El Bundesbank, el banco central alemán, ha sido víctima de una estafa millonaria por la recompra de monedas de euro que habían sido previamente sacadas de la circulación para reciclar su metal debido a su deficiente estado.

Miembros del departamento de lucha contra el crimen organizado de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) han detenido a seis personas implicadas, entre las que figura personal de la compañía aérea Lufthansa, confirmó hoy la fiscalía de Fráncfort.

Añadió que cuatro de los detenidos en la operación policial, de edades comprendidas entre los 28 y los 45 años, son de nacionalidad china y a los que se acusa de haber manipulado entre 2007 y 2010 unas 29 toneladas de chatarra de monedas con un valor nominal de seis millones de euros.

La fiscalía redujo así apreciablemente el daño económico sufrido por el Bundesbank, que el rotativo Bild había cifrado en al menos 20 millones de euros.

La fiscalía explicó que agentes de la policía practicaron este miércoles las detenciones y realizaron numerosos registros en viviendas y oficinas de la región del Rin-Meno en torno a la ciudad de Fráncfort.

Aunque las monedas de uno y dos euros desechadas eran desmontadas por el Bundesbank, que separaba el aro exterior del núcleo interior, estas volvían a ser montadas en China, desde donde retornaban a Alemania en maletas de azafatas de Lufthansa, que luego las cambiaban en el banco central germano por billetes.

La fiscalía de Fráncfort señaló que en la red estaban implicados al menos cuatro miembros del personal de cabina de Lufthansa que volaban regularmente a China y hacían de correos para el retorno del dinero a Alemania.

La compañía aérea señaló en un escueto comunicado "haber sido informada por las autoridades competentes sobre la investigación abierta contra distintos empleados" y que no tiene intención de pronunciarse mientras el caso este abierto.

La fiscalía encargada del caso subrayó igualmente que ni un solo empleado del Bundesbank es sospechoso de pertenecer a la trama y desmintió así informaciones en ese sentido divulgadas por el tabloide Bild.

La estafa comenzaba ya con la compra por parte de una banda organizada de la chatarra que el Bundesbank ponía a la venta para el reciclado del metal de las monedas desechadas, que suponen varias toneladas al año.

Los compradores de las monedas desmontadas las enviaban seguidamente en cargamentos declarados como chatarra a China, donde se volvían a montar y se preparaban para su retorno a Alemania en envíos que no superaban los 10.000 euros, el máximo no declarable ante las aduanas germanas.

La investigación de la red se inició en 2010 cuando funcionarios de aduanas alemanes en el aeropuerto internacional de Fráncfort observaron a una azafata de Lufthansa que tenía dificultades, debido a su peso, para manipular su equipaje de cabina y que al ser inspeccionado resultó estar lleno de monedas de uno y dos euros.

En declaraciones al diario, la fiscal superior de Fráncfort, Doris Möller-Scheu, confirma que los sospechosos han sido acusados, entre otros, cargos, de "poner en circulación dinero falso", toda vez que las monedas habían perdido su legalidad en el momento en que fueron desmontadas por el Bundesbank.