El régimen sirio anunció este sábado la liberación de 553 detenidos por su participación en las protestas contra el régimen sin delitos de sangre, en un indulto con motivo del comienzo mañana de la Fiesta musulmana del Sacrificio ("Aid al Adha").

Mientras tanto, al menos 17 personas murieron, la mayoría de ellas en la provincia de Homs (centro del país) en ataques de las fuerzas fieles al régimen de Bachar al Asad, informaron los grupos opositores.

En un breve comunicado difundido por la agencia oficial siria Sana, las autoridades sirias informaron de que otros 119 detenidos han sido puestos en libertad recientemente, sin ofrecer más detalles al respecto.

La excarcelación de los arrestados por participar en las protestas contra el régimen es una de las exigencias que contiene la hoja de ruta presentada por la Liga Árabe para salir de la crisis y que las autoridades sirias aceptaron el pasado miércoles.

Pese al indulto, otras condiciones del plan para preparar el terreno a un diálogo nacional, como el cese inmediato de la violencia o la retirada de las fuerzas de seguridad de las calles, no se han cumplido aún, según la oposición.

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, advirtió hoy de los riesgos que implica la continuación de la violencia en Siria y la falta de progreso en el cumplimiento de la hoja de ruta.

En otra medida anunciada este viernes, el Ministerio sirio del Interior garantizó la amnistía a aquellos rebeldes que se hayan levantado en armas y que se entreguen en las comisarías del país, siempre que no hayan cometido delitos de sangre.

De los 17 fallecidos este sábado, el mayor número de víctimas se registró, un día más, en Homs, principal bastión de los rebeldes, donde 14 personas perdieron la vida, según los Comités de Coordinación Local.

Cinco de los fallecidos en esta provincia fueron asesinados cuando regresaban de trabajar en un minibús en la carretera hacia la localidad de Tartús.

Según los Comités, el vehículo fue detenido por "shabiha" (matones leales al régimen de Bachar al Asad), que mataron a disparos a los trabajadores, mutilaron sus cadáveres y los enterraron clandestinamente en la cercana localidad de Tal Nasr, pese al fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad.

Los otros tres fallecidos murieron en la provincia septentrional de Idleb, y en todos los casos se trató de supuestos militares desertores que habían abandonado, o pensaban hacerlo, el Ejército.

Uno de ellos perdió la vida después de haberse negado a disparar a manifestantes en Damasco, mientras que otro fue torturado y posteriormente asesinado antes de que pudiera anunciar su deserción de las Fuerzas Armadas, según los Comités.

Al igual que ayer, varias manifestaciones en distintas localidades del país volvieron a tomar las calles para pedir la renuncia inmediata del Al Asad.

Laviolencia no cesa en Siria pese a la promesa del régimen de Damasco ante sus vecinos árabes de que detendría de inmediato el derramamiento de sangre.