La conferencia internacional de Afganistán quedó inaugurada esta mañana en Bonn con la presencia de un millar de delegados de 85 países y 15 organizaciones pero sin un socio clave, Pakistán, que decidió boicotear el encuentro por el reciente ataque de la OTAN contra dos puestos militares.

Su principal objetivo es pensar sobre el futuro del país cuando las fuerzas internacionales finalicen en 2014 la misión que iniciaron hace ya diez años. Pocos días antes del encuentro, el presidente afgano, Hamid Karzai, pidió un apoyo internacional de unos 5.000 millones de dólares anuales.

Hoy, durante la inauguración, el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, garantizó que la primera economía europea seguirá prestando ayuda al menos hasta el año previsto para la retirada de tropas de la OTAN.

Pero "Alemania está dispuesta a continuar apoyando a Afganistán en la década después de 2014", aseguró en la antigua capital alemana. En esos años, el compromiso internacional se centrará en la reconstrucción y el desarrollo, precisó.

Y a la vez, el gobierno afgano iniciará toda una serie de reformas, dijo. "Esas obligaciones mutuas entre Afganistán y la comunidad internacional serán la base de nuestra cooperación".

El traspaso de la seguridad a las fuerzas locales, las posibles negociaciones con los talibanes, el desarrollo económico del país y la estabilización de toda la región recargan la agenda de la conferencia de apenas un día de duración.

Entre los asistentes se encuentran el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, la secretaria estadounidense Hillary Clinton y la canciller Angela Merkel.

Los expertos han advertido del riesgo que entraña la ausencia de Pakistán, uno de los actores principales del conflicto. Alemania no pudo convencer a Islamabad, que protesta así por la pérdida de 24 soldados en el ataque de la OTAN hace diez días.

La zona fronteriza con Afganistán está considerada un feudo de los talibanes. También se sospecha que la cúpula de la insurgencia podría estar en suelo paquistaní. La estabilización de Afganistán es sencillamente imposible sin el apoyo del país vecino, aseguran los analistas internacionales.

Desde la invasión estadounidense en 2001 hubo varias conferencias internacionales sobre Afganistán. Tres de ellas fueron ya en Alemania, un país donde la misión afgana generó siempre un rechazo abrumador en la población.