El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, pidió hoy "sangre fría" y "mesura" en el conflicto diplomático entre Ankara y París después de que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, acusara a Francia de haber cometido un "genocidio" en Argelia durante su ocupación colonial del país.

"Hago un llamamiento a la sangre fría y a la mesura", declaró Juppé ante la prensa, y calificó las declaraciones de Ergodan de "excesivas" pero subrayó que "hay razones para mantener relaciones de confianza e incluso de amistad".

Se trata de la segunda vez que el jefe de la diplomacia francesa trata de calmar los ánimos desde que ayer Ergogan anunciase la suspensión de las relaciones políticas y militares con Francia a raíz de las diferencias que mantienen sobre el "genocidio" armenio.

Las declaraciones de Erdogan sobre el papel de Francia en Argelia se produjeron después de que los diputados galos aprobasen sancionar con una cuantiosa multa la negación de la matanza de armenios por el imperio otomano, en 1915, por considerarla un genocidio.

Según el propio Juppé, la iniciativa del proyecto de ley "no era oportuna, pero el Parlamento ha votado", por lo que ahora la prioridad del ministro de Exteriores es intentar "retomar relaciones apaciguadas" con Turquía.

"Será difícil, lo sé, pero el tiempo hará su trabajo", agregó Juppé.

El Gobierno turco interpreta la ley, que aún tendrá que pasar por el Senado antes de entrar en vigor, como un acto hostil dirigido contra Turquía, que considera las matanzas de armenios como lamentables excesos ocurridos durante la I Guerra Mundial, pero no como genocidio.

En Francia residen 350.000 ciudadanos turcos, de los que 2.000 son estudiantes, según datos del Ministerio de Exteriores.

Unas 1.000 empresas francesas están instaladas en Turquía, y crean allí cerca 100.000 empleos, agregó un portavoz de la diplomacia gala, quien recordó que Francia es el segundo "cliente" de Turquía y que las inversiones galas en ese país fueron de 11.000 millones de dólares en 2010 (unos 8.400 millones de euros).

Según las previsiones francesas, el comercio bilateral entre ambos países alcanzará los 12.000 millones de euros en 2011.