Las conversaciones entre los embajadores de los países de la OTAN volvieron a cerrarse este miércoles sin un acuerdo sobre el papel de la Alianza en las operaciones militares en Libia y continuarán mañana, según informaron fuentes de la organización. Mientras tanto, la coalición ha reanudado los bombardeos en Trípoli.

Tras seis días consecutivos de reuniones, los miembros de la OTAN no han avanzado a la hora de definir sus funciones en el mantenimiento de la zona de exclusión aérea que en los últimos días una coalición de países ha impuesto sobre Libia, en cumplimiento de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Estados Unidos, que por ahora dirige las operaciones, ha expresado en varias ocasiones su deseo de ceder el testigo a la OTAN, pero de momento los aliados no han logrado disipar las reticencias, sobre todo de Francia, Alemania y Turquía, para dar ese paso.

"Hay una sensación de que los puntos de vista están convergiendo sobre un posible papel de la OTAN en la aplicación de la zona de exclusión aérea", dijo a Efe la portavoz de la organización Carmen Romero.

Romero recalcó, de todos modos, que la puesta en marcha de esa acción es "exigente" y "compleja" y necesita del respaldo político de todos los aliados.

EEUU acordó el martes con Reino Unido y Francia -los otros dos países que han liderado la ofensiva contra el régimen de Muamar el Gadafi- el rol que debería desempeñar la Alianza Atlántica, lo que a priori acercaba una decisión.

Hasta ahora, Francia se ha opuesto a ceder el control total de la misión a la Alianza Atlántica y argumenta que no se debe excluir de la toma de decisiones a los países árabes que han decidido apoyar las acciones y que no pertenecen a la OTAN, por lo que plantea dividir los planos político y militar.

Así, se establecería una "dirección política" conformada por los ministros de Exteriores de todos los países participantes en la coalición internacional y la Alianza se ocuparía del apartado puramente militar.

Según fuentes aliadas, una opción de este tipo podría basarse, en cierto modo, en el modelo usado con Afganistán, donde la Alianza coopera con 20 países no miembros y les incluye en la discusión de las operaciones.

Las conversaciones en el seno de la OTAN se ven dificultadas también por la postura de Turquía y Alemania, dos países miembros críticos con la intervención.

Ankara ha dejado claro que quiere que se cumpla una serie de "condiciones" para que la Alianza actúe en Libia y ayer el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que su país no participaría "como una fuerza de guerra".

Sin embargo, Turquía ha decidido hacer una importante participación a la operación naval de la OTAN que garantizará el cumplimiento del embargo de armas sobre Libia, la única aportación que hasta ahora ha hecho la Alianza a la acción internacional.

Alemania, por el contrario, se ha negado a participar en dicha misión y ha retirado el mando aliado de dos fragatas y dos buques menores que tenía en el Mediterráneo.

Además, ha ordenado la retirada de los 70 militares alemanes que participaban como técnicos especialistas a bordo de aviones de reconocimiento AWACS de la Alianza.

Nuevos bombardeos en Trípoli

Los aviones de la coalición internacional han reanudado los bombardeos sobre Trípoli, con objetivos como las instalaciones militares del barrio de Tayura, informó la televisión estatal libia.

La televisión oficial asegura que también hay objetivos civiles.

El barrio de Tayura es el principal enclave de las protestas en Trípoli y donde las fuerzas gadafistas han reprimido con la mayor violencia los conatos los opositores al régimen para salir a la calle.

La zona, según los escasos periodistas que han logrado acercarse, está siempre fuertemente vigilada por fuerzas de la seguridad de Gadafi.