La desolación tras el terremoto de Japón alcanzó ayer a las empresas canarias que importan productos de ese país, en especial a las de los sectores del automóvil y electrónica, en las que trabajan una docena de japoneses. Fuentes del Consulado y de esas empresas isleñas informaron de que sus empleados, familiares, socios y amigos en Japón se encuentran bien, aunque algunos siguen teniendo dificultades para comunicarse y tardarán tiempo en asimilar la tragedia.

Ángel Ferrera, presidente de Toyota Canarias, declaró que durante el día de ayer habló varias veces con directivos de la empresa en la capital nipona y le informaron de que "no hay ninguna persona afectada", aunque sí mucho temor por el riesgo de réplicas del terremoto o nuevos tsunamis.

"Lo que nos han dicho desde Tokio es que hay serios problemas por el cierre de los aeropuertos y del tráfico rodado; la gente que pretendía llegar a la ciudad en el tren bala no lo ha podido hacer, pero confían en que pronto estén funcionando todos los servicios", puntualizó Ferrera.

En Toyota Canarias solo trabaja actualmente un japonés, cuya familia se encuentra en buen estado, pero precisamente ayer llegaron a la capital grancanaria dos técnicos de la empresa matriz. Ambos tienen previsto salir hoy hacia su país, pero temen una travesía complicada por el retraso de los vuelos.

Las empresas canarias que importan o venden productos de electrónica, de marcas como Pioneer, Toshiba, Sony o Akai, emplean a varias personas procedentes de Japón, que tampoco han sufrido las consecuencias del desastre.

Evacuaciones

El terremoto provocó cerca de ochenta incendios en el norte y el este del Archipiélago nipón que obligaron a numerosas plantas industriales a suspender la producción, informó Efe. Otros grandes grupos japoneses como Toyota, Sony o Nissan también cerraron las plantas de la zona y evacuaron a sus empleados.

La zona en la que se registró el desastre es una de las más importantes a nivel industrial, ya que tanto en Miyagi como en las áreas aledañas se encuentran importantes zonas industriales y de manufactura. Honda, Mitsubishi, Toyota y Nissan suspendieron las operaciones en varias fábricas y ya algunos líderes del Gobierno exigen un presupuesto de emergencia para solventar los daños. Nissan detuvo la producción en cuatro plantas, incluyendo las de Tochigi y Fukushima, en las zonas más afectadas, e informó de al menos dos personas lesionadas.