Turquía ha suspendido las relaciones políticas y militares con Francia en respuesta a la aprobación hoy por el Parlamento francés de una ley que castiga con pena de cárcel y una cuantiosa multa la negación de la matanza de armenios por el imperio otomano, en 1915, por considerarla un genocidio.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció la medida en una rueda de prensa, en la que definió como "injusta, racista, discriminatoria y hostil hacia Turquía" la ley francesa, que prevé multar con 45.000 euros y un año de cárcel a quien niegue el carácter de genocidio al exterminio armenio ocurrido en 1915.

Erdogan confirmó la llamada a consultas a su embajador en Francia, Tahsin Burcuoglu, quien confirmó en rueda de prensa en París que volaría mañana a Ankara y que ignoraba si regresaría pronto a la capital gala.

El primer ministro turco anunció la cancelación inmediata de todas las actividades políticas bilaterales, tales como proyectos educativos, intercambio de personal, seminarios y cursos. A partir de ahora, Turquía no participará en ningún proyecto de hermanamiento con Francia en el marco de la Unión Europea y suspenderá todas las consultas políticas, así como las actividades militares y las maniobras conjuntas, detalló.

"Pensaba que en Francia había libertad de expresión, pero resulta que no, no la hay", remachó Erdogan. "Estamos orgullosos de nuestra historia, en la que no hay genocidios. Abrimos nuestros archivos y pedimos que los abrieran todos, para que los académicos, políticos e historiadores puedan estudiar (lo que pasó en 1915)", aseveró.

El primer ministro de Turquía subrayó lo "significativo" de que la aprobación de la ley hoy coincidiera con el aniversario del asesinato de un diplomático turco en París, en 1979.

El agregado de Turismo de la embajada turca, Yilmaz Çolpan, fue asesinado a tiros el 22 de diciembre de 1979 por miembros de la organización terrorista armenia ASALA.

Erdogan subrayó que sólo estaba presente en el hemiciclo francés un 10% de los 577 diputados y concluyó que la votación "conllevaría graves heridas, difíciles de curar" en las relaciones bilaterales. Las medidas dificultarán una posición común de ambos países respecto a la situación en Siria.

La polémica ley, aprobada hoy está dirigida al "genocidio" armenio, reconocido como tal en Francia desde 2001, ya que la negación del Holocausto judío ya se castiga desde 1990.

Juppé critica la decisión de Turquía

El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, aseguró hoy que Turquía no debe reaccionar de forma excesiva después de Ankara haya suspendido las relaciones políticas y militares con Francia a raíz de las diferencias que mantienen sobre el "genocidio" armenio.

"Deseo que nuestros amigos turcos no sobrereaccionen", señaló en Burdeos Juppé en relación con la decisión de Turquía, una vez que el Parlamento francés aprobara este jueves una proposición de ley que penaliza con un año de cárcel y 45.000 euros de multa la negación de la matanza de armenios de 1915, por considerarla un "genocidio".

Juppé no quiso avanzar cuál será la respuesta de Francia, pero dijo que su intención es que se suavice la polémica.

"Lamento esta primera reacción y apelo al sentido común y a la mesura para que las cosas se queden así, si es posible", declaró Juppé, quien añadió que "las relaciones entre Francia y Turquía son relaciones estrechas y múltiples en muchos ámbitos".

El ministro francés dijo haber "tomado nota" de la llamada a consultas de Turquía a su embajador en Francia, tal y como señaló en Estambul el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Tras calificar "injusta, racista, discriminatoria y hostil hacia Turquía", Erdogan anunció la cancelación inmediata de todas las actividades políticas bilaterales, tales como proyectos educativos, intercambio de personal, seminarios y cursos.

La polémica ley aprobada hoy por el Parlamento francés está dirigida al "genocidio" armenio, reconocido como tal por la legislación gala desde 2001, ya que la negación del holocausto judío se castiga desde 1990.

El Gobierno turco interpreta la ley, que aún tendrá que pasar por el Senado antes de entrar en vigor, como un acto hostil dirigido contra Turquía, que considera las matanzas de armenios como lamentables excesos ocurridos durante la I Guerra Mundial, pero no como genocidio.