El presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó hoy, en el décimo aniversario de la catástrofe del transbordador Columbia, en la que murieron siete astronautas, que "es imperativo que Estados Unidos siga encabezando el mundo en la exploración espacial".

La agencia espacial estadounidense NASA recordó hoy, con una pausa y oraciones, a los astronautas muertos en el Columbia en 2003, así como a los siete que en 1986 perecieron al estallar el transbordador Challenger, y a los tres que en 1967 murieron dentro de la cabina incendiada de la cápsula Apolo 1.

El Columbia, que retornaba de una misión orbital de dieciséis días, se desintegró en el cielo sobre Texas y Luisiana cuando le faltaban apenas 16 minutos para su aterrizaje en el Centro Espacial Kennedy, de Florida, donde hoy se llevó a cabo la conmemoración.

La conflagración del Challenger, por su parte, mató también durante el despegue a sus siete astronautas, y dejó estupefactos a millones de televidentes y en particular a los escolares encariñados con Christa McAuliffe, la primera maestra que iba a partir rumbo al cosmos.

"Los astronautas sacrificaron sus vidas en pos de la exploración espacial", dijo hoy Eileen Collins, la viuda del astronauta Rick Husband, comandante de la malhadada misión del Columbia. "Lo que aquella mañana soleada, hace diez años, esperábamos como un retorno exitoso de la misión se convirtió en una jornada estremecedora y dramática", recordó Collins.

El Columbia fue el primero de los cinco vehículos de su tipo operados por la NASA, y había acumulado 201.497.772 kilómetros en sus 4.088 órbitas en veintiocho misiones cuando, al término de la última, de dieciséis días, el 1 de febrero de 2003, estalló en su reingreso a la atmósfera.

El Columbia, que en total transportó a 160 astronautas y pasó 300 días y 17 horas en el espacio, había realizado su debut en una misión entre el 12 y el 14 de abril de 1981.

En la misión de 2003, algunos trozos de la espuma que recubría el tanque de combustible, desprendidos en el lanzamiento al espacio, abrieron hendiduras por las cuales, en el reingreso, irrumpieron gases ígneos que desintegraron la nave y a sus tripulantes.

Tras el accidente hubo una pausa de dos años y medio antes de que Estados Unidos reanudara misiones de los tres transbordadores que le quedaban -Discovery, Atlantis y Endeavour- con mucha cautela e inspecciones de todos sus sistemas.

Los transbordadores, con 135 lanzamientos y 133 misiones exitosas, fueron los vehículos esenciales para la construcción de la Estación Espacial Internacional, un complejo de 100.000 millones de dólares que orbita a 27.000 kilómetros por hora y a unos 385 kilómetros de la Tierra.

La última misión de un transbordador espacial tuvo lugar en agosto de 2011, y desde entonces los tres vehículos que sumaron millones de kilómetros a la jornada extraterrestre de la Humanidad han pasado a ser piezas de museo en Nueva York, California y las afueras de Washington.