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Carnaval

Realismo, artesanía y sin inteligencia artificial: la historia detrás del cartel del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2027

El dúo creativo formado por Ernesto Santana y Nabíl Concepción defendió lo cotidiano y la imaginación en su propuesta para el Carnaval de la capital grancanaria, para recordar que es posible crear carteles llamativos sin recurrir a la inteligencia artificial

Nabíl Concepción y Ernesto Santana con su cartel Musa

Nabíl Concepción y Ernesto Santana con su cartel Musa

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Las Palmas de Gran Canaria

El cartel del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2027 nace de una idea clara: convertir la fiesta en un personaje. Sus creadores, Ernesto Santana y Nabíl Concepción presentan a Musa, una joven hija entre Música y Don Carnal que ha vivido toda su vida en el Auditorio Alfredo Kraus y que este año sale por primera vez por toda la ciudad a disfrutar del Carnaval.

La propuesta pretende representar lo que para sus autores será el Carnaval de 2027, pero con el objetivo de recuperar una parte esencial de la fiesta: la artesanía. El cartel fue realizado físicamente con materiales cotidianos, de esos que se pueden encontrar en casa y que, precisamente, han formado parte de la tradición carnavalera durante años. La historia de Musa surge a raíz de un audio que Concepción envió a Santana el 30 de agosto de 2025, después de la polémica generada por el uso de la inteligencia artificial en la creación de cartelería para fiestas populares.

Apostaron por un único elemento principal que pudiera convertirse en un símbolo

Aquel mensaje de voz ya llevaba una predicción: "El año que viene nos presentamos, vamos a ganar sí o sí", le aseguró a su amigo. Aquella frase dicha con un tono divertido se convirtió prácticamente en una promesa. "Cuando ganemos, porque vamos a ganar, nos cogemos el premio y nos vamos a tomar algo para celebrarlo", decía entonces. Un año después, cuando salieron victoriosos, recuerdan entre risas que "así fue".

El proceso creativo fue de una manera sencilla y directa. No hubo varias maquetaciones ni grandes cambios de la idea que ambos tenían en la cabeza. El dúo tenía bastante claro cuál era su meta y, según explican los autores, el objetivo era crear una imagen que los ciudadanos reconocieran, casi como un icono o logotipo, que pudiera funcionar por sí misma y que fuera fácilmente trasladable a diferentes soportes.

Para hacer el cartel de forma física, sobre un fondo blanco construyeron una gran "C" que fueron completando con diferentes elementos: el rostro de Musa, el Auditorio Alfredo Kraus, instrumentos musicales, plumas, joyas y otros detalles relacionados con la fiesta. La intención era evitar una composición excesivamente recargada y apostar por un único elemento principal que pudiera convertirse en un símbolo.

Instrumentos, imaginación y artesanía

Los instrumentos desempeñan un papel fundamental dentro del cartel: el timple, instrumentos de cuerda, viento y percusión. Durante el proceso llegaron a plantearse incluir chácaras, aunque finalmente descartaron la idea porque la composición estaba demasiado cargada. Los creadores querían hacer referencia a la música carnavalera con las maracas y los timbales, juntos a elementos más modernos. La intención era crear una mezcla de lo tradicional y lo actual, entre la música canaria y la del Carnaval con diferentes épocas y estilos en un mismo fondo.

Si tuvieran que resumir su propuesta en tres palabras, lo tienen claro: realismo, Carnaval y artesanía. A ellas añaden una cuarta idea que consideran especialmente importante: "Sin IA". Sin embargo, el mensaje no pretende ser contrario a la inteligencia artificial. Ambos se consideran defensores de la tecnología y aseguran que su planteamiento puede ayudar a mejorar o agilizar determinados procesos, pero no debería sustituir el trabajo creativo.

Frente a una época en la que la inteligencia artificial está al orden del día en los procesos creativos, ellos quisieron demostrar en el camino contrario, que todavía es posible construir una propuesta auténtica y llamativa utilizando la imaginación y materiales físicos.

Ernesto Santana y Nabíl Concepción

Ernesto Santana y Nabíl Concepción / José Carlos Guerra

En cuanto al proceso de trabajo, ambos comentan que resultó mucho más sencillo de lo que la gente se imagina, solo complementaron ambas personalidades, que ellos mismos describen como locas, extrovertidas y llamativas. Un punto clave fue la amistad que sostienen, por lo que el proceso fue fluido y una gran compenetración entre ambos. Uno proponía y el otro aceptaba o modificaba la idea, siempre entre la confianza mutua. Una de las frases más diarias durante la creación fue un "confía, tú confía", sobre todo en los momentos más tensos.

El proceso creativo fue sencillo, ambos tenían claro cuál era su meta

Al principio, ellos imaginaban que la creación física les iba a llevar bastante tiempo y que se encontraban a contrarreloj. En apenas días tenían el proyecto final tanto de la parte física del cartel como de la fotografiada. En total, los creadores calculan que la maquetación duró alrededor de una semana contando con las tardes dedicadas a la digitalización. La confianza en el talento del otro fue el resultado que estuvo presente desde el inicio.

La reacción de los carnavaleros en redes sociales reforzó más la sensación de que su propuesta tenía posibilidades de ser finalmente elegida. Al ver el apoyo que recibían, el dúo tuvo una mezcla de orgullo y de ilusión: creer en su proyecto y que el suyo iba a a ser el cartel ganador. Y si no ganaban, la caída sería grande pero se llevarían un gran premio, creer en su propio trabajo. En cualquier caso, ahora ya son "historia viviente de Canarias", comentan entre risas.

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