Más de cuarenta delegaciones, de los países de la coalición internacional, de las Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Africana y la Liga Árabe, se reúnen hoy en Londres para hablar del conflicto armado en Libia, del futuro de su líder, el coronel Gadafi, y del proceso de transición a la democracia.

Mientras que la OTAN, que ha tomado el mando de la operación, iniciada con el objetivo expreso de proteger a la población civil, insiste en que es imparcial en el conflicto, Rusia ha expresado su preocupación al señalar que la intervención en lo que es ya claramente una guerra civil no ha sido sancionada por la ONU.

Sin embargo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, hicieron ayer un llamamiento conjunto a los libios para que abandonen a su suerte al coronel Muamar el Gadafi.

"Gadafi debe marcharse inmediatamente" al haber "perdido toda legitimidad", afirmaron los dos políticos europeos, que instaron a los seguidores del coronel a "abandonarle antes de que sea demasiado tarde".

"Llamamos a todos los libios que creen que Gadafi lleva a Libia al desastre a tomar ahora mismo la iniciativa para organizar un proceso de transición", agregaron.

"En nuestra opinión, (tal transición) debería incluir al Consejo Nacional de Transición Interino, al cual reconocemos como pionero (de ese proceso), a los líderes de sociedad civil y a todos cuantos estén dispuestos a sumarse al proceso de transición a la democracia", dice el llamamiento conjunto franco-británico.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el presidente Barack Obama defendía la primera intervención militar de su presidencia para salvar "innumerables vidas" de civiles aunque insistía en que ésa tendrá carácter limitado.

Obama dejó claro que tras liderar la primera fase de la campaña, EEUU entregará el mando de la misma este miércoles a los aliados.

El presidente demócrata advirtió al mismo tiempo de que ampliar los objetivos de la misión militar en Libia al eventual derrocamiento de sería una equivocación y explicó que Washington había recorrido ese camino en Irak y no podía permitirse otra vez semejante costo en vidas, tiempo y dinero.

Ayer, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, cuyo país es también miembro de la OTAN, indicó en una entrevista periodística su disposición a mediar en un eventual acto el fuego en Libia para evitar "un segundo Irak" o un "un nuevo Afganistán".

En sus declaraciones al diario británico The Guardian, Erdogan advirtió de que un conflicto prolongado podría tener consecuencias desastrosas tanto para Libia como para los países de la OTAN.

"Nos hemos opuesto a toda acción unilateral y jamás podríamos aceptar llamamientos como el del ministro francés a favor de una nueva cruzada", señaló Erdogan en referencia a unos comentarios del titular francés del Interior, Claude Guéant.

Sin embargo, según el comunicado del Foreign Office, uno de los objetivos de la conferencia de Londres es "demostrar la unidad de objetivos de la comunidad internacional, reuniendo a un amplio grupo de países comprometidos con un futuro mejor para el pueblo de Libia".

Igualmente se trata de "enviar un mensaje inequívoco en nombre de la comunidad internacional de que seguiremos aplicando la resolución 1973 del Consejo de Seguridad, que incluye la protección de la población civil frente a los ataques violentos".

La OTAN ha negado que los ataques aéreos contra las fuerzas del coronel Gadafi tengan como objetivo dar cobertura a los rebeldes en su avance hacia Trípoli.

En declaraciones a la BBC, el ex embajador británico ante la OTAN y la ONU, Emyr Jones Parry, dijo, en referencia a los recelos de Rusia de que la alianza trate en realidad de tomar parte en una guerra civil, que "se trata de proteger a los civiles y para ello hay que neutralizar las fuentes de esos ataques".