La coalición opositora Sueño Georgiano ha ganado las elecciones parlamentarias celebradas hoy en este país del Cáucaso, según los primeros sondeos a pie de urna difundidos por medios locales.

La oposición habría obtenido el 70 por ciento de los votos, de acuerdo a la encuesta realizada por la ONG Liga de Electores de Georgia en conjunción con la compañía sociológica estadounidense Barselo.

Mientras, el partido oficialista Movimiento Nacional Unido del presidente, Mijaíl Saakashvili, lograría sólo un 24 por ciento de los sufragios.

Según otro sondeo realizado por el canal de televisión Maestro, cercano a la oposición, Sueño Georgia sumaría un 63 por ciento de las papeletas, en comparación con los 27 del partido del poder.

La Televisión Pública Rustavi-2 también otorga la victoria a la coalición liderada por el multimillonario Bidzin Ivanishvili, aunque por una diferencia menor: 51 por ciento para la oposición frente a 41 para el oficialismo.

En caso de confirmarse los resultados, la oposición contaría con mayoría en el Parlamento de 150 escaños, con lo que tendría la última palabra a la hora de nombrar al primer ministro y a su Gobierno.

Según los expertos, el partido del poder habría pagado muy caro el escándalo internacional causado por la divulgación de un vídeo con imágenes de torturas a reclusos en varias prisiones de Tiflis.

Ivanishvili aseguró que en caso de victoria mantendría el mismo rumbo de integración en la OTAN, aunque también intentaría mejorar las relaciones con Rusia, con la que Tiflis rompió relaciones en 2008 por reconocer Moscú la independencia de las separatistas regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.

Por su parte, Saakashvili, el principal aliado de EEUU en la región, pero al que la Constitución impide presentarse el próximo año a la reelección, acusa al líder opositor de defender los intereses de Rusia.

Las legislativas son cruciales para el futuro de este país, que se convertirá en 2014 en una república parlamentaria en la que el hombre fuerte ya no será el presidente, sino el primer ministro, quien será elegido por la mayoría parlamentaria y marcará los designios de la política interior y exterior.

En los comicios, en los que estaban llamados a votar más de 3,6 millones de personas, participaron dos bloques y catorce partidos, que deberán superar la barrera del 5 por ciento de votos para acceder al arco parlamentario.