Los técnicos han detectado niveles de radiación excesivos para el consumo por parte de niños en una planta potabilizadora de Kawaguchi (prefectura de Saitama), apenas unas horas después de que se redujeran estos índices en la capital. Kawaguchi se sitúa apenas a 17 kilómetros del centro de Tokio y forma parte de su área metropolitana.

El yodo radiactivo se sitúa a 120 becquerelios por litro de agua en Kawaguchi. Un día antes estaba por debajo de los 100, que marca el límite para la ingesta segura por parte de los niños.

Ayer se llegó a los 210 becquerelios en la capital, con lo que las autoridades pidieron que los niños de 23 distritos urbanos y cinco ciudades cercanas consumieran agua embotellada. Más adelante estos índices cayeron considerablemente.

El Gobierno metropolitano había empezado a distribuir un total de 240.000 botellas de agua, cada una de 550 mililitros, a familias con niños. El objetivo es entregar tres botellas por menor.

El jefe del Gabinete gubernamental, Yukio Edano, ha anunciado que el Ejecutivo pedirá a las embotelladoras que incrementen la venta de agua para satisfacer la creciente demanda. Asimismo, no descaró la posibilidad de importar una cantidad mayor de este producto.