud de concesión para ocupar más de 52.000 metros cuadrados

Una central de biomasa de 70 megavatios

Uno de los principales antecedentes fue el proyecto de Ence Energía. La empresa solicitó en 2014 una concesión sobre unos 48.000 metros cuadrados del muelle de La Esfinge para construir una central de biomasa con una potencia prevista de 70 megavatios.

La instalación formaba parte de los planes de Ence para desarrollar la generación eléctrica con biomasa en Canarias, pero se encontró con obstáculos ambientales y económicos. La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias emitió un informe desfavorable al considerar que la construcción y el funcionamiento de la planta podían tener efectos sobre la calidad del aire, una objeción que alimentó también la oposición política y social al proyecto.

Ence llegó a plantear la búsqueda de otro emplazamiento, aunque terminó desistiendo en 2016. La empresa alegó que la central había dejado de resultar rentable porque la biomasa no podía acogerse al régimen retributivo específico previsto para determinadas tecnologías en los sistemas eléctricos no peninsulares.

Sin esa remuneración regulada, la compañía consideró económicamente inviable la inversión. Aquel suelo quedó disponible para nuevos usos industriales, aunque no tardó en atraer otros proyectos que también terminarían sin materializarse.

Proteínas y aceites de pescado

En 2017, Capella Atlántico solicitó una concesión sobre 12.570 metros cuadrados del Área Funcional 3 del Puerto de Las Palmas. Su propuesta consistía en instalar una fábrica dedicada a la producción de proteínas alimenticias y aceite de pescado de alta calidad.

El proyecto llegó a figurar entre las iniciativas industriales apoyadas por el Estado en Canarias y contó con el impulso de la Zona Franca de Gran Canaria, pero la ubicación elegida acabó por frustrarlo. La planta debía manejar mercancías peligrosas y muy inflamables a poca distancia de la terminal de pasajeros y mercancías donde Naviera Armas concentraba su operativa.

Los técnicos de la Autoridad Portuaria advirtieron de que, en caso de deflagración, los vientos habituales en La Esfinge podían dirigir sus efectos hacia la terminal. Por ello reclamaron medidas de seguridad y protección superiores a las recogidas en el proyecto inicial.

El coste de esas modificaciones llevó a Capella Atlántico a solicitar el archivo del expediente. El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria acordó cerrarlo en mayo de 2019, aunque entonces se indicó que la empresa estudiaba otro emplazamiento dentro del recinto portuario.

Hamilton pidió una concesión y renunció

La siguiente propuesta fue la de Hamilton y Compañía. En 2019, la consignataria solicitó una concesión de 40.077 metros cuadrados para crear una base logística desde la que prestar servicios integrales al sector offshore.

La consignataria ya utilizaba esa bolsa de suelo para el acopio de maquinaria vinculada a la industria petrolera offshore. La intención era convertir ese uso provisional en una implantación estable y desarrollar una base logística de mayor alcance.

Hamilton acabó renunciando a la concesión formal solicitada para el proyecto, aunque ha continuado ocupando los terrenos mediante un título temporal.

La granja de pulpos, el último intento

Nueva Pescanova presentó en 2021 su solicitud para construir en La Esfinge una granja de cría de pulpos a escala comercial. La petición abarcaba 52.691 metros cuadrados de suelo, además de superficies de subsuelo y espacios sumergidos necesarios para las conducciones y las instalaciones auxiliares.

La iniciativa generó una amplia controversia sobre el bienestar animal, el modelo productivo y sus posibles efectos ambientales. Durante la tramitación, el proyecto quedó sujeto a nuevas exigencias y a la necesidad de completar una evaluación de impacto ambiental ordinaria.

La compañía no atribuye su renuncia a dificultades para reproducir o desarrollar los ejemplares ni a problemas en la concepción técnica de la planta. Según el escrito remitido a la Autoridad Portuaria, la decisión responde a consideraciones empresariales y regulatorias derivadas de la evolución del procedimiento administrativo.

La decisión corresponde a consideraciones empresariales y regulatorias derivadas de la evolución del procedimiento administrativo

Nueva Pescanova sostiene que las observaciones de los órganos sectoriales y la evaluación ambiental ordinaria modificaron de forma sustancial las condiciones, los plazos, el alcance y los requisitos del proyecto inicial. También precisa que el desistimiento no supone reconocer su inviabilidad ambiental ni descarta que puedan estudiarse en el futuro otras alternativas técnicas, ambientales o de ubicación.

La Autoridad Portuaria procederá ahora al archivo del expediente abierto en mayo de 2021 para otorgar a Nueva Pescanova la concesión. La retirada deja libre una bolsa de alrededor de 50.000 metros cuadrados cuyo futuro deberá volver a estudiarse.

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