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Barrios

Casas caídas, precios al alza: las dos caras de San Cristóbal, la puerta de Las Palmas de Gran Canaria

Las casas en ruinas y los solares vacíos contrastan con los precios de las viviendas de segunda mano en el barrio marinero de Las Palmas de Gran Canaria y la apertura de casas vacacionales

Vista del barrio de San Cristóbal de Las Palmas de Gran Canaria esta semana.

Vista del barrio de San Cristóbal de Las Palmas de Gran Canaria esta semana. / José Pérez Curbelo

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Las Palmas de Gran Canaria

El barrio de San Cristóbal, entrada a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria desde el Sur, se deteriora. Solo con mirar desde la autovía se pueden ver varias azoteas derrumbadas, solares al descubierto y casas tapiadas en la calle Santiago Tejera Ossavarry, paralela a la Avenida de Canarias. Cerca de una veintena de casas terreras está en alguna de estas condiciones en una vía que tiene 88 números. La tónica es similar deambulando por esta barriada del extrarradio de la capital grancanaria. Ni siquiera las obras y proyectos públicos han logrado darle otro aire a esta comunidad vecinal atrapada entre la autovía y el mar. La obra para reconvertir el edificio de la antigua Universidad Popular en un centro de actividades relacionadas con el mar y la economía azul está parado desde junio por una modificación del proyecto y el parque infantil construido en la plaza de San Cristóbal aún no ha sido inaugurado. De momento, el tobogán de la ballena está precintado e inutilizado.

Lo curioso es que no se observa ningún cartel de venta, aunque si uno recorre las páginas webs de venta de viviendas y solares encontramos que en San Cristóbal los precios por las casas y solares se han encarecido como en el resto de la ciudad. Por un solar de 99 metros cuadrados en la calle Babor se piden 140.000 euros. Lo mismo se solicita para otro construido pero en ruinas en la calle Santiago Tejera Ossavarry de 155 metros cuadrados. En el caso de viviendas de segunda mano, se oferta un chalet de 314 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas, con cuatro habitaciones, cuatro baños, trastero y solarium además de cuarto de lavado por 1, 2 millones de euros; un piso reformado en planta baja de un dormitorio y 52 metros cuadrados por 149.000 euros, mientras que otro frente al castillo de las mismas características aunque de 86 metros cuadrados se vende por 250.000 euros.

Las dos únicas obras de vivienda nueva se realizan en un solar cercano a la antigua Universidad Popular del Cono Sur, a la altura del número 7 de Santiago Tejera Ossavarry donde, este martes, una excavadora picaba piedra. Y otra en la calle Paseo Antonio Sánchez Fleitas, en el que se construyen siete dúplex con piscina comunitaria, que aun es un cascarón.

Su esencia marinera, atractivo para la vivienda vacacional

La peculiaridad de San Cristóbal, que guarda aún su esencia marinera con la Cooperativa de Pescadores y el muelle pesquero, ha servido, sin embargo, como atractivo para la apertura de viviendas vacacionales o la compra de viviendas por extranjeros que habitan temporalmente en el barrio. Basta poner el ratón sobre un mapa virtual para que aparezcan al menos seis casas en explotación turística.

¿Por qué esa realidad tan dispar? Los vecinos de San Cristóbal argumentan que por pintar la fachada de la casa hay que sacar licencia municipal y abonar las correspondientes tasas por lo que muchas familias humildes optan por dejarlas tal y como están. En cuanto al abandono de las casas, opinan que se debe a problemas de herencia. Las familias no se ponen de acuerdo para vender porque hay muchos herederos y lo que consiguen es que la vivienda se termine por caer finalmente. En otros casos, no hay ni escrituras sobre las mismas o se hicieron bajo la autoconstrucción. Mientras tanto, el salitre va haciendo de las suyas.

Obra de nueva construcción en el barrio de San Cristóbal de Las Palmas de Gran Canaria.

Obra de nueva construcción en el barrio de San Cristóbal de Las Palmas de Gran Canaria. / José Pérez Curbelo

Arturo Martín explica que para comprar su casa tuvo que pagar seis escrituras porque la vivienda, construida en 1850, fue pasando de mano en mano a sus familiares a través de testamento. "Estaba escriturada a nombre de mi bisabuelo, luego paso a mi bisabuela, y de ésta a una tía abuela que estaba soltera, luego a mi tía Belén; que también estaba soltera, y posteriormente a mi hermana Rosa, que también lo estaba. Hasta que yo se la compré". El vecino añadió que en cuanto pagó las seis escrituras "Todo se arregló en un momento".

Manuel Peña, nacido y criado también en San Cristóbal, sostiene que el barrio debería tener una mejor cara dado que es "la entrada de la ciudad". Y para ello, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria debería colaborar dado que económicamente los vecinos son de extracción humilde, la mayoría mayores, El vecino sostiene, sin embargo, que el Consistorio debería preguntar a los vecinos antes de hacer algo en el barrio en referencia al problema que crearon con la creación de un paseo marítimo al que taponaron la salida al agua. "Es que no saben cómo vienen las corrientes en San Cristóbal. Cuando vienen del noroeste es cuando ataca el reboso", apostilla Martín, mientras otro vecino, que no quiere dar su nombre, dice que se salvó de milagro en la fuerte inundación de abril de 2024.

Estado de la antigua Universidad Popular en el barrio de San Cristóbal de Las Palmas de Gran Canaria.

Estado de la antigua Universidad Popular en el barrio de San Cristóbal de Las Palmas de Gran Canaria. / José Pérez Curbelo

La presidenta de la asociación vecinal Nuestra Señora del Buen Viaje Alicia Farias explica que una de las peticiones que han realizado a la concejalía de distrito del Cono Sur es adecentar las fachadas, mientras sostiene que el deterioro de algunas viviendas se debe a que "los herederos no se ponen de acuerdo". Para la presidenta, antes que una mano de pintura es prioritario solventar la salida al mar en el paseo. "Llevamos dos años para que pongan unas escaleras o hagan unos agujeros más grandes a la altura de la calle Timonel. El problema se solucionaría momentáneamente hasta que busquen la solución más adecuada para evitar las inundaciones con la instalación de alguna escollera", dice. Los vecinos temen que con la llegada de las mareas del Pino en septiembre pueda haber otro problema similar al de 2024. Sin olvidar, el arreglo del paseo, donde muchos adoquines están levantados.

Farias añade también el incremento de limpieza para evitar la acumulación del alga asiática Rugulopteryx okamurae en el litoral de San Cristóbal, que se está convirtiendo en un problema de olor. Y, por supuesto, la creación de plazas de aparcamiento. Para ello, solicitan que el solar del Cabildo de Gran Canario, donde se acumulan montañas de piedras y de restos de obras, pueda ser habilitado de tierra para que aparquen los vehículos. "Estoy cansada de ir al Ayuntamiento para tener una reunión con la alcaldesa y con los concejales de turno; ya no sé qué poner en las redes sociales para que nos hagan caso", sostiene la presidenta de la asociación vecinal, que reclama también el adecentamiento de la playa de los callaos.

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