El Observatorio Sirio de Derechos Humanos elevó hoy a cuarenta el número de muertos este domingo por disparos de los partidarios del régimen de Bachar al Asad en distintos puntos de Siria.

Según el grupo opositor, los fallecidos son 35 civiles y cinco supuestos soldados desertores.

En la ciudad central de Homs, uno de los principales bastiones de la oposición, al menos 26 civiles y un militar disidente perdieron la vida, mientras que otras tres personas perecieron en la comarca de Eiz Eddin cerca de la localidad de Al Rastan, también en el centro de Siria.

En la provincia septentrional de Idleb, al menos cinco civiles murieron y tres soldados desertores fallecieron en distintas localidades.

Además, dos personas murieron por disparos de la policía en Dir Zur, en el noreste.

El Observatorio informó también de la detención hoy de la bloguera Razan Gazaui en la frontera entre Siria y Jordania cuando viajaba hacia Ammán para asistir a un taller para defensores la libertad de prensa en el mundo árabe.

Estas informaciones no han podido ser verificadas de forma independiente por las restricciones impuestas por las autoridades sirias a los periodistas para trabajar.

El sábado pasado, la Liga Árabe volvió a dar otro ultimátum al régimen de Damasco, que expiraba ayer, para que aceptase el envío de observadores y evitar así las sanciones económicas que aprobó el pasado día 27.

Una fuente de la Liga Árabe dijo Efe que Damasco todavía no ha respondido pero se mostró confiada en lo que haga, pese a que se ha cumplido el nuevo plazo, porque la organización panárabe se ha plegado a muchas de las demandas sirias para modificar el protocolo que regularía la visita de los observadores.

Las sanciones incluyen reducir a la mitad el número de vuelos comerciales que unen a los demás países árabes con Siria o prohibir viajar a 19 altos cargos de ese país.

La cifra de víctimas por la represión de las manifestaciones antigubernamentales en Siria desde el pasado mes de marzo supera con amplitud las 4.000, dijo el jueves pasado la alta comisionada de la ONU de Derechos Humanos, Navi Pillay, quien advirtió de que el país se dirige hacia una guerra civil.