El presidente de Guinea-Bissau, Malam Bacai Sanhá, ha muerto este lunes a los 65 años en un hospital de París a causa de una enfermedad, según ha informado la Presidencia en un comunicado leído en la radio guineana.

Sanhá tenía problemas de salud desde que llegó al poder, en 2009, y a finales del pasado noviembre fue al extranjero para tratárselos, lo que hizo temer la posibilidad de que el Ejército diese un golpe de Estado en un país que ya ha sufrido varios.

"Con dolor y tristeza, la Presidencia informa al pueblo de Guinea-Bissau y a la comunidad internacional de la muerte de Su Excelencia, el presidente Malam Bacai Sanha, ocurrida este 9 de enero por la mañana en el hospital Val de Grace, donde estaba siendo tratado", dice el comunicado.

La Embajada de Estados Unidos en Dakar había advertido el pasado diciembre a los ciudadanos estadounidenses presentes en Guinea-Bissau de que había "un mayor riesgo de inestabilidad política y tensión social" debido a las informaciones sobre el estado de salud del jefe de Estado.

Se cree que Sanhá, que se convirtió en presidente en 2009 tras el asesinato de su predecesor, padecía diabetes. Una fuente del Ministerio de Asuntos Exteriores declaró a la agencia Reuters la semana pasada que los médicos franceses habían inducido un coma al dirigente.

Guinea-Bissau, una pequeña antigua colonia portuguesa, está intentando consolidar su frágil estabilidad después de varios años de inestabilidad a causa de la intromisión del Ejército en la política. Además, las redes internacionales de narcotráfico se han aprovechado de la debilidad del Gobierno y de la corrupción para convertir el país en uno de los puntos de tránsito de la cocaína que se envía a Europa desde América Latina.