Al menos ocho civiles y nueve miembros de las fuerzas de seguridad murieron hoy en distintas zonas de Siria, en una nueva jornada de violencia que coincide con la decisión de la Liga Árabe de suspender a Damasco de la organización.

En un comunicado, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) informó de la muerte de cuatro civiles en Homs (centro), tres en Idleb (norte), uno en Deraa (sur) y otro en Latakia (noroeste), mientras que los Comités de Coordinación Local elevaron esta cifra a 12.

Según el OSDH, en el barrio de Deir Baalba, situado en Homs, perdieron la vida un conductor de un taxi por los disparos de un francotirador, y otro civil debido a las heridas de bala que sufrió ayer.

También en esta ciudad, una persona falleció a tiros en el área de Suq al Hal y fue hallado el cadáver de un joven secuestrado la víspera en el barrio de Karam el Zaitun.

Homs, uno de los principales bastiones de la oposición, es objeto de una dura ofensiva desde hace semanas y, según denunció ayer Human Rights Watch (HRW), el régimen sirio ha cometido en esta provincia crímenes contra la Humanidad.

En cuanto a Idleb, otro feudo opositor, una mujer de un oficial del Ejército y un soldado murieron en un ataque contra el autobús en el que se trasladaban frente a la localidad de Saraqeb.

Mientras, en la ciudad de Yazem, situada en la meridional provincia de Deraa, fue asesinado un activista, identificado como Yamal Saleh al Jalaf, en su casa por las fuerzas leales al presidente sirio, Bachar al Asad.

Horas antes, los agentes del orden se habían llevado como rehenes a tres miembros de la familia del opositor para obligarlo a que se entregara.

Además, las autoridades sirias de la ciudad costera de Latakia entregaron el cadáver de otro activista, que falleció bajo la tortura tras permanecer una semana arrestado en un cuartel de la Policía Militar siria.

Por otro lado, el OSDH informó de la muerte de nueve miembros de las fuerzas de seguridad sirias en una emboscada llevada a cabo por supuestos desertores en Idleb.