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Litoral

Las borrascas y las mareas dificultan la reposición de arena en La Cícer

Las crecidas del mar con el oleaje del Pino vuelven a llevarse gran cantidad de arena y dejar al descubierto estructuras de la antigua central eléctrica

Descenso de arena en La Cícer

La Provincia

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Laura de Pablo

Laura de Pablo

Las Palmas de Gran Canaria

Turistas y paseantes no terminan de acostumbrarse a la imagen de una parte de la playa de Las Canteras donde la piedra y la escasez de arena parecen formar parte del paisaje natural del arenal capitalino. La zona de La Cícer y la Playa Chica rezuman brisa de mar, pero también un litoral que ha dejado al descubierto las entrañas rocosas de su costa, estructuras metálicas de antiguas factorías y parte del mobiliario urbano acordonado por seguridad.

Duchas y escaleras inutilizadas debido a que no tienen elemento árido sobre el que se sostenerse. Las intensas borrascas del invierno y las mareas propias de este mes compeltan las causas que están dificultando la reposición natural de esta parte de la playa.

"Se han realizado monitoreos y se ha visto que la arena está en el intermareal, es decir, se ha ido hacia aguas más profundas, algo que es normal", destaca el geógrafo e investigador de la ULPGC Leví García; sin embargo, el académico matiza que aunque la arena ha ido regresando, "no está siendo suficiente". De ahí que todavía se observen piedras y estructuras al descubierto. "La Cícer, de por sí, es una zona bastante erosiva porque no tiene el resguardo de La Barra; en cambio, tenemos acumulaciones de arena en el otro extremo de la playa, en Las Puntillas".

El investigador advierte de que desde hace meses "estamos viendo un retroceso y un proceso de desaparición de la arena", algo de lo que acusa a la borrasca Therese "que hizo que se perdiera más arena, la cual no se ha recuperado del todo". García añade que para eso se necesita al menos un año más "para ver si ese ciclo de arena vuelve a entrar otra vez".

Desde la Concejalía de Ciudad de Mar destacan que la playa es un sistema natural que está "sometida a las condiciones del mar y el viento". Añaden que la playa ha estado sujeta a "fuertes temporales" desde el pasado invierno y que las mareas de esta época del año están cumpliendo su ciclo. Desde la administración destacan que el litoral se vigila y monitoriza "de manera continua" y sus resultados se envían a las administraciones competentes, como el área de Costas.

"Estamos viendo un retroceso y un proceso de desaparición de la arena desde hace tiempo"

Leví García

— Geógrafo e investigador de la ULPGC

La deconstrucción del litoral

Las playas, explica Leví García, tienen capacidad de "retroceso", es decir, de regresar la arena a la playa. Durante los periodos de bajamar los sedimentos quedan al descubierto, se secan y el viento las transporta hacia el interior, "pero en el caso de La Cícer, el propio paseo de Las Canteras no se lo permite, por lo que ese sector de la playa está entre la espada y la pared, nunca mejor dicho", apunta.

El especialista subraya que ese factor "antrópico" -la presencia de un muro de entre 10 y 15 metros- es en sí un obstáculo para la reposición de arena. "Además, La Cícer no tiene un perfil de playa, es decir, no tiene pendiente, como en el resto, es totalmente llano".

Leví García aclara que "hay que darle una segunda oportunidad" a esta zona para que se recupere de forma natural, aunque lo haga de manera muy lenta. "Hay que esperar y procurar hacer monitoreos más frecuentes, incluso cada mes, no cada cinco años".

"Sobre la deconstrucción del litoral, hay que darle una segunda oportunidad a La Cícer. Esperar primero a que la arena se recupera de forma natural y hacer monitoreos más frecuentes"

Leví García

— Geógrafo e investigador de la ULPGC

El geógrafo e investigador de la ULPGC subraya que es difícil imaginar que las autoridades competentes se planteen una "deconstrucción del litoral", algo que ya se ha empezado a ejecutarse en otros litorales del país, principalmente en playas del Mediterráneo.

"De hecho, el Ministerio de Transición Ecológica está financiando algunos proyectos de este tipo, pero hay resistencias porque tiene implicaciones económicas". De plantear algo similar en Las Canteras, aclara, sería necesario hacer antes estudios al respecto.

El sector de La Cícer ha sufrido también los efectos de las escorrentías del barranco de El Rincón, sobre todo en meses de temporales como los recientes de marzo y abril tras el paso de la borrasca Therese. Y no solo eso, la pérdida de arena ha hecho aflorar viejas estructuras de la central eléctrica. Hace escasos meses, técnicos municipales retiraban algunas de ellas que suponían un riesgo para los bañistas. Aclaraban entonces que solo se podía retirar del arenal los elementos artificiales que afloraran a la superficie, dado que no pueden tocar el medio natural sin los respectivos permisos de Costas. Incluso, en caso de aparecer restos que volvieran a quedar sepultados a los pocos días por la arena, el Ayuntamiento no puede destaparlos para retirarlos, "al suponer una alteración de la playa", detallaban.

Desde la Concejalía de Ciudad de Mar aseguran que la playa ha estado sometida a fuertes temporales desde el pasado invierno y que el litoral se vigila y monitoriza de manera continua

Playas "estacionales" y el cambio climático

El especialista añadió que las playas de de las islas se caracterizan por ser "estacionales", es decir, erosivas de por sí durante el invierno debido a las tormentas. "Normalmente las barras de arena no se van, a no ser que haya alguna antropización -intervención del ser humano-, normalmente se quedan a cierta distancia y a cierta profundidad, a menos de 20 metros de profundidad".

Son los alisios los que empiezan a traer de nuevo esa arena a la costa. El ciclo natural de las mareas hace que con la llegada del invierno y las tormentas vuelvan a llevársela mar adentro. Aun así advierte: "No nos olvidemos del cambio climático y del aumento del nivel del mar". Episodios como los que se viven en los literarles de Gran Canaria esta semana "han sido normales siempre, pero cada año el proceso se está acelerando y las inundaciones son y serán cada vez mayores". En esa advertencia alerta de que en un cuarto de siglo "tendremos inundaciones bastante significativas ya en tierra".

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