Centenares de manifestantes desafiaron hoy el toque de queda en Túnez y mantienen una concentración de protesta ante el Palacio de Gobierno de la capital en demanda de la salida de todos los ministros del anterior régimen del Gobierno de transición, informaron a EFE fuentes sindicales.

"No nos iremos de aquí hasta que caiga el Gobierno", claman los manifestantes, que se organizan con sacos de dormir y tiendas de campaña para pasar la noche en la plaza situada ante el histórico edificio que acoge las reuniones del Ejecutivo, indicaron testigos presenciales.

La mayoría de los manifestantes que han continuado la protesta pese al inicio del toque de queda son miembros de la llamada "Caravana de la liberación", que esta mañana llegó a Túnez procedente del interior del país para sumarse a las manifestaciones de la capital.

Muchos habitantes de la medina de la capital llevan bocadillos, agua y café a los manifestantes ante la sede del Gobierno para que puedan pasar la noche, indicaron las fuentes citadas.

Se trata de la primera vez desde que se decretó el toque de queda nocturno en la capital que los manifestantes, que reclaman una ruptura definitiva con el antiguo régimen, no respetan la prohibición de salir a las calles entre las 20.00 y las 05.00 horas locales.

Túnez prepara un nuevo Gobierno de transición, integrado por personalidades reconocidas y gestores, para acallar las protestas populares, que no cesan de pedir en las calles que los ministros del anterior régimen salgan del poder, informaron hoy a EFE fuentes próximas a las negociaciones.

El presidente interino del país, Fuad Mebaza, mantiene contactos con varias figuras de la época del primer jefe de Estado del Túnez independiente, Habib Burguiba, para sumarlas a ese nuevo Ejecutivo, del que saldría el actual primer ministro, Mohamed Ghanuchi, y el resto de dirigentes del presidente depuesto, Zine el Abidine Ben Alí.

Mebaza, cuya salida de la presidencia no se cuestiona al obedecer a un imperativo constitucional tras el vacío de poder dejado por Ben Alí en su huida, negocia asimismo con representantes de los sectores sociales y políticos del país la creación de un Consejo Constitucional, que se encargaría de elaborar una nueva Carta Magna.