El proceso contra el expresidente francés Jacques Chirac por corrupción cuando era alcalde de París cerró este lunes su primera jornada con el riesgo de quedar suspendido durante meses, si este martes se confirma el recurso de inconstitucionalidad planteado por la defensa.

En este caso, calificado de histórico por ser la primera vez que podría sentarse en el banquillo un antiguo jefe de Estado galo, Chirac está imputado por la creación en el Ayuntamiento de la capital, entre 1992 y 1995, de 21 puestos de trabajo inexistentes para recaudar dinero para su partido, el conservador RPR.

La defensa de otro de los inculpados planteó hoy un recurso de inconstitucionalidad sobre el que el Tribunal Correccional se pronunciará este martes, cuando se reanude el proceso a las 12.30 GMT, y que de ser aceptado puede retrasar la vista un mínimo de medio año.

El procedimiento que pretende que se examine la prescripción de los delitos es, para los abogados de la acusación particular, una "maniobra dilatoria" y un "montaje" para evitar la comparecencia del ex jefe de Estado.

Chirac no acudió hoy al tribunal porque no tenía que declarar, pero, según afirmó a la salida de la sesión uno de sus abogados, Georges Kiejman, el expresidente probablemente se personará el miércoles si el proceso no se aplaza, pues su intención no es "eludir la acción de la Justicia".

El caso copa desde hace semanas la atención de todos los medios de Francia, que dan ya por descontada la suspensión del juicio.

En la prensa se llegó a afirmar que Chirac iba a alegar problemas de salud para evitarlo, ante lo cual la ex primera dama Bernadette salió en defensa de su marido para subrayar que éste "siempre ha dicho que quería ser tratado como cualquier otro" y no iba a rehuir sus responsabilidades.

El letrado Jean-Yves Le Borgne, que defiende al antiguo jefe de gabinete de Chirac en la Alcaldía, Rémy Chardon (también acusado junto a otras ocho personas), fue el que formalizó los recursos de constitucionalidad ante el Tribunal Correccional de París y el de Nanterre (en las afueras de la capital).

Uno de ellos está vinculado con la jurisprudencia aplicada en los últimos años en relación con ciertos delitos cuyos plazos de prescripción se prolongaron, lo que permitió encausar a políticos y empresarios después de que estos abandonaran sus cargos y perdieran su inmunidad temporal ante la Justicia.

"Con 78 años, totalmente retirado de sus negocios, convertido en un justiciable como otro cualquiera, Chirac afronta una prueba sobre la que ni él ni su círculo más próximo dicen nada", señala hoy el periódico "Le Monde".

Al proceso se llega sin la participación de la principal acusación particular, el Ayuntamiento de París, el cual se retiró después de que Chirac devolviera a la municipalidad 2,2 millones de euros, no sin que sus abogados subrayaran que seguían considerando que su cliente no había cometido infracción penal alguna.

La antigüedad del caso por el que se le imputa y la avanzada edad del exdirigente han despertado simpatías entre políticos de todas las tendencias.

Al centrista Jean Arthuis hacer comparecer a un expresidente de la República "debilitado, por hechos tan antiguos", le parece "indecente desde un punto de vista humano y jurídico", mientras que otros como el comunista Maxime Gremetz consideran que no se debería haber esperado a que alguien envejeciera para llevarle ante los tribunales.

Retirada la acusación particular del Ayuntamiento, en todo caso, los riesgos penales para Chirac, sobre el que podría recaer una pena de hasta diez años de prisión y 150.000 euros de multa, se han visto sensiblemente reducidos, siempre en el hipotético caso de que el juicio siga adelante.