Durante sus 17 años en política el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, fue juzgado por perjurio, evasión fiscal y soborno, entre otros. Algunos procesos concluyeron en primera instancia con penas de cárcel que el político consiguió evadir mediante amnistías o leyes a su medida. ¿Qué podría suponer su dimisión para los cuatro casos que aún tiene abiertos?

En los últimos meses el magnate de 75 años impulso tres proyectos de ley para protegerse de la Justicia. Una de las leyes, que permite listas interminables de testigos, está de momento paralizada, al igual que otra sobre escuchas. Pero la denominada ley de "proceso abreviado" ya consiguió la aprobación de una de las dos cámaras parlamentarias.

La ley que recortaría el proceso de prescripción de los procesos pondría fin al menos a dos de los juicios contra Berlusconi: el caso Mediaset y el de supuestos sobornos al abogado británico David Mills.

Una dimisión de "Il Cavaliere" supondría probablemente el fin de sus beneficios judiciales. Aunque, ante la lentitud de la Justicia italiana, aún no está claro si será conenado por los procesos que todavía tiene abiertos.

El premier italiano tiene que comparecer por el "caso Ruby", en el que se le acusa de mantener relaciones sexuales con una menor de edad y de abuso de poder. Y también por evasión fiscal en la compra de derechos de televisión y cinematográficos en el "caso Mediaset".

Además, podría sumársele otro proceso por revelación de asuntos oficiales.

El caso Mills sería el primero en prescribir, a principios de 2012.