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El viaducto del Guiniguada inicia su última obra para blindarse como el AVE con 120.000 kilos de tela asfáltica especial

La obra complementaria para el viaducto del Guiniguada, que arranca este domingo, desplegará 120.000 kilos de tela asfáltica de máxima resistencia para evitar filtraciones

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Adzubenam Villullas

Adzubenam Villullas

Las Palmas de Gran Canaria

Junio de 2022. Los técnicos del Cabildo lanzaron la voz de alarma tras comprobar que 16 tensores de acero del viaducto del Guiniguada habían colapsado. Comenzó entonces una carrera contrarreloj para salvar uno de los puentes de mayor envergadura de Canarias. Cuatro años después, comienza la última obra complementaria que permitirá blindar esta megaestructura: los trabajos de impermeabilización que arrancan este domingo impedirán filtraciones de agua. Para ello será necesario desplegar 120.000 kilos de un tipo de tela asfáltica con la máxima resistencia, más habitual en la red ferroviaria del AVE que en carreteras.

El viaducto del Guiniguada volverá a someterse a partir de este domingo a una operación quirúrgica, por lo que permanecerá cerrada al tráfico. Tras la reparación acometida entre 2023 y 2025, esta nueva actuación dotará a la estructura de una capa de impermeabilización. Los trabajos forman parte del reasfaltado del conjunto de la GC-3 que el Cabildo ejecuta desde principios de año. De esta manera, la retirada del pavimento actual permitirá instalar una protección que reforzará la seguridad del puente frente a las filtraciones y el deterioro.

La planificación, al milímetro

A lo lo largo de este domingo, los operarios procederán a fresar la calzada del viaducto en sentido norte. Una vez terminados estos trabajos, la idea es empezar el mismo lunes con las tareas de impermeabilización. Estas actuaciones durarán 15 días, cuando se pondrá la primera capa de asfalto. Ya en la segunda quincena de agosto se hará lo propio con la calzada del viaducto en sentido sur. La planificación está pensada al milímetro para afectar al tráfico el menor tiempo posible, según explica Alejandro González, quien lleva la asistencia técnica de la obra.

Zonas de cortes de tráfico en el Guiniguada

Zonas de cortes de tráfico en el Guiniguada / José Pérez Curbelo / LPR

Los trabajos corren a cargo de Lopesan Asfaltos y Construcciones, adjudicatarios del reasfaltado de la circunvalación entre el nudo de Barranco Seco y el del Guiniguada, y Smart Working Canarias, empresa especializada en tareas de impermeabilización de carreteras. El viaducto del Guiniguada será el único que reciba este tratamiento especial, dados los antecedentes. Tan solo la colocación de la lámina asfáltica tendrá un coste de 955.000 euros, prácticamente la mitad de lo que costará el total de la obra.

Alta velocidad

"En España el cliente que más demanda estas láminas es Adif para la alta velocidad, es una pieza que en puentes carreteros no se suele utilizar normalmente, tiran más por una gama intermedia", expone Ángel Luis Martín Gutiérrez, director técnico de Smart Working Canarias. En este sentido, matiza que, dados los problemas detectados en este puente hace cuatro años, agravados por las filtraciones de agua, se decidió colocar un material "con más potencia y un mayor refuerzo".

Fabricadas en Guadalajara, estas láminas asfálticas incorporan en su interior una malla de fibra de poliéster, algo poco habitual en este tipo de materiales y de ahí su resistencia. La malla queda envuelta entre capas de asfalto hasta formar una sola pieza compactada. "Si la cortaras con una radial, podrías ver las distintas secciones", puntualiza el técnico. Con ocho metros de longitud por uno de ancho, cada una de estas será desplegada a lo largo de los dos viaductos.

2.500 bobinas de tela asfáltica

Para ello se han traído desde la Península a lo largo de las últimas semanas seis contenedores de 40 pies con 2.500 bobinas de tela asfáltica. Todos los suministros que será necesario utilizar a lo largo de la obra se encuentran almacenados en una nave del Puerto, con el objetivo de evitar que haya retrasos por falta de materiales. "No es habitual en una obra como esta tener algo tan planificado", subraya el técnico. El objetivo será evitar extenderse a septiembre, cuando aumenta el tráfico.

Ejemplo de impermeabilización en otra carretera de Canarias.

Ejemplo de impermeabilización en otra carretera de Canarias. / LP/DLP

La obra permitirá cubrir los 18.000 metros cuadrados de los tableros de los dos viaductos, además del entrelazado entre la circunvalación y la GC-23. No obstante, los técnicos han calculado 20.000 metros cuadrados de láminas asfálticas. Varias bobinas deberán ir montadas unas sobre otras para dar mayor efectividad a los trabajos realizados, especialmente en los puntos de refuerzo: en los sumideros por donde se evacúa el agua de lluvia de la calzada y las juntas con la barandilla de seguridad.

"Los refuerzos se han incrementado un 20% con respecto a lo que se hace habitualmente en cualquier puente del mundo", matiza Martín. Cada una de estas láminas irá soldada a la anterior y, para ello, será necesario utilizar 300 bombonas de gas propano. "Da más temperatura que el butano y es más rápido para soldar", explica. Las llamas pueden alcanzar con este combustible hasta 1.000 grados, una capacidad que permitirá acelerar los trabajos, algo primordial para concluir la obra dentro del plazo.

Juntas de dilatación

Los trabajos se completarán con la reposición de las juntas de dilatación en los dos extremos de los viaductos. Estas piezas se colocan en la unión del puente con la calzada en tierra firme y permiten absorber los movimientos provocados por los cambios de temperatura, el viento o el tráfico -por el Guiniguada pasan de media a diario unos 130.000 vehículos entre los dos sentidos-. Gracias a estos elementos, el tablero puede desplazarse unos centímetros sin sufrir daños.

En este caso, dadas las características del viaducto, la constructora colocará unas juntas de dilatación cuyos módulos pesan 265 kilos cada uno. "Normalmente en estructuras menores, pesan 26 kilos, pero aquí estamos hablando de otras dimensiones", aclara Martín. Se trata de piezas de caucho concentrado con tres hojas de acero incrustadas en su interior. "Las estructuras de hormigón se mueven muchísimo a lo largo del tiempo por la evolución de la estructura", explica el técnico, "y en Canarias influyen mucho los cambios térmicos".

Una vez esté lista la capa de impermeabilización y colocadas las juntas de dilatación, la constructora echará la primera capa de asfalto. Esta operación se repetirá de manera calcada en la primera quincena de agosto en el puente en sentido norte y en la segunda en el que va en sentido sur. La capa final se hará ya en el mes de septiembre; eso sí, ya con la vía abierta al tráfico y solo con cortes puntuales. En total, se utilizarán unas 3.800 toneladas de asfalto, según expone Carlos Marrero, delegado de Lopesan Asfaltos y Construcciones.

Una obra con reconocimiento internacional

"Con esto el viaducto del Guiniguada quedaría prácticamente como nuevo", precisa Gloria Macías, directora insular de Planificación de Carreteras. Esta obra es complementaria a los trabajos realizados entre 2023 y 2025. En aquella ocasión se hizo por la vía de emergencia y ahora se ha optado por mejorar la impermeabilización de la vía aprovechando el reasfaltado de toda la GC-3, que sí salió a licitación pública, según explica Macías, junto a Elena Suárez, coordinadora general de la Consejería de Obras Públicas.

La reparación del viaducto del Guiniguada fue toda una proeza y un hito en Canarias. De hecho, opta a un premio de la Asociación Internacional de Ingeniería de Puentes y Estructuras, el más prestigioso del mundo, junto a otras dos obras en Japón y Noruega. Con 11 millones de euros de inversión, la solución que encontraron los ingenieros con esta obra de emergencia permitió reparar los 16 tensores de acero que colapsaron y hacer un puente más resistente.

La obra de reparación del viaducto sur del Guiniguada consistió en crear un refuerzo exterior. Los tensores que colapsaron se encontraban en el interior de la estructura y, en cambio, lo que se hizo fue adosar al tablero de la autovía un puntal de acero de 25 toneladas que llegó a la Isla en 15 partes y tuvo que ser montado en una explanada en Lomo Blanco antes de su colocación. Para ello se hicieron una serie de trabajos en altura que dejaron boquiabierto a más de uno. Y es que los 100 metros de altura del viaducto asustan.

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