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Las Palmas de Gran Canaria pide permiso para allanar los callaos que dificultan el acceso al mar en La Cícer

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicita autorización a Costas para suavizar desniveles que dificultan el acceso y la seguridad en La Cícer

Un surfista camina entre las dunas de callaos en La Cícer.

Un surfista camina entre las dunas de callaos en La Cícer. / José Pérez Curbelo

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Jacobo Corujeira

Jacobo Corujeira

Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha solicitado autorización a la Demarcación de Costas de Canarias para allanar varias acumulaciones de callaos en La Cícer, en Las Canteras. La actuación se limitaría a suavizar desniveles en los puntos donde las piedras dificultan el acceso a la orilla, reducen la seguridad o complican la práctica del surf, especialmente en los niveles de iniciación.

La petición, tramitada por el área de Ciudad de Mar, no contempla retirar materiales de la playa, incorporar arena del exterior ni trasladar sedimentos de una zona a otra. El Ayuntamiento plantea redistribuir de manera localizada los callaos acumulados para regularizar el terreno, una intervención que requiere el permiso de Costas por afectar al dominio público marítimo-terrestre.

Meses de seguimiento de los efectos de los temporales

La medida llega después de varios meses de seguimiento sobre los efectos de los temporales desde finales de 2025. Los sucesivos episodios de oleaje y, especialmente, la tormenta Therese de marzo alteraron la fisonomía habitual de La Cícer, redujeron la superficie de arena seca y dejaron al descubierto grandes concentraciones de piedras. También se formaron escarpes de hasta 1,5 metros que dificultaron el paso hacia el agua.

El Ayuntamiento encargó una batimetría del fondo próximo a la orilla

El deterioro del arenal llevó al Ayuntamiento a solicitar a finales de abril una visita técnica y una reunión con Costas del Estado y del Gobierno de Canarias. Ciudad de Mar encargó además a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria una batimetría del fondo próximo a la orilla para determinar si la arena había desaparecido del sistema o permanecía bajo el agua.

Los resultados difundidos el 19 de mayo descartaron una pérdida definitiva de sedimentos. El estudio coordinado por la investigadora María José Sánchez situó el balance neto en un superávit de unos 5.000 metros cúbicos de arena. Las mediciones localizaron buena parte de ese material en la zona intermareal y en cotas sumergidas cercanas a la costa, desde donde podría regresar progresivamente al perfil emergido por efecto del oleaje, las mareas y los vientos.

Callaos en la zona de la Cicer de la Playa de Las Canteras

Callaos en la zona de la Cicer de la Playa de Las Canteras / José Pérez Curbelo

Actuación sin alterar el perfil

El Ayuntamiento sostuvo entonces que la playa conservaba capacidad de recuperación natural y que no existía una crisis sedimentaria. Esa previsión no ha evitado que las acumulaciones de callaos continúen generando problemas en enclaves concretos. Ahora, el Ayuntamiento quiere actuar sobre esos puntos sin alterar de manera sustancial el perfil de La Cícer ni interferir en el movimiento natural de la arena.

La propuesta se apoya en estudios de Ellitoral Estudios de Ingeniería Costera y Oceanográfica. Los trabajos incluyen un levantamiento batimétrico de aguas someras y una comparación de la zona emergida para conocer cómo se distribuyen la arena, los cantos y los callaos. Con esta información, Ciudad de Mar pretende limitar la intervención a las zonas con desniveles más acusados.

El Ayuntamiento continúa con los servicios ordinarios de limpieza, socorrismo y salvamento

Ciudad de Mar mantiene la coordinación con la ULPGC y la Demarcación de Costas para seguir la evolución del arenal. Los datos de los próximos meses serán remitidos a la administración estatal para valorar si el retorno natural de la arena resulta suficiente o si deben estudiarse otras medidas.

Mientras se resuelve la autorización, el Ayuntamiento continuará con los servicios ordinarios de limpieza, salvamento, señalización y vigilancia. También seguirá observando los cambios provocados por las mareas y los vientos en una zona expuesta al oleaje y utilizada a diario por bañistas, escuelas y deportistas.

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