Cómo saber cuándo el pescado es fresco: estos son los consejos de la Cooperativa de Pescadores de San Cristóbal
El muelle pesquero de San Cristóbal celebró este martes su Jornada de Puertos Abiertos a la ciudadanía, una iniciativa que pretende poner en valor el producto local y los oficios artesanales relacionados con el mar

La Provincia

Meros, viejas, pulpos, morenas o jureles son algunos de los productos que pasan cada día por los mercados y pescaderías de Las Palmas de Gran Canaria. Elegir un buen pescado y asegurarse de que esté fresco puede ser una tarea complicada para algunos consumidores, que quizá desconocen cuáles son los aspectos fundamentales en los que deben fijarse para determinar el estado de las piezas. Por ese motivo, la Jornada de Puertos Abiertos a la ciudadanía, celebrada este martes en el Puerto Pesquero de San Cristóbal, incluyó un taller de frescura y calidad del pescado como parte de una extensa programación enfocada en diversificar el sector pesquero a través del turismo.
A lo largo del día, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer los oficios del mar y el arte de la pesca tradicional a través de un taller interactivo. A continuación, se acercaron al patrimonio marinero para aprender a hacer distintos tipos de nudos, mientras que los niños y niñas disfrutaron de su propio espacio con juegos infantiles. A todo ello se sumó una experiencia inmersiva con realidad virtual, una obra de teatro y una muestra gastronómica con platos canarios y japoneses. Todas las actividades estuvieron guiadas por embajadoras azules, personas formadas para poner en valor e impulsar el turismo marinero.
El tamaño, la rigidez, los ojos y las escamas
El taller de frescura de pescado fue una de las actividades donde los asistentes hicieron más preguntas, deseosos por aprender a evaluar la calidad del producto. Para responderlas estuvieron el distribuidor de pescado David Suárez Rodríguez y la embajadora azul Tayri Hernández Trujillo, quienes explicaron la importancia de fijarse en que los ejemplares tengan un tamaño mínimo –diferente en cada especie– y no solo en la frescura. Los baremos, que se pueden consultar a través de la normativa Aplica Tallas, garantizan que los especímenes puedan alcanzar la madurez, hayan dejado descendencia y el oficio de pescador tenga continuidad.

David Suárez Rodríguez y Tayri Hernández Trujillo, en el taller sobre frescura y calidad del pescado / LP/DLP
Una vez asegurado el tamaño mínimo, ya se puede prestar atención a otras características. David y Tayri desgranaron las principales recomendaciones para saber si el pescado es fresco, cuya clave está en la rigidez, los ojos, las escamas y las agallas. Cuando una pieza está rígida significa que se ha capturado hace poco, mientras que una textura blanda es indicativa de que ya lleva varios días a la venta. Los ojos deben estar brillantes, las escamas permanecer firmes y las agallas tener un color rojizo. Además, otro indicio de frescor es el olor a mar.
En caso de duda, siempre se pueden consultar las etiquetas que están colocadas en los puntos de venta. De no encontrarse visibles, los clientes tienen la opción de pedírselas a los pescaderos, ya que son obligatorias por ley. En ellas se encuentra información relativa a la fecha de captura, el lugar y el barco que los pescó, así como el recorrido y la trazabilidad de la primera venta, el nombre vulgar y científico de la especie o la referencia del lote.
El cuidado y las características del producto
Otras de las claves que ofrecieron David y Tayri están relacionadas con la ciguatera, un tipo de intoxicación alimentaria causada por el consumo de pescado de aguas contaminadas. Hay peces depredadores que son propensos a contaminarse con ciguatoxinas, como es el caso del mero, porque la absorben al comerse otros peces. Como la toxina no se elimina con el frío o el calor, en Canarias se realizan una serie de análisis y controles para evitar que las personas consumidoras contraigan una posible intoxicación.
Antes de permitir que los asistentes tocasen algunos de los especímenes, David y Tayri explicaron de forma sencilla cuáles son las principales diferencias entre los pescados blancos y azules. En el primer caso, se puede apreciar a simple vista que la cola es más redonda y plana, mientras que su consumo supone una digestión más ligera, siendo ejemplo de ello la vieja. Por otro lado, los pescados azules como el chicharro o la caballa tienen una cola en forma de uve que facilita su constante movimiento. Además, son más ricos en omega-3.
La cita incluyó una muestra del oficio tradicional de pescador y un taller de nudos
Otra de las actividades de la jornada puso el foco en los pescadores tradicionales de toda la vida cuyo oficio requiere de gran destreza y conocimiento del mar. El taller estuvo dirigido por José María Calixto, uno de los integrantes de la Cooperativa de Pescadores de San Cristóbal (Pescatobal), que lleva dedicándose a la pesca desde los 14 años. Después de heredar el barco de su padre, continúa realizando duras y largas jornadas que comienzan a las 4:00 de la madrugada. "Tengo la sangre hecha a esto", subrayó.
José María explicó a los asistentes cómo se utilizan las nasas y cuáles son los distintos tamaños que existen para, a continuación, hacer una pequeña muestra de las técnicas, variables en función del tipo de pez que se quiera capturar. Asimismo, el pescador estuvo a cargo del taller de nudos, donde enseñó con maestría varias formas de atar cabos mientras relataba cuáles son sus principales usos en cada caso.

José María Calixto en la muestra de las técnicas pesqueras tradicionales / N.B.V.
Cuidado de la cultura y relevo pesquero
El presidente de Pescatobal, Domingo Suárez, explicó que la Jornada de Puertos Abiertos a la ciudadanía se enmarca en el Proyecto Rumbo en Azul, cuyo objetivo es diversificar el sector pesquero de San Cristóbal e impulsar su actividad habitual, beneficiando a las familias que se dedican a ello.
El director gerente de Puertos Canarios, José Gilberto Moreno García, manifestó que esta iniciativa permite mandar "un mensaje de cuidado de nuestras costas, nuestras playas, nuestra etnografía y nuestra cultura". Por su parte, añadió, permite a la ciudadanía conocer las infraestructuras portuarias y apoyar la pesca tradicional, cuyo relevo generacional todavía se resiste.
Una de las visitantes a la jornada fue Candelaria Sánchez, que acudió junto a dos de sus hermanas, sus sobrinos y su nieto para disfrutar las vacaciones de una forma distinta y aprender sobre los oficios tradicionales del mar: "Si le preguntas a los niños de dónde sale el pescado, te dicen que del supermercado. Los trajimos para que vean los pescados y las cosas que se hacen".
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