Las elecciones presidenciales a las que están llamados a votar más de 9 millones de portugueses comenzaron en el territorio continental luso con la apertura de los colegios a las 08.00 hora local de hoy (la misma GMT).

La votación, a la que concurre como favorito de todas las encuestas el actual jefe de Estado, el conservador Anibal Cavaco Silva, junto a otros cinco candidatos, concluye a las 19.00 hora local de Lisboa, excepto en el archipiélago occidental de las Azores, donde los colegios abren y cierran una hora después.

Tras concluir la votación en esas islas atlánticas (a las 20.00 GMT) se darán a conocer en los medios de comunicación los resultados de las encuestas a pie de urna que arrojan habitualmente una proyección muy cercana del escrutinio final.

El principal rival de Cavaco en estos comicios es el poeta, Manuel Alegre, que ya se enfrentó a él en las elecciones anteriores, en 2006, pero como candidato independiente.

Ahora cuenta con el apoyo del Partido Socialista del primer ministro José Sócrates, que cohabita en el poder con el jefe de Estado conservador desde aquellas presidenciales.

Alegre, al que respalda también el marxista Bloque de Izquierda, cuarta fuerza del Parlamento luso, se mostró convencido en declaraciones a Efe de que Cavaco no va a ser reelegido hoy, y tendrá que disputar con él una segunda vuelta dentro de tres semanas.

Sin embargo todos los sondeos divulgados hasta ahora conceden al actual jefe de Estado, dirigente histórico del Partido Social Demócrata (PSD, principal de la oposición) varios puntos más del cincuenta por ciento necesario para ganar en primera votación, lo que supone, además, el doble del respaldo registrado por Alegre.

Junto a los dos candidatos de los partidos que han gobernado Portugal en sus tres decenios de democracia, se presentan a los comicios otros cuatro aspirantes, la mayoría independientes y de izquierda, que suman algo más del 15 por ciento de intenciones de voto.

Francisco Lopes concurre con el respaldo del Partido Comunista de Portugal, quinta fuerza parlamentaria con cerca de un 10% del electorado, aunque su candidato no llega a la mitad de ese apoyo en la mayoría de las encuestas.

Fernando Nobre, que se hizo popular al frente de una organización de asistencia humanitaria, es el que obtiene más intenciones de voto en este grupo de aspirantes minoritarios, con alrededor de un diez por ciento de respaldo.

El diputado socialista Defensor Moura, que se presenta como independiente y sin el respaldo de su partido, y José Manuel Coelho, diputado del archipiélago de Madeira del pequeño partido Nueva Democracia, completan los candidatos de menor proyección y tienen en torno al 2% de intenciones de voto.

Durante las dos semanas de campaña electoral que concluyó el viernes, todos los candidatos se han centrado en la grave crisis económica que vive Portugal, presionado por la especulación sobre su deuda soberana y el temor de los mercados a que sufra un rescate financiero.

Cavaco se convirtió en el rival a batir por los otros cinco aspirantes, para quienes sería un triunfo que el jefe de Estado no obtenga hoy mayoría absoluta y tenga que concurrir a una nueva votación con el segundo aspirante más votado.

En las siete elecciones presidenciales celebradas desde que la Revolución de los Claveles de 1974 trajo la democracia a Portugal, sólo en 1986 fue necesaria una segunda vuelta, que dio la victoria al candidato que perdió en la primera, el socialista Mario Soares, frente al representante del centroderecha Diogo Freitas do Amaral.

Sin embargo los tres antecesores de Cavaco en la jefatura del Estado (António Ramalho Eanes, Soares y Jorge Sampaio) ganaron en todos los casos la reelección.