La Justicia francesa condenó hoy al ex presidente Jacques Chirac a dos años de libertad condicional por malversación de fondos públicos y abuso de confianza durante su etapa como alcalde de París, a comienzos de los años 90, en lo que fue considerado una sentencia histórica.

Es la primera vez que un ex mandatario francés es condenado. Además, el caso era visto como un aprueba de independencia de la Justicia francesa, después de que la Fiscalía pidiera en septiembre que se declarase inocente a Chirac.

El acusado, de 79 años, no tuvo que comparecer ante los jueces debido a sus problemas de salud y tampoco estuvo presente hoy durante la lectura del veredicto.

El proceso juzgaba la contrataciÓn de más de una veintena de empleados durante la época de alcalde de Chirac. Esos trabajadores, remunerados con dinero de las arcas públicas, trabajaron en realidad para el partido de Chirac. En algunos casos, ni siquiera llegaron a prestar contraprestación alguna.

Junto a Chirac fueron condenados otros nueve acusados, seis de ellos a libertad condicional de entre dos y cuatro meses.

El grupo anticorrupción francés que lideró la campaña para llevar ante los tribunales al ex presidente se mostró hoy satisfecho con la condena, que consideró una "prueba de una democracia transparente y madura", apuntó ante la prensa el abogado de Anticor Jerome Karsenti.

"Creo que es una decisión histórica y extremadamente importante para el futuro de la democracia francesa", añadió Karsenti.

También un portavoz del opositor partido socialista, Benoit hamon, saludó el veredicto.

El abogado de Chirac, Georges Kiejman, apuntó que estudiará junto a su cliente la condena. "Esta tarde veremos si reconoce la condena", dijo Keijman al canal de televisión BFM-TV. Sin embargo, reconoció la "gran moderación de la corte" que, dijo, tuvo en cuenta la avanzada edad de Chirac y su estado de salud, así como el hecho de que él no se benefició financieramente de los fondos malversados.

Sin embargo, la hija adoptiva del ex presidente Anh Dao Traxel, la única miembro de la familia presente en el tribunal para escuchar el veredicto, consideró que la pena es "demasiado, demasiado dura". Chirac siempre negó haber actuado de forma ilegal.

Las acusaciones habían salido a la luz durante su presidencia entre 1995 y 2007, pero entonces contaba con inmunidad penal. El juicio salió finalmente adelante en septiembre tras años de retrasos, pese a que Chirac nunca compareció ante el tribunal.

El sus últimas apariciones públicas se le vio débil y desorientado y el día de apertura del juicio sus abogados presentaron un informe neurológico que mostraba que sufría lapsos de memoria, por lo que fue excusado de acudir personalmente a las sesiones del proceso.

Además, para limitar la probabilidad de una condena, Chirac y el partido gobernante UMP llegaron el año pasado a un acuerdo con el ayuntamiento de París y le pagaron una indemnización de unos 2,2 millones de euros, con lo que la autoridad local renunció a presentarse como acusación particular.